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lunes, 8 de abril de 2019

El eterno olvidado.

Dicen que es el hermano mediano, el que ni es el más mayor ni el más pequeño. En tu casa es el benjamín.

El mayor les saca casi 5 años a los gemelos y luce con orgullo la insignia de Big Bro y hace todos los honores cuidando y torturando a sus hermanos pequeños en su justa medida.

El mediano en vuestro caso es Leo. Vuestro leoncito azul le saca 4 minutazos a Mass y debido a su condición autista tiene toda vuestra atención, consciente e inconscientemente, dormidos o despiertos, sois un servicio 24x7 para él.

Y vuestro benjamín es el que se lleva la peor parte en esta casa. Y eso que con él también tenéis sarandonga evolutiva. Pero no es TEA y le saca bastante ventaja a Leo en ese aspecto, sobre todo en lo que a intención comunicativa se refiere. Pero como tiene problemas con el desarrollo del lenguaje y no sabe verbalizarlo correctamente lo externaliza con conductas muy disruptivas. Que no haya un minuto de aburrimiento en tu casa.

Lleva un par semanas especialmente porculero. Justo desde la noche en que Leo hizo puenting desde la litera de arriba con aterrizaje sobre barbilla abierta. 

Y tiene toda la lógica y toda la razón del mundo. Eres de esa clase de personas que no tiene plantas en casa porque se le mueren. Porque como no reclaman tu atención no las cuidas y se acaban muriendo. Tú has matado cactus y aloes veras que estaban en tu campo de visión diario. Si alguna noche has preparado la cena para los gemelos y se te da olvidado que tienes un tercer caníbal en casa ¿cómo no se te va a olvidar algo que ni se mueve?. Cualquier ser vivo que quiera mantener su condición de “vivo” viviendo a tu alrededor tiene que ser muy porculero o te olvidas de su existencia. Para eso la maternidad es perfecta porque si tienes un hijo te enteras, lo notas, LO SABES. Pero si tienes tres, uno preadolescente que no calla ni debajo del agua, otro TEA que te preocupa 24x7 y un tercero que ni una cosa ni la otra pues pasa que este último tiene todos los números de quedar tercero en el ránking de receptores de atención inmediata porque oh sorpresa, eres humana, tienes limitaciones y cometes errores.

El primer puesto en el podio de atención se lo lleva Leo, inevitable. Al menos mientras sea pequeño porque en un futuro este niño os va a dar sorpresas. Estás convencida de que sus “características” de autista bien gestionadas y en el contexto adecuado les puede sacar un provecho de la ostia. Ya quisieras tú esa capacidad de concentración cuando algo te interesa o esa capacidad de atención al detalle y de memoria. Este niño con vuestra ayuda va a ser lo que le va a dar la gana. Que speaker no querrá, eso seguro.

El mayor no tiene inconveniente en reclamar su parte de atención cuando la necesita. Que no es siempre ya que como buen pre adolescente necesita sus momentos de "déjame que tú de esto no entiendes" (sustituid "esto" por vestirse, peinarse, respirar...). Pero cuando la necesita la reclama con nombre y apellidos: "Mamá estás viajando mucho, te echo de menos, necesito estar contigo". Z A S C A a mano abierta y con onda onda expansiva. Y ale, a exorcizar el cargo de conciencia y a reorganizar agenda para poder pasar tiempo con él. Nada de "tiempo de calidad" que te suena a excusa vil, tiempo a secas. A tu hijo se la suda si cuando estáis juntos jugáis a Star Wars, si dobláis ropa o si coleccionáis mapaches por tamaños. Él quiere estar contigo y punto. Haciendo el qué es lo de menos y lo de más es someterte a un tercer grado sobre si preferirías pilotar un Ala-X o un Ala-Y mientras te soba todo lo que puede. Cosa que aprovechas porque en dos días querrá sobra a otra.

Pero Mass, aunque no es TEA, tiene problemas con el desarrollo del lenguaje, concretamente con la comprensión del lenguaje y por ende, con la expresión. Él se muere por hablar, y hablar habla, pero no entiendes nada o muy poco. Es la versión zopaz de 4 años con tirabuzones rubios de Yoda, pero más mono y menos verde. Y se dan muchas situaciones de frustración porque a veces no entiendes lo que necesita y se acaba enfadando y gritando. Porque Mass no sabe ni identificar ni expresar que lo que quiere es ración de padres. Él de repente se siente triste o frustrado o desamparado y se bloquea. Y se cabrea. Y todo se hace un mundo con él.

"Vamos, es hora del baño".
NO quiero.
"Venga quítate la ropa".
NO quiero. Quiero hacer piz.
Pues haz un pis.
NO quiero piz. Buaaaaaa (gritos, lloros y puesta en escena de drama grecorromano en el baño).

Tras un baño atropellado de lloros, intentos de fuga y dos dedos de agua en el suelo del baño acabas en el salón, con él encima de ti hecho un ovillo en su albornoz y besándote sin parar en cualquier parte de ti que pilla: mano, cara, brazo, cuello... Con los ojos rojos de haber llorado lo suyo y lo de sus hermanos y repitiendo sin parar "mami, mami, mami..." mientras te come (literal) a besos. Mensaje: te echo de menos y te necesito. Y te fundes, y te deshaces, y te dan todos los cargos de conciencia del cosmos. Porque los niños no se portan mal, lo pasan mal que es distinto. Y con seguridad reconoces que seguramente estabas pendiente de Leo mientas el pobre Mass trataba de reclamar tu atención sin éxito :'(

Así que hoy este trocito de blog y hasta el último átomo de tu existencia por el resto de tus días son para tí, Mazimo.

AVISO: vídeos no aptos para cardíacos. Mass en todo su esplendor de adorabilidad.

Mass pidiéndole a su hermano un abrazo y éste en uno de sus #autisticmoments
De verdad que tiene una suerte Leo con sus hermanos....¡¡!!

Pero todo esfuerzo tiene su recompensa. 
Al loro la cara de Mass cuando consigue un abrazo de su hermano. 
Muerte por caramelización arterial.

No se puede ser más comestible:
Está aprendiendo a levantar las cejas y tensa todos los músculos de la cara.
Calculas que para finales de semana ya te lo habrás comido <3