miércoles, 21 de abril de 2021

L·U·C·A

Esta mañana te ha dicho que mañana hará once años que vino a crear esta familia. Un enfoque muy suyo. En su día debió de veros un poco despistados y decidió venir a poner orden, ya como embrión dándoos lecciones. Sobre todo a ti que con cuarenta y dos años a veces tienes la madurez de una mesa y él con sus once tiene más inteligencia emocional que tú.

Es un buen niño bueno. Muy responsable y educado. Cada vez que salís juntos en bici va saludando a todo ser humano con el que os cruzáis, ya vaya en bici, a pie o en cosechadora. Siempre tiene una sonrisa y un “buenos días” para cada uno mientras tú vas gruñendo por lo bajini porque cuando pedaleas tienes todas las neuronas concentradas en que el sillín de la bicicleta no te haga otro hijo.

Es considerado, amable y muy sensible. Siempre preocupándose por todos los que le rodean, a veces demasiado y eso le hace sufrir. Es tan empático que va a pasarlo mal en muchas ocasiones. Esperas poder enseñarle a no sufrir o a sufrir menos, pero sin dejar de ser tan empático como es. También es un poco amante de las causas perdidas y se empecina en ayudar a quién considera que lo necesita. En eso se parece enormemente a su padre, son un par de idealistas y soñadores empedernidos.

Con él vuestra vida cambió exponencialmente a mejor, también dejasteis de dormir exponencialmente a una puta mierda, tradición que sus hermanos gemelos años más tarde mantuvieron, no se les fuera a ocurrir a sus padres dormir más de media hora seguida.

Por suerte tus genes en ellos finalmente han hecho acto de presencia en forma de marmota y ahora cada noche hibernan.

Es sincero hasta doler y eso a veces ha hecho tambalear tu autoestima de acero con sus dardos de amor. Pero dardos al fin y al cabo. “¿Ya vas a cocinar otra vez? Mejor dame besos que eso sí sabes hacerlo” o “Tienes la barriga fofa pero me gustas mucho”.

Él te inspiró a abrir el blog y fue durante años su protagonista indiscutible. Después llegaron el par de dos y tuvo que compartir cartel.

Es un digno heredero de dramabuelo, es todo un drama nieto con sus sentencias espontáneas como “Mi paciencia es escasa igual que las precipitaciones en la Cataluña seca” o como cuando se agobia de repente y sin venir a cuento porque en breve se convertirá en un adolescente y él no quiere porque “me volveré idiota de un día para otro y os contestaré mal y os enfadaréis siempre conmigo”. Dramabuelo está infinitamente orgulloso de él.

Le encanta el fútbol, claro que si a su padre le encantara la plancha extrema a él también le encantaría. Es su mini yo y tienen una de las relaciones más bonitas que has visto nunca.

En su primer partido como portero les metieron mil goles pero se lo pasó bomba, cuando terminó el partido vino corriendo hacia ti y te preguntó “¿Hemos ganado o hemos perdido?” No había ni hay niño más feliz en la faz de la tierra.

Es tan sociable que en cada viaje que habéis hecho con él habéis llegado al destino conociendo la historia de toda la tripulación de cabina y de los pasajeros colindantes. Y si su padre se lo lleva a un concierto se haces amigo de todos los que le rodean y cuando tocan su canción favorita todos al unísono gritan: "¡¡Luca es tu canción!!". Porque se ha encargado personalmente de explicarle a todo el mundo cuál es su canción favorita.

Sus hermanos gemelos son los niños más afortunados por tenerle como hermano mayor. Se preocupa por ellos y se deja mangonear todo lo que les da la gana. Nunca abusa de su posición de poder por ser el mayor e incluso deja que el competitivo de Mass gane siempre que hacen carreras de patinetes para darle el gusto. Aún no son plenamente conscientes de la suerte que tienen de tenerle.

Su hermano Leoncino no puede tener un mejor ángel de la guarda. Muestra una paciencia infinita con él (heredada de su caribeño padre) y se adapta siempre a sus ritmos. Te derrites cuando le ves metido en la cama de Leo con él haciéndole masajes para que se relaje, o explicándole cosas que sabe que a Leo le cuesta entender. De vez en cuando le achucha y le insta a que pruebe cosas nuevas pero siempre tiene la sabiduría de saber si es buen momento o no.

Como cuando con solo mirarte sabe si has tenido un buen o un mal día y en función de lo que vea se te lanza encima acribillándote a preguntas y a besos o bien hace el moonwalker hacia su habitación sin dejar de hacer contacto visual con la fiera (aka tú) por si le pegas un bufido. Y si has tenido un mal día sabe girar tu día 180 grados en un instante con su sola presencia y su verborrea.

Vienen tiempos duros, la adolescencia es una etapa súper importante para su desarrollo personal y puede llegar a ser una etapa muy dura. La afronta con una autoestima de titanio y deseas fervientemente que nada ni nadie le haga tambalear esa autoestima ni esa seguridad en sí mismo. Deseas que siga queriéndose y respetándose como lo ha hecho hasta ahora, que su padre, sus hermanos y tú le seguiréis acompañando, arropando y venerando hasta el infinito y más allá. 



T’estimem Luca.

 

viernes, 19 de marzo de 2021

Hombre de paciencia infinita solo hay uno.

Y tiene metabolismo caribeño.

Le encanta el picante. Para él se escribe “picante” pero se lee “no hay huevos”. A punto habéis estado en alguna ocasión de ir a urgencias porque se ahogaba.

Cuanto más hace estocon la mano mejor italiano cree que habla.

En otra vida debió de ser una gallina porque come pipas y altramuces a velocidad supersónica.

Le encanta que le toquen el pelo. Le anula cualquier atisbo de voluntad.

Tiene tamaño XL pero le encanta ir en mini.

Es capaz de distinguir todas las tonalidades de la paleta de colores Pantone y de hacer combinaciones espectaculares entre ellas, pero es incapaz de combinar los colores de la ropa de los niños.

Una vez se metió 12 mentos a la vez en la boca. Se le abrió hasta el ojete.

Tiene flow. Mucho flow.

Tiene las manos muy bonitas pero los pies de belleza discutible.

Forma parte del AMPA de la escuela de vuestros hijos y es el contacto oficial de emergencia de esta casa. El día que a los gemelos les dio por hacer el Marie Kondo por la terraza y tirar de todo a la calle, todos los vecinos le frieron el móvil a llamadas y a ti ni una. 

Se preocupa porque Jomío adquiera buenos hábitos de estudio y disfrute aprendiendo. No como tú que empollabas el día antes, vomitabas el contenido el día después y llorabas porque te resultaba una tortura.

El autismo de vuestro hijo no le coarta. Le gusta ir a sitios con los niños que tú antes te lo pensarías dos veces y siempre le sale bien. El binomio papá Leo siempre funciona.

Toca el clarinete y le encanta descubrirles a los niños la música clásica y sus grandes compositores y obras. Así tenéis a Alexa, bien confundida entre Cantajuegos y el Canon de Pachelbel.

Le gusta aprender de todo y cosas muy dispares, desde el origen de la vida hasta el cambio de pelaje testicular del macaco del norte de África.

Nadie se discute con él si él no quiere.

 


No es perfecto, pero se acerca.

Feliz día del padre, hombredepacienciainifinta. 

T’estimem.

 

martes, 21 de abril de 2020

Abraza el caos y deja fluir el flow.

En esta casa sobrevivís porque como dice tu madresférica amiga Mónicahas aprendido a abrazar el caos. Y con él a dejar que fluya el flow.

Y qué menos si tienes en casa la fuente original del flow infinito: el padre y su metabolismo caribeño.

Si lleváis 40 días encerrados calculas que tu marido va por su quinto día de confinamiento, a su ritmo, sin prisa. Pero el resto de la familia empezáis a acusar el mes largo que lleváis confinados.

Jomío cumple 10 años mañana en pleno confinamiento y lo lleva regulero. Cuando está entretenido es feliz pero cuando se aburre se agobia hasta extremos de drama grecorromano y va como alma en pena por la casa.

Los gemelos lo llevan bastante decentemente, incluso Leo que es autista. Solo ha necesitado salir 2 veces en 40 días y romperos 3 cables de cargador en 2 días porque de toda la vida de dios que arrancar cables a lo vikingo relaja. Por lo demás, lo de estar pegados a vuestro culo todo el santo día les está sentando de maravilla, igualito que a sus padres (guiño, guiño). Ellos son los que aportan el caos y la energía infinita a esta casa. Con ellos eso sí,  habéis renunciado a llevar al día las actividades de la escuela, no os da la vida y además en esta casa no disponéis de:
  • Cartulinas DinA4, A5, A3, A2, R2, D2, C3, PO.
  • 256 rotuladores de colores gordos y finos, y no tan gordos y no tan finos.
  • Pegamento en barra, líquido, spray, aspersor y a manguerazos.
  • Materiales reciclados: cilindros de papel higiénico, de rollos de cocina, hueveras de huevos de gallina, de codorniz, de avestruz y de dinosaurio.
  • Purpurina de unicornio y materiales de texturas varias para los talleres sensoriales.
Aún tuvisteis suerte y os pilló el confinamiento con tres bolis bic azules y uno rojo.
Y tú, culo de mal asiento, estás haciendo teletorturatrabajo. Tu jornada es lo más anárquico e impredecible que te ha pasado en la vida pero has aprendido a contar con tu flow para sobrevivir. Porque cada puto día la misma historia.

Te despiertan los gemelos a las 7 porque vienen a vuestra cama a daros besos y patadas en la misma proporción. Desde esa hora ya empiezan a pelearse y a pedir el desayuno. Normalmente te hace salir de la cama una patada en la vejiga que a esas horas anda llena. Les preparas el desayuno, se dejan la mitad, ensucian la totalidad y se largan al comedor.

Les pides que se quiten el pijama y se vistan. Te ignoran. Pero no te alteras, el flow yatusabeh...

A las 9 tienes la primera vídeo, una stand up rutinaria con el equipo. Te salen los dos gemelos por detrás saludando a la gente por su nombre. “¡¡Ooohhh que monoooooos!!!”. Monos TUS COJONES.

Los echas, vuelven a entrar. “¿Con quién hablas? ¿Quién es éste?”. Que os vayáis. Y te llenan a besos  delante de todos haciéndote quedar como una borde. Después no habrá manera humana de que vengan a saludar a lo abuelos en una vídeo familiar pero si es de trabajo, pegados como lapas al pc.

En algún punto aparece el mayor ofendido con el cosmos porque precisa de tu ayuda para con sus deberes.
Paras tu actividad y te aplicas con él mientras él se rasca los huevos a dos tiempos a tu lado. Te cabreas. Se agobia. Te agobias. El padre que pasaba por allí hace el moonwalker porque sabe que si se acerca cobra.

Consigues que se aplique y que haga los ejercicios con “más o menos” buena letra. Es el poder del flow. Y de cuatro amenazas de una muerte lenta y dolorosa. Pero con mucho flow.

¿Podré jugar a la play después?”. Le dices que sí pero con tono de “perdona vidas” porque sabes que no puedes negársela. La play os está salvando a todos en esta casa porque no solo vive de juegos bélicos y bien conducida es una mina de entretenimiento familiar. Pero sí, matar orcos y zombies relaja un huevo y al flow hay que alimentarlo de vez en cuando.

Cada 10 minutos los gemelos se discuten por la tablet. Después por los portátiles, tienen uno cada uno y ambos son exactamente iguales pero se pelean porque quieren el del otro y viene el drama. Leo se pone a chillar. Massimo le riñe. Después se pelean por tus móviles. Y de repente se ponen a jugar tan contentos al bingo juntos (¡ZEZENTA Y TREZ! Un zeiz y un trez.). La paz dura lo que tardas en ir a sentarte frente al ordenador.

A la hora del “¡Mierda la comida!” sale el padre al paso y se encarga él. Ni te preocupas en preguntar qué comerán porque van sobrados de nutrientes. Lo que te preocupa es que la nevera no esté al 100% de su capacidad porque tus hijos ante hambruna inminente se comen al miembro de la familia más débil, tú.

Devoran. Ni siesta ni ostias. Aprovechas que están con la barriga llena y un poquito menos activos para intentar trabajar. Trabajas 40 minutos y empiezan Los Juegos del Hambre de la tarde.

A las 18:00 todos a la terraza aunque diluvie y haya vientos huracanados. Intentáis con poco éxito que hagan algo de ejercicio y cuando os dais por vencidos ellos solos empiezan a perseguirse y a correr de una punta de la terraza a la otra terminando agotados y sudados.

El padre prepara entonces una barra de pan entera de bocadillos para merendar. 

Yo quiero frambuezaz y un kiwi”. De verdad que hay un gemelo que no parece hijo vuestro. Fruta para él, veneno para el resto.

Seguís en la terraza haciendo el cernícalo. A las 20:00 a aplaudir. Tu naturaleza histérica te hace arrancarte a las 19:45 pero gracias al flow consigues esperar hasta las 19:48.

Aplaudidos los sanitarios, los trabajadores de primera necesidad, los niños, las mascotas, Batman y Santa Claus, arrancáis la rutina de noche cuya meta es el sofá libre de niños.

Se encarga el padre porque tú tienes vídeos de trabajo por el desfase horario con Estados Unidos. Tus compañeros de allí creen que padeces algún tipo de trastorno mental porque ellos están recién levantados, duchados, centrifugados, esponjosos y motivados y tú estás con pintas de náufrago y de estar al borde del suicidio.

Finiquitada la jornada laboral haces media hora de ejercicio intenso con la app Centr del mismísimo Thor (Chris Hemsworth) que tiene una sección de meditación narrada por The God of Thunder himself y eso te carga el flow y te permite sobrevivir a un día más. Y es que tu flow tiene la voz profunda de Chris Hemsworth que para eso es tu flow y le pones la voz que te da la gana. Abrazad a Chris Hemsworth amiguis, digo el flow, ¡abrazad el flow!.

jueves, 2 de abril de 2020

Día Internacional del AUTISMO: Confinamiento in a blue haus.

No sabes cómo lo lleva la gente en sus casas pero en ésta nuestro bombón TEA Leo es el que antes se ha adaptado al confinamiento aunque le está pasando factura, como a todos.

Hombredepacienciainfinita y su metabolismo caribeño no está muy estresado la verdad. La última vez que se estresó fue en 2014 cuando supisteis que venían gemelos pero le duró lo que tardó en empezar a buscar coche nuevo, una hora escasa. No has conocido en la vida persona con mayor nivel de adaptación a los devenires de la vida. “¿Qué hay quedarse en casa? Pues nos quedamos. ¿Qué hay que joderse y aguantarse? Pues nos jodemos y nos aguantamos, ea.” Y cuanto más caribeño él, más napolitana tú (atacá).

Jomío va como alma en pena porque “no ir al colegio es un rollo” pero si le susurras “pleisteison” al oído se le pasa todo de golpe. Magia.

Massimo es el más feliz de todos. Sabe que hay un virus que “ze llama coronaviruz pero no te preocupez mamá porque loz leucozitoz ze comen a loz viruz” y se queda tan pichi. Y tú te lo comes a él. Es el mismo que te lanza besos desde el cagadero en plena faena: “Mamá … plof ... plof … te mando trez bezitoz: uno muaks … plof ... doz … muaks … plof … plof … i trez muaks. Trez bezitoz”.

Y tú lo llevas regulero. Estás haciendo algo que nunca te ha gustado y siempre has evitado: teletrabajar. Pero aquí estás, teletrabajando en tres husos horarios distintos y haciendo vídeo llamadas con niños entrando y saliendo y pidiendo disculpas por la estereotipia de fondo de tu hijo (que no es que te tengas que disculpar pero te hace sentir mal porque te recuerda que hay un niño autista que requiere tu atención y no se la estás prestando así que también te disculpas con tu hijo). ¿Sentimiento de culpa tú? , solo todo el día.

Con la presión además de tener la obligación moral de mantenerlos vivos, sanos, aseados y bien alimentados. Lo de licenciados en Ingeniería, Matemáticas, Cross Fit y Bellas Artes a través de las redes sociales lo dejas para el próximo confinamiento en el que los tres tengan pelos en los huevos.

Y Leo… ay Leo. Todos deberíamos ser un poco más como Leo.

Leo tiene 5 años y es autista.

La primera semana tuvo una crisis. Le sacasteis a pasear por el campo y fue peor porque después no quería volver y como tuvo que volver, volvió hecho un basilisco y costó mucho calmarlo.

Desde entonces no ha vuelto a tener ninguna crisis ni ha vuelto a salir de casa y ya lleváis tres semanas. Crees firmemente que él mismo pensó "para la mierda de paseo que puedo dar, mejor me regulo la ansiedad yo solo". Y de momento parece que funciona...

Le ha aumentado la estereotipia a niveles estratosféricos pero como le ayuda a regularse, bienvenida sea. Mientras no eche a volar y no invoque a ningún ser maligno con esos movimientos extraños de manos mientras susurra cosas en malayo, todo bien.

Cuando está inquieto se llena la bañera, se echa un bote de gel para hacerse espuma, se mete y juega hasta quedarse arrugado como una pasa. La factura del agua va a ser épica. Pero bienvenida sea también la factura del agua y los botes de gel como terapia alternativa.

Se puede bañar hasta 3 veces en un día. Volverá a la escuela salvaje perdido pero con los huevecillos relucientes.
Estampa familiar diaria. Autista zen, normotípicos de bofetada.

Algunas noches llega exhausto a la cama y es por la autogestión de su nivel de ansiedad, se regula todo el tiempo y eso le agota. Pero os está haciendo la vida más fácil al resto de la familia. Sabes que no lo hace pensando en vuestro bienestar antes que en el suyo propio porque es muy pequeño pero lo está haciendo, y eso dice mucho de su capacidad de gestión emocional y de su naturaleza humana. Nos tiene bastante impresionados. A ti te tiene total y absolutamente enamorada.

Si se cabrea (tiene dos hermanos maestros en el noble arte de dar por culo) suelta una patada con doble tirabuzón al aire o un grito, pero no es un niño que se enrabie fácilmente (también tiene metabolismo caribeño) y enseguida busca abrazo y consuelo en ésta, la que escribe, que procede a cagar amor con su consiguiente “engarrapiñamiento” de almorrana.

En definitiva, os está dando una lección antológica de cómo vivir un confinamiento doméstico sin montar ningún drama teniendo todos los motivos y licencias para montarlo.

Lo dicho, todos deberíamos ser un poco más como Leo.

Feliz 2 de abril 
Día internacional del autismo. 

Aunque para nosotros todos los días son 2 de abril.
Leo celebrando el autismo dónde y cuándo le apetece.




miércoles, 25 de diciembre de 2019

2010 - 2020: La década prodigiosa.

Lo que dan de sí 10 años...

Un día eres joven y diez años después tienes tres hijos, una nevera americana y un detector de gilipollas a distancia, que no todo va a ser malo con la edad.

Entraste en 2010 recién casada, joven, lozana y ovada como una galera. Rebosando hormona loca por todos los poros de tu piel e ignorando por completo la que se te venía encima con la maternidad.

En abril de ese año nació Jomío y con él este blog. O exorcizabas escribiendo o matabas a alguien. Lo primero no traía consecuencias legales, de momento, y lo segundo ensuciaba.

Y durante esta década, que ha coincidido con tu aterrizaje en la maternidad, has aprendido algunas cosas. Como que tus básicos de supervivencia de antes de ser madre no tienen nada que ver con los de después de ser madre. Antes de ser madre de dragones no podías prescindir bajo ningún concepto de tiempo para ti, MUCHO tiempo para ti (aunque no recuerdas para qué cojones necesitabas siempre más tiempo para ti si tenías todo el del mundo :o).

Desde que tus rubios hicieron acto de presencia, tus básicos de supervivencia han evolucionado y ahora no puedes prescindir bajo ningún concepto de:

Leche, patatas, huevos, yogures y galletas. Antes os quedáis sin papel de váter y os limpiáis el culo con las cortinas, a que falte alguno de los básicos alimenticios de tus hijos. Porque ante hambruna inminente, por aquí se comen al hermano más débil, seguro.

Otros aprendizajes fruto de la maternidad no menos importantes han sido que dormir, follar, cagar a solas, ponerte mascarilla en el pelo, depilarte las dos piernas el mismo día, tener vida social, llevar tacones, ir a la peluquería y llevar el coche limpio está sobrevalorado.

Que las toallitas infantiles limpian tanto la mierda de un culo radioactivo como la de un horno.

Que las señoritas del turno de noche de urgencias pediátricas se llaman María Cinta y Mari Carmen.

Que si se te tiene que olvidar algún hijo en la escuela que sea el mayor que sabe volver solo a casa.

Que llevar a los tres conjuntados, repeinados e ideales de la muerte no está hecho para ti, que con que lleven una parte de arriba y una de debajo de su talla y de la estación del año correcta te conformas. Ya se peinarán en el instituto.

Pero sobre todo has aprendido que pretender ser igual que el resto del mundo es una supina gilipollez.

Porque en 2014 aterrizaron los gemelos en vuestra familia y con ellos un diagnóstico de autismo. Y lo que en un principio se os antojó un gran problema, se convirtió en catarsis.

Como si se os cayera una venda de los ojos y alguien apagara el extractor de la cocina, de repente todo lo visteis y lo SENTISTEIS claro como el agua: todos somos diferentes. ¿Y QUÉ?

No haces apología del autismo ni lo pretendes. Nunca pediste ser una autismom pero lo eres. No pediste un hijo autista pero lo tienes, y no puedes quererlo más porque no sabes querer más.

Siendo madre aprendes muchas cosas, siendo madre de un niño con necesidades especiales aprendes las mismas cosas pero con más intensidad y de un modo más desordenado e impredecible.

Siendo autismom no es que hayas aprendido a abrazar el caos, es que te has casado con él, has aprendido a sentirte cómoda sin tener el control de NADA y a decidir y amoldarte según van sucediendo los hechos. Si esto no es supervivencia en estado puro tú ya no sabes..

A raíz del autismo de Leo también has aprendido que hay ciento doce direcciones prohibidas en Iaioland y que el alfabeto de los campeones es el cirílico.

Que no hay espíritu más LIBRE que el de un niño autista.

Que igual que no hay dos niños iguales, no hay dos niños autistas iguales.

Que autista es solo uno de los muchos adjetivos que describen a tu hijo. También es inteligente, observador, decidido, tragón, feliz y bailarín.

Que tienes una capacidad de contención de impulsos asesinos nivel PRO que ignorabas por completo. Impulsos generados mayoritariamente por la falta de empatía en el mundo, no por tu hijo.

Que es muy difícil pedir ayuda y dejarte ayudar porque supone reconocer que eres incapaz de llegar a todo (y una tiene su orgullo) pero que cuando lo haces recuperas tu espacio, tu salud y tu vida personal. Lo que beneficia muchísimo a tus hijos (y marido) por tenerte más contenta y relajada.

Que a veces hay que llorar hasta decir basta para poder seguir riendo.

Que el humor es tu salvavidas. Y que le agradeces a este cerebro tuyo la capacidad que tiene que de ver lo cómico en las situaciones más controvertidas.

Que contra todo pronóstico el autismo de tu hijo te ha traído paz porque has aprendido a escoger tus batallas.

Y que no todos los ángeles tienen alas: Sandra, Inés, Cora, Bego, Rosmarí, Joana, Alba… GRÀCIES per estimar tant la vostra feina i estimar tant els nostres fills.

Que el 2020 venga cargado de salud, empatía y ángeles sin alas. 

Felices Fiestas y Feliz 2020

Bon Nadal i Feliç 2020

Árbol de Navidad IDEAL para nuestra familia, por la única e irrepetible artistaza Idoia Iribertegui que le digo "eh tú" y plasma en una ilustración a la perfección lo que SIENTO en ese momento. Y encima me pone pelazo.
Nena, esta conexión no es ni medio normal, ¡por muchos "dibus" más!

lunes, 14 de octubre de 2019

Rubia al agua.

Como has seguido en tu empeño por mejorar tu marca en natación y querías conseguir hacer 40 piscinas sin vomitar y todas en la misma franja horaria, decidiste hace dos semanas ir a nadar cada mañana a las 7. Con un par.

Te bastó solo un día para darte cuenta de que las 7 de la mañana NO es tu mejor hora para nadar, ni para hacer nada que requiera del uso de medio neurona.

Llegaste a las 6:55 a la puerta de la piscina y te encontraste una horda de abuelas septagenarias con una energía que no era ni medio normal.

Eras la más joven con diferencia. Y la que más atontada estaba. Todas hablando por los codos, dicharacheras, súper activas y tú arrastrando los nudillos por el suelo bostezando sin parar.

En el festival de dentaduras postizas y lacas que se convirtió el vestidor trataste de no hacer contacto visual con ninguna porque eras consciente de que te habías metido en la boca del lobo. Septagenarias jubiladas con carne fresca cerca, demasiado irresistible como para no abordarte.

- Uy, una nueva ¿vienes a clase de aquagym?
- No. Vengo a nadar.
- ¿Es tu primera vez?
- ¿Nadando o aquí?
- Nadando, que ya te he visto aquí alguna vez cuando traes a tus gemelos.

Las maravillas de iaioland, done el anonimato brilla por su ausencia…

- Más o menos.
- Es la mejor hora, así ya después tienes todo el día para ti. Además ahora hay muy poquita gente.
- Normal, la gente sin tara mental está en su cama.

Se te escapó. Primera sospecha de que las 7 de la mañana no es tu mejor momento, tienes el córtex cerebral demasiado dormido como para controlar la conexión cerebro boca.

Lo que viene siendo nadar en el agua fue bastante bien, así que al terminar saliste sintiéndote poco menos que Michael Phelps y te metiste en el vestidor en busca de tu bolsa que misteriosamente localizaste en un banco distinto de donde la habías dejado. No le diste importancia pero al abrirla te encontraste un bote de desodorante AXE y del baño salió un señor con una toalla ala cintura y pelos en todo el cuerpo menos en la cabeza. WTF.

Me parece que te has equivocado de vestuario.

MECAGOENLAPUTA.

Quieres pensar que el error de vestuario se debió a que aún estabas dormida porque no puede ser que seas tan gilipollas como para meterte en la cueva de los alfas con el olor a chotuno que emanaba a leguas.

Por lo que sacaste algunas interesantes conclusiones:

- Que cuando estás dormida piensas en voz alta.
- Que el cloro anula la capacidad olfativa de manera selectiva. Porque el olor a choto del vestidor alfa no lo notaste pero el de los pedos del colega de carril te lo comiste en cada piscina.
- Que tienes el don de compartir carril con el que se tira pedos o con el que se ducha en Baron Dandy.
- Que ya sabes porque no se tira nadie de cabeza en la piscina porque lo hiciste y casi te tienen que desincrustar las gafas del lóbulo frontal.
- Que no puedes tirar de los básicos de Decathlon porque después confundes tu bolsa con la de otra persona.
- Y que a las 7 de la mañana lo que mejor sabes hacer es dormir.

Pero vas a seguir nadando porque estás mucho menos crujiente. Por la tarde eso sí.




lunes, 23 de septiembre de 2019

Familia al agua.

Debido al gen kamikaze de tus gemelos que no tienen ni repajolera idea de nadar ni de flotar pero aún y así, se han pasado el verano tirándose al agua al grito de jerónimo provocando tsunamis e ictus a su madre a partes iguales, este año habéis decidido apuntarlos a natación. O lo que es lo mismo, a clases de cómo sobrevivir en un entorno acuoso dando por culo lo justo y necesario.

Y como vuestra rutina semanal extraescolar es una locura de sesiones de terapias varias que divide a la familia en varios equipos habéis decidido convertir la clase de natación en una sesión familiar de piscina. Los cinco al agua. Los gemelos con la monitora y el resto a nadar en las piscina grande, seguido de jacuzzi y merendola posterior todos juntos.

La parte de jacuzzi y merendola la claváis. La de nadar ahí vais...

El padre nada habitualmente así que no cuenta. Lo hace bien y es aburrido. Lo único remarcable es su cuerpo serrano embutido en un bañador de la colección fardahuevo otoño-invierno.

Jomío se defiende. Tiene un estilo a medio camino entre el monstruo del lago Ness y un caniche, pero por ti con que no se ahogue si cae al agua y sea capaz de dirigirse a sitio seguro te conformas, no necesitas que sea Michael Phelps.

Con los gemelos empieza el show. Massimo en la piscina muta en Sor Massimo y Leo en la kale borroka son su flequillo cortado a lo leñador por estas manitas tuyas que a veces deberían estar más quietas. Pero como son dos y las cosas que van en pares hacen gracia, pues son graciosos. 

Te daba pánico atroz el momento de ponerle el gorro y las gafas a Leo pero se deja sin problema. 
Eso sí, en cuanto ve que ha terminado la clase le falta tiempo para quitárselo todo.


Cuando conociste a la monitora te dijo que le hacía mucha ilusión tener a un niño autista porque iban a aprender un montón los dos. Y tú con eso YA. Le diste un abrazo más "apretao" que el tapón de una gaseosa y te recordó que aunque hay mucho gilipollas suelto en el mundo también hay mucha gente bonita y que hay que arrejuntarse con estos últimos.

Hasta la fecha las clases van bien, lleváis tres y de momento no se ha ahogado ninguno, no ha aparecido ningún ñordo flotando en la piscina y la monitora sigue manteniendo las constantes vitales estables. 

Se quedan contentos y si ningún miembro de la familia entra en su campo de visión todo fluye. La semana pasada todo fluía hasta que Jomío se acercó a verles y ellos le vieron a él. Y si en casa Jomío es su torturador de cabecera y huyen de él a todas horas, allí berrearon como gorrinos por poder ir con él a descalabrarse en la piscina grande.

Por suerte quedaban cinco minutos para que finalizara la clase y pudiste hacer acto de presencia para calmar a las fieras. En tu cabeza sonó música celestial y un haz de luz del cielo te iluminó como la salvadora que eras que para tu estirpe, en la realidad ambos pichones se pusieron a chillar como ratas histéricas cuando trataste de sacarlos del agua porque no te reconocieron. Tuviste que quitarte el condón de la cabeza, la cinta, las gafas y los tapones para que identificaran a su progenitora. 

Lo que te lleva al siguiente punto: tú. 

Eres un cuadro acuático. Tus antecedentes con la piscina muy halagüeños no son, he aquí la prueba.

Pero el embarazo de los "repes" te dejó de recuerdo una bonita diástasis de caballo a la que has bautizado como Sagrario. Y Sagrario se encarga de recordarte a todas horas que tienes tres hijos y un bonito puñado de lumbares que parecen un congreso de reggetoneros descoordinados.

Así que consciente de que tan cierto es que la natación es el deporte más completo, como que la tierra es redonda y que las vacunas no causan autismo, que has decidido ir por las mañanas a nadar para meter de una vez por todas a Sagrario en cintura, nunca mejor dicho.

Pues bien.

El primer día tuviste que parar de nadar porque pensabas que te estaba dando un infarto. El corazón lo tenías totalmente desbocado y los brazos te ardían, literalmente. Llegó un momento en el que no podías quitarte las gafas de la cara porque no podías levantar los brazos. Te quedaste en un rinconcito de tu carril para dinosaurios tratando de recobrar el aliento, los sobacos y la dignidad mientras veías a todo cristo pasando delante de ti nadando sin parar.

Después de 45 minutos al baño maría (porque eso no era agua, era caldo) y de 18 piscinas que dolieron como 800, saliste de la piscina arrastrando los nudillos como las orangutanas y bien cenada, de tanta agua con pelos como tragaste. 

Eso sí, ya no te dolía la espalda, te dolían los brazos, los sobacos (¿desde cuándo los sobacos pueden doler y doler tanto????), los hombros, la cabeza, los ojos, los oídos y un gemelo (no vástago) por culpa de un calambre. Por lo demás, como nueva oye.

Que sí, que la natación es el deporte más completo. Te deja completamente inútil.

A partir de ahora te pondrás el desodorante en las ingles, te vestirás con los pies y escribirás con el culo. Y si a Leo le da una crisis autista y tienes que cogerlo en brazos, lo cogerás con la boca como las leonas.