Mostrando entradas con la etiqueta batuka. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta batuka. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de julio de 2011

Hijo: levántate y anda.

Estabas convencida de que este verano ibas a poder lucir modelito por el paseo marítimo cogida de la mano de tu pequeño hombrecito estupenda y erguida, sin necesidad de ir enseñando la hucha a los presentes

Lamentablemente Jomío muestra más interés por descubrir el misterio de la piedra mágica que hace luz (el mechero de su padre) que por plantarse de pie. Va a aprender antes a liarse un peta que a caminar...

Cuando vas a cogerle de las manos para que mueva el culo en posición vertical, la sucesión de los hechos es SIEMPRE la misma:

1- Activación de su detector de intenciones ajenas sobre su destino inmediato.
2- Emisión de gritos histéricos a modo de puteo preventivo e intento fallido de huida gateando entre los muebles.
3- Cruce de miradas fulminantes entre madre e hijo:
        Rubia: tú hoy vas a CAMINAR por mis cojones.
        Jomío: ¿cami-qué?

Cuando consigues acorralarlo y que te coja de las manos, intentas que avance un (triste) paso hacia adelante. Y en ese momento levanta el pié izquierdo a cámara lenta y se pone a dar pasos de step hacia la izquierda, como un cangrejo. 


Jomío no camina, hace batuka.
 
En la guardería dicen que le han visto dar algún paso hacia los grifos cuando está totalmente solo y se siente atormentado por el deseo de jugar con el chorrito de agua.

Por lo que deduces que este niño sólo camina en la intimidad. 

Eso sí, sus dotes como escalador quedan patentes en público y te convierten a tí en una exhibicionista porque a la mínima que se te arrima e intenta treparte te baja los pantalones dejándote en bragas. 

No hay pantalones, pitillos ni leggins que se resistan a su tracción a las 4 patas. Y el padre orgulloso de la hazaña de su estirpe porque te ha convertido en su porno-chacha particular.