Esta semana es carnaval.
Que guay.
Desde que eres madre la
semana de Carnaval se ha convertido en una pesadilla. Antes la semana de
Carnaval era [mamá deja de leer aquí]
una excusa de puta madre para no ir a
clase y pillarte una buena cogorza haciendo el anormal con tus amigos a
cualquier hora del día [reengánchate aquí
mamá]. Ahora significa trabajo. Y no un trabajo normal no, trabajo homemade y diy, que junto a cocinar son tus torturas favoritas. Encima el no
hacerlo conllevaría la conversión de tu hijo en el paria de clase, y claro por
ahí sí que no, con la autoestima de tu flor de loto no se juega. Así que encima
de torturada, presionada. ¡Viva el Carnaval!.
Si se tratara de
conseguir gagdets para un disfraz ya te daría por culo ya, pero a
golpe de chino lo solucionarías. Pero no, resulta que el rei Carnestoltes (Rey de Carnaval) os da instrucciones de cómo
tienen que ir los niños cada día, ojo no un día sólo, todos los días de la semana.
Así que llevas 15 días
con las instrucciones del Rei Carnestoltes
enganchadas en la nevera para que no se te olviden. Y tienes las de los gemelos
clavadas a fuego lento en el cerebelo. Pero te has despistado con las de Jomío. Todo a la vez no se puede.
Este año en la clase de
Jomío se disfrazan de león por fascículos.
El lunes tienen que
llevar orejas de león.
El martes una cola de
león.
El miércoles la cara
pintada de león.
Y el jueves todo junto y
se pondrán un cuerpo de león que han hecho en clase.
Lo dicho, león a cachos.
Y te has despistado.
Corriste al chino. Buscaste
orejas. Y mira que tienen mierdas de todos los colores y países pero no tienen
orejas de león, las tienen de rata, de vaca, de leopardo, de ornitorrinco
asiático y de tigre bengala, pero de león nada.
Y en un alarde de
improvisación, iluminación y creatividad suicida compraste una bayeta naranja
de microfribra especial cristales y unas orejas de tigre. Y en cuanto llegaste
a casa te pusiste manos a la obra. A forrar las orejas de naranja y a quedarte
sin huellas digitales. Lo que cuesta clavar una puta aguja en una bayeta de
microfibra… Pero a base de la mejor cabezonería manchega y tesón catalán lo conseguiste,
y esta mañana tu hijo ha llevado sus orejas de león. De un león un poco raro, pero
león al fin y al cabo.
Lo marrón lo pintaste con rotulador.
Si tus hijos crecen sin traumas personales van a ser dignos de estudio.
Cuando se las enseñaste
anoche te preguntó si podía ponérselas justo al entrar en clase, que por la
calle no hacía falta llevarlas. Se nota que tu hijo se enorgullece de las habilidades
manuales de su madre tanto como de las culinarias…ejem…
Y mañana martes la cola,
a ver de dónde sacas una cola de león, te quedan 12 horas para hacerte con una.
Se aceptan sugerencias, consejos e incluso donaciones.
He aquí el jersey "divertido" que han llevado los gemelos, bueno uno de ellos que el otro está enfermo, no vaya a ser que nos libremos de ir al médico esta semana. Este jersey ha sido obra de la abuela porque de ser por ti le hubieras enganchado macarrones.
¡Feliz tortura digo... Carnaval, feliz Carnaval a todo el mundo!

