jueves, 9 de febrero de 2017

#ElTemaDeLaSemana: La pareja tras ser padres. Cambios y adaptaciones.

El principal cambio es que tu macho alfa pasa de llamarse “churri” a “ese señor” porque es muy fácil que pase de ser tu pareja a tu compañero de piso. Por eso, en esta casa y por el bien de vuestra salud mental, física, emocional, sexual y moral es obligatorio encontrar momentos semanales para dos y disfrutarlos a conciencia, ya sea viendo juntos “Empeños a los bestia”, una cena o una siesta tontorrona con final feliz.

La principal adaptación que habéis vivido en esta casa ha sido la asunción y disfrute de las nuevas facetas que la maternidad y paternidad deja al descubierto en ti y en tu pareja. [SPOILER] Por lo general, cada faceta al descubierto es mejor que la anterior y hace que esa persona aún te guste más.
El día que descubriste que hombredepacienciainfinita con sus barbas y sus piernas peludas, era capaz de leer cuentos poniendo diecisiete voces distintas desde ancianita desvalida hasta tiranosaurus rex pasando por princesa valiente, ese día hiciste la madre de todas las ventosas en el sofá. Hasta que en lugar de dormir a las fieras terminaron los cuatro saltando y gritando en la cama como cabras montesas pero ese es otro tema.

En cualquier caso adaptarse o morir, nunca mejor dicho.





lunes, 6 de febrero de 2017

Turkey day.

En tu manchego-catalana familia tenéis una tradición muy arraigada el día de Navidad, nada de canelones o sopa de galets, no. El día de Navidad celebráis el British Turkey day (día del pavo en Inglaterra), con un par.

Es lo que tiene tener lo mejor de la Gran Bretaña y lo mejor de España convergiendo en tu casa, que se mezclan tradiciones, idiomas y flemas: la flema neurótico-perfeccionista de tu manchego padre y la flema pasivo-independiente de tu británico cuñado.

25 de diciembre, día de Navidad. 6:00 am hora peninsular.

Tu neurótico-perfeccionista padre se despierta porque oye ruidos en su cocina. SUCOCINA. Ríete  tú de la seguridad del Pentágono al lado del control que tiene tu padre de SUCOCINA. Si algún intruso (NOT AUTHORIZED) osa trajinar entre sus doscientas catorce cazuelas a cualquier hora de la madrugada tu padre se entera y se despierta. Aunque esté en La Mancha a 500km, él se entera y se despierta.
Raudo, tu padre se persona en la cocina con su dos piezas de felpa y bata, y se encuentra al británico yernísimo preparándose para torturar al pavo. Orgía a la que tu padre no duda en apuntarse, no tanto por participar en la tortura en sí como por controlar que sus dominios y utensilios culinarios no sean profanados en vano.

Tu padre no tiene ciento cuarenta y ocho cucharas de madera, tiene ciento cuarenta y ocho hijas de distintas madres: de boj, de castaño, de roble… y dos de carne y hueso, y a todas las mima por igual.

Y así empieza la ya tradicional profanación, digo preparación del pavo de Navidad al estilo inglés.

Manchego padre: “¿Cuántas patatas necesitas?” 
Británico cuñado: “Cuatro o cinco.”
Manchego padre: “A ver, pero cuatro o cinco, que no es lo mismo cuatro que cinco.” 

Tu padre como pinche toca-pelotas no tiene precio.

Ocho horas y diecisiete suspiros ingleses después, tenéis siete kilos de carne rellenos de cosas, acompañados de un desfile de verduras y carne a modo de stuffing y muchos litros de gravy (salsa).

Una de las principales verduras de acompañamiento son las coles de Bruselas, a las que tu britcuñado no soporta. Pero como buen y riguroso británico se ciñe a la tradicional receta al 200% y si al pavo hay que acompañarlo de coles de Bruselas, él compra coles de Bruselas como para alimentar a todo el cuerno de África. Eso sí, las mira y las corta con desdén y las llama “the beasts” durante todo el proceso, es su particular venganza.

El pavo siempre está muy bueno. Bueno, siempre no, el primer año que lo hicieron compraron un pavo de 9 kilazos que quedó duro y gomatoso. No había cuchillo toledano capaz de cortarle un trozo a ese culo de Kim Kardashian relleno. Estuvisteis comiendo croquetas de caucho hasta verano.

Suerte que la experiencia es un grado y ahora siempre compran un pavo de tamaño responsable para que las croquetas duren sólo hasta Semana Santa, y además queda tierno y delicioso.

Pero el clímax del turkey Day llega a la hora del postre con la llamada a vuestra familia homónima británica a tierras anglosajonas para felicitaros las fiestas.

Dos familias, dos idiomas, mucho vino y Skype. Let the show begin!

Tu britcuñado, tu hermana y tú hacéis de traductores de un puñado de abuelos y amigos españoles e ingleses medio bebidos metidos en una pantalla. Por menos han caído imperios.  

Tu madre y sus chuletas de papel: “Merri crismas tu ebri guan. Jau ar yu?“. Dolorosamente real.
Tu padre y su adorable irasuputabolismo: “Here…sun….uuufffff….very very sun …¿mucho frío por allá??..Ea…Come come here…pavo very good…mmmm…..

Y así hasta que a Shakespeare y Cervantes les sangran los oídos en sus tumbas y ya no sabéis qué, ni a quién estáis traduciendo, y acabáis brindando y  repartiendo besos, kisseshugs, love xoxos para todo el mundo.

Y brindas para que siga siendo así por muchos muchísimos años más, I love you familia, we love you beloved brit-family!