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jueves, 9 de febrero de 2017

#ElTemaDeLaSemana: La pareja tras ser padres. Cambios y adaptaciones.

El principal cambio es que tu macho alfa pasa de llamarse “churri” a “ese señor” porque es muy fácil que pase de ser tu pareja a tu compañero de piso. Por eso, en esta casa y por el bien de vuestra salud mental, física, emocional, sexual y moral es obligatorio encontrar momentos semanales para dos y disfrutarlos a conciencia, ya sea viendo juntos “Empeños a los bestia”, una cena o una siesta tontorrona con final feliz.

La principal adaptación que habéis vivido en esta casa ha sido la asunción y disfrute de las nuevas facetas que la maternidad y paternidad deja al descubierto en ti y en tu pareja. [SPOILER] Por lo general, cada faceta al descubierto es mejor que la anterior y hace que esa persona aún te guste más.
El día que descubriste que hombredepacienciainfinita con sus barbas y sus piernas peludas, era capaz de leer cuentos poniendo diecisiete voces distintas desde ancianita desvalida hasta tiranosaurus rex pasando por princesa valiente, ese día hiciste la madre de todas las ventosas en el sofá. Hasta que en lugar de dormir a las fieras terminaron los cuatro saltando y gritando en la cama como cabras montesas pero ese es otro tema.

En cualquier caso adaptarse o morir, nunca mejor dicho.





martes, 19 de abril de 2016

El tiempo no perdona.

Cuando pasas un fin de semana entero con tus dos mejores amigas que son más jóvenes que tú y que (aún) no tienen hijos, pasan cosas como éstas:

  • Que superada la primera media hora de mostrarles teras de fotos de tu estirpe y de emitir muchos “ooooh” y “ahhhh”, dejas de hablar bebés y recuperas en tu vocabulario palabras olvidadas como chupito y resaca.
  • Que te das cuenta de que no te cuidas una mierda.

Especificas, que no te cuidas LA PIEL una mierda. Mucho deporte, mucho circuito de alta intensidad, mucha comida verde y mucha mascarilla capilar pero cero potingues in da feis. Cada noche alucinabas por cómo tus amigas dedicaban media hora a los cuidados de la piel antes de acostarse, incluso beodas perdidas, se desmaquillaban entre risas y pedos (el alcohol, que lo relaja todo) y con su pulso ebrio y mucha paciencia conseguían acostarse con el rostro impoluto. Para cuando terminaban tú roncabas con el rímel en el sobaco.

Así que a tu vuelta a tierra patria decidiste imitar su ejemplo y compraste cosas que se ponen en la cara. Llevas tres semanas intentando ser constante y hacerlo cada noche. Coñazo supino no, lo siguiente.

Además, sabes que por mucho que te mates e inviertas en mantenerte joven, fresca y lozana, hay cosas que te recuerdan constantemente que el tiempo no perdona, y que no se pueden evitar.

Como las tetas que ceden a la gravedad por haber pasado de Samantha Fox a tabla de planchar en cero coma, manchas en la cara fruto de del sol y hormonas, palmos cuadrados de piel cada vez más flácida y apagada o que un mini ser desconocido de 8 años te llame “señora” por la calle y te entren ganas de cogerlo por el pescuezo y colgarlo boca abajo desde un puente susurrándole: “Señora tuputamadre, cariño”.

Son cosas que pasan y no se pueden evitar.

Y por si no era suficiente, hace un par de días hiciste el descubrimiento definitivo de lo inevitable nivel Dios, de la señal definitiva de que ya no hay vuelta atrás, de que tu reloj va cada vez más deprisa, de que se acerca el fin de los días, de que vas cuesta abajo y sin frenos... Hace unos días te descubriste una cana. Pero no una cana cualquiera, no. Descubriste LA cana. La más impertinente y devastadora de todas las canas, la Cruella de Vil de todas las canas, una cana AHÍ.

¿Pero las canas AHÍ no aparecen cuando una ya está decrépita y a apunto de cascarla?? ¿No aparecen AHÍ cuando ya NO hay trilirí-tralará??

A ver con qué cara le pides  ahora a hombredepacienciainifinta que se baje al pilón sabiendo que laquenodebesernombrada acecha y aguarda el momento de salir tiesa a saludar.
Porque tu maridín es un cielo, sí, un padre devoto e implicado, tu mejor amigo, tu confidente y tu media naranja, pero también un pedazo de cabrón del mayor calibre que poco necesita para meterse contigo y que le de un parraque de la risa. Además, auditaste su zona 0 y él NO tiene canas. OMG..

Total, que en un amago de histerismo decidiste acabar con la existencia de laquenodebesernombrada y te fuiste al centro de estética a erradicar lo que se podía haber convertido en una plaga.

Pero en esta vida todo acto tiene consecuencias, y las de tu acto de deforestación masiva no se hicieron esperar.

Al día siguiente al salir de la ducha y mientras observabas con aire triunfal la desaparición del alambre albino, una cabecita rubia asomó por la puerta del baño (¿por qué en tu casa no hay un puto pestillo? ¿¿POR QUÉ??) y una vocecita inocente e impertinente preguntó: “Jefa, ¿por qué no tienes pelo AHÍ?

No sabes qué te jodió más si lo de “jefa” o la preguntita de marras... 
Y aquí sigues, aún dándole vueltas a una respuesta decente que no te haga parecer una histérica paranoide y que no le inste a compartir esa información con sus compis de clase porque estáis en esa maravillosa edad en la que su profesora de P5 sabe TODO absolutamente TODO lo que pasa en vuestra casa. Se aceptan sugerencias...

viernes, 9 de agosto de 2013

Maternity Reloaded

No puedes dar más por culo con este tema. Bueno sí.

Cualquier cosa que veas, leas u oigas te lleva al mismo dilema: “Otro bebé. ¿Sí o no?” 

Por supuesto es un tema más que hablado y consensuado con hombredepacienciainfinita y la decisión es: “Sí, pero aún no”.  

Pero que la decisión esté firmemente tomada a tí te la trae al pairo, tú sigues dando por culo como si el debate aún existiera y sigues haciendo campaña pro-Maternity Reloaded cuando tienes a tu marido a menos de 5 metros a la redonda.

Hombredepacienciainfinita: “Cariño, ¿puedes venir un momento?
Tú: “Si tú me dices veeeeeen lo mojo toooooodo.
Y así. Te has convertido en el putón de tu marido, cualquier día sales en la versión golfa del Guiness de los records.

Eso sí, muy puta y muy preñable pero a la más mínima sospecha de que puedes estar “esperando” te pones histriónica y neurótica perdida. Así eres tú, bipolar de cojones, como para no quererte.

Es imaginarte preñada de nuevo e hiperventilar. Recordar los primeros meses recién parida y ponérsete los pelos como escarpias.

Pero lo debes disimular de puta madre porque el domingo fue coger en brazos al bebé recién nacido de unos amigos y oír cómo ella le susurraba a su marido: “Cariño, tú no pierdas de vista al niño que ésta nos lo roba”.

Tú quieres otro, obvio. Pero también no lo quieres, no tan obvio por lo visto.

Porque renunciar a la fase PPA (pequeña personita autónoma) de Jomío te da un poco de pereza. Ahora que ya tiene un trienio de antigüedad en ésta, vuestra familia, y que se ha convertido en una personita autónoma adorable, volver a la casilla de salida se os hace un poco cuesta arriba.

Hasta que aparece vuestra amiga recién parida, que te recuerda a ti pero en digno, con su bebé de risa desdentada y muslitos mordisqueables en brazos; y te pones en modo Gollum susurrándole: “Ohhh, mi cosiiiiiiiita” mientras metes en la maleta un montón de fotos de Cuenca para empapelar las paredes del dormitorio de la villa que habéis alquilado en La Toscana este verano...

Lo de “hombredepacienciainifinita” no es casualidad, ni de coña. 

Felices vacaciones :-)

lunes, 2 de mayo de 2011

Maternity matters

La maternidad está resultando una aventura donde cada día descubres algo nuevo. 

Claro que nadie te dice que este "algo nuevo" tenga que ser "algo bueno" porque que de cada tres descubrimientos dos son "malos" (o cuanto menos desconcertantes) es un hecho.

Para empezar pequeños gestos cotidianos que antes hacías sin pensarlo y de manera automática, pasan a ser "el más difícil todavía" como ponerse mascarilla capilar en la ducha.  Llevas 16 días sin poder aplicártela porque tu pequeño retoño no te permite duchas más largas de 2min40 seg. Te has convertido en una ninja de las duchas: mientras con una mano te enjabonas el cuerpo, con la otra te lavas el pelo y con un pié encima de la piedra pómez te vas dando en la planta de un pié y después en la otra (con elevadísimo riesgo de ostiarte) lo que ha convertido el momento placentero que suponía la ducha en un deporte de alto riesgo. Así que la mera idea de aplicarte una mascarilla y dejarla actuar los 2-3 minutos de rigor se ha convertido en una peligrosa utopía totalmente fuera de tu alcance, por lo que has asumido que la bruja con pelo estropajoso que te saluda cada mañana en el espejo es tu alter ego materno.


Por no hablar de ir de compras. La muy ilusa de tí lo intentó hasta que te diste cuenta de que 8 prendas de ropa, el cochecito del niño, tu culo y tú no cabíais en un probador. Desde ese día te has aficionado a las compras desde casa por internet, otro vicio en tu larga lista.

Otro sitio muy afectado por la maternidad es la cama (o la ausencia de ella). En tu caso puedes estar contenta porque sigue habiendo vida sexual post-maternidad. Eso sí,  ríete tú de dos velocirraptores follando. Atrás quedaron  las miradas, los susurros y los preliminares para entrar directamente a matar y sin hacer ruido novayaadespertarseelniño. Parecéis dos mimos haciendo capoeira.

Pero donde más, donde más, donde más te ESTRESA el pequeño tirano de la habitación de en medio es a la hora de salir a pasear. Su paciencia termina donde empieza la odisea de: coge-niño, viste-niño, mete-niño-en-cochecito, prepara-bibe, coge-toallitas, coge-babero, coge-juguetitos, calle, olvida-móvil, sube-casa, pilla-móvil, calle, niño-vomita, sube-casa, cambia-niño, cambia-rubia, niño-berrea, calle, olvida-cartera....y así hasta conseguir salir a la calle con el enano con cara triunfal y tú con un tic en el ojo izquierdo. 

Menudo estrés, en serio...¿dónde está mi vida?

martes, 26 de abril de 2011

Mi nueva no-vida

Te habían dicho que ser madre era duro pero ¿¿TANTO??

Has dejado de ser la prota de tu vida para ser “la madre de”. Y eso no lo llevas mal, lo llevas fatal. Te acostaste un día siendo "la rubia" y al día siguiente amaneciste siendo “la madre de”, así, a lo loco.

Las primeras semanas han sido literalmente el horror más horroroso. Todas las noches enteras en vela, a oscuras, en silencio. Y tú ahí. Sentada en tu cama con el pelo sucio y enmarañado. Con una teta desinflada colgando fuera del camisón y la mirada perdida, mientras tu pequeño cabroncete lloriquea y tu marido ronca a los cuatro vientos sin enterarse de nada. ¡Bienvenida al Club de la Maternidad!.

Tu bebé te absorbe tantísimo que no tienes tiempo ni para lo más básico: ir al baño.  Tu pelo, antaño rubio y sedoso se ha convertido en unos colgajos amarillentos sin brillo. Y tus pechos redondos y firmes son ahora dos globos hinchados por la mañana y desinflados por la noche con venas azules de actriz porno y pezones doloridos que apuntan hacia el inframundo. Encima, y para tu asombro, te han sido callos en las manos de empujar el cochecito (¿?) Lo que unido a la carencia de manicura y pedicura hace que la niña del exorcista parezca Miss Mundo a tu lado.

Por si estos cambios físicos no fueran suficientes, moral y emocionalmente tienes la estabilidad de una adolescente psicótica y has perdido todo atisbo de autonomía, independencia y autoestima. De repente todo es imposible e inviable. No te ves capaz de quedarte a solas con tu bebé sin tu marido a menos de 5 metros a la redonda, ni mucho menos de bañarle sola, ¿salir a pasear? ¡una locura!. Definitivamente NO estás capacitada para ser madre de este bebé ni de uno de chimpancé.

Pero si la Beckham ha parido 3 vástagos, no se te puede resistir 1...
Así que tras semanas de repentinas lloreras, noches sin dormir y dolores varios, decides lamar a tus mamamigas e indagar a ver si eres la única a la que la maternidad el único instinto que le ha despertado es el asesino.

Cuan ¿grata? es tu sorpresa al descubrir que lo que te ocurre es total y absolutamente normal y que les ha pasado a todas. Pero en lugar de tranquilizarte te indignas con el cosmos, porque si es TAN normal ¿porqué c*** no avisan? Porque SÓLO te dicen que “es maravilloso, que desde el momento en el que lo tienes en tus brazos te invade una sensación de vida, de paz…” (loscojonespazzzzzzzzz…). Lo primero que te invadió fue un tsunami de náuseas y lo segundo un pánico de órdago. Y aún a día de hoy sigues esperando esa Pink Sensation que dicen que te entra y que te hace decir palabras como “puturrú de fuá” o “cuchicú”. De momento sólo te sale "mecagoentodo" y "quierodormir".

Así que mientras esperas tu particular Pink Sensation y confias en que esto evolucione a mejor (imposible que vaya a peor), aprovechas para lanzar un mensaje a todas las mujeres del planeta susceptibles de convertirse en madres algún día:

“Amigas, hermanas, amantes, churris… mujeres todas: Seguro que vuestras mamamigas os han vendido la maternidad como esto:

 (dibujo de Maitena, Google)
pues ¡MENTIRA!
La realidad se parece más a esto  (dibujo de alguien que sabe bien lo que es tener un hijo, Google)                                      
  

Así que propongo hacer una recogida de firmas para:

- Proponerle a la evolución que de ahora en adelante la especie humana sea ovípara. Queremos poner un huevo de tamaño razonable y poder cuidarlo entre los dos progenitores a parte iguales desde el primer día.
- Queremos que la ley actúe con especial dureza con aquella "amiga" que en cuanto te ve aparecer con ojeras hasta los tobillos te dice: "pues mi Pedrito desde el primer día duerme 13 horas del tirón".Un par de ostias mínimo.
- Queremos órdenes de alejamiento para todas las amigas estupendas de metro ochenta y piernas largas. Por lo menos hasta que hayamos conseguido deshacernos (de algunas) de estas miserables lorzas.
- Pedimos años de cárcel para todas las mujeres que al mes de parir están estupendas, delgadas y sin ojeras. Si encima sus retoños son de los que "duermen 13 horas desde el primer día", exigimos la perpetua.
- Mamoplastias, liposucciones y una reforma integral de fachada GRATIS para todas las madres.
- ...


Se aceptan sugerencias.