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martes, 28 de abril de 2015

Rutina vitwinga.

Como varias personas tienen curiosidad por saber cómo se sobrevive a unos vitwingos has pensado en compartir cómo os lo montáis en casa para sobrevivirlos y hasta disfrutarlos. Es un post atípico y muy personal, así que a juzgar a otra parte, a ti hay que quererte así :b

Tras el shock de “que vienen dos y olé” activasteis el DEFCON 1 para sobrevivir a la apocalípsis gemelística, esto es asesorarse bien con parejas que hubieran pasado por lo mismo y siguieran mínimamente cuerdas. Y sacasteis algunas importantes conclusiones:

• Que había que comprar una cama muy grande para las peregrinaciones nocturnas de estirpe.

• Que teníais que aprender a atender a los dos a la vez como un pack y a la vez a Jomío. O sea, dos progenitores para concebirlos y un progenitor para gobernarlos a todos, más o menos.

• Que no existía EL método de gestión doméstica gemelar sino que cada pareja tenía que encontrar el suyo propio.

• Que comer y asearse está sobrevalorado entre familias numerosas.

• Y por último que os olvidarais de dormir y de cagar a solas, de follar ni hablamos.

Y tras 4 meses podéis decir que vuestro método para sobrevivir se basa en estas premisas:

  • Organización nocturna por horas. Siempre hay un progenitor de guardia durante la noche pero nunca los dos a la vez. Esto os permite dormir 5-6 horas de  verdad y profundamente cada día a los dos y así reseteais el cerebelo y podéis comportaros durante el día como personas cuerdas, cariñosas y con criterio. Hasta las 3am hace la cobertura el padre y a partir de ahí la madre. Condición sine qua non para que funcione: tienes que vivir con jet lag e ir a horario asiático acostándote sí o sí a las 21h aunque te apetezca lo mismo que comer mierda. Así que al sobre a dormir, sin libros, sin móvil, sin tablet, sin tele, sin tocarse, de . Sólo cerrar los ojos y entrar en coma. Por suerte duermen ya muchas horas del tirón y cada vez podéis dormir más horas ambos a la vez y darle a vuestro cuerpo alegría macarena ¡¡AAAMMMM!!

  • Diario de bitácora o Libro de las sombras. Disponéis de un diario donde desde el primer día anotáis todas las tomas de cada vitwingo, con la hora, cantidad y el resultado del cambio de pañal (pipí-caca-rayos gamma). Así cuando hacéis el cambio de “turno” echándole un vistazo al diario sabéis perfectamente qué le toca a quién, cuándo y cuánto. Fácil y utilísimo. Porque pretender que el padre te dé explicaciones detalladas a las 3am de lo que han comido y/o exorcizado vía rectal es jodido, de hecho sería jodido a cualquier hora. Y así el día que te aburras y para deleite del iaio, podrás hacer exceles frikis de estadísticas.

  • Dos días a la semana el padre viene a comer a casa y durante esa hora y media tú te escapas al gimnasio a despejarte y mover el culo, lo que te permite seguir estando en forma, recuperar la línea y estar de buen humor, algo que en esta casa os interesa a todos :b

  • Y por último, de vez en cuando tiráis del comodín de la Abuela. Y como maestra de infantil jubilada acostumbrada a lidiar con 25 fieras, quedarse con vuestros 3 soles le parece una mariconada y le gusta, así que procuráis hacer uso, que no abuso, de ella para dedicaros alguna noche entera a vosotros dos solos, sin niños, ni pañales, en un restaurante romántico, con música, vino y ....¡MENTIRA! Para roncar a pierna suelta, que es lo que de verdad os pide el cuerpo más que el oxígeno ;)


Todo esto, junto a la certeza de que NUNCA MÁS volveréis a pasar por ello (a tus trompas de Falopio pones por testigo) hace que disfrutéis de cada minuto, bibe y plasta de mierda tóxica enganchada en las pelotillas de vuestra estirpe.

¿Algún truco que pueda añadir a nuestra supervivencia gemelística? Se admiten todo tipo de sugerencias de superviviencia. GRACIAS :) 

lunes, 23 de marzo de 2015

El reducto vikingo en la vida vitwinga.

Tú. Tú eres el auténtico reducto vikingo en esta casa. No sólo por las pintas nórdico-festivas, que también, sino porque eres la única portadora de ubres en esta haus y a día de hoy la única que sobrevive a los putos viruses invernales.

Vives rodeada de niños, virus y bacterias, pero tú tan pichi. Ni un triste moco que te dé la excusa para meterte en la cama y que te cuide tu campo de nabos, nada. Sana y lozana como una manzana.

Pero tus hombres, todos tus hombres incluidos los dos bollitos gorditos, están mocosos, y los dos que tienen dientes con fiebre y anginas. Bravo.

Mucha testosterona y mucha polla pero después son una panda de mariconas. Ya lleváis un viaje al médico, y mañana toca otro no vayan los príncipes de la casa a encontrarse un poquito mejor sin el beneplácito del matasanos.

Y entre apiretales (que no epidurales, tienes al padre confundido otra vez…), termómetros, biberones y mimitos, muuuuchos mimitos de mamá, la vida en familia numerosa va avanzando, y es de todo menos aburrida. A saber:

  • Los gorditos ya rozan el umbral de la obesidad. Han triplicado su peso al nacer en menos de 3 meses, y están repletitos de lorcitas no aptas para cardíacos ya que son altamente comestibles y tóxicas. Tóxicas porque si las tocas te hechizan y ya no puedes dejar de desearlas nunca jamás, insoportable.
  • Jomío lo lleva bastante bien salvo que no entiende los balbuceos de sus hermanos y está convencido de que hablan inglés entre ellos, y no te creas que necesita alguna otra explicación. Encima tiene los huevos de alardear de hermanos ingleses en el cole, con un par.
  • Los viajes en coche son un espectáculo.Ya no tenéis un coche, tenéis un tanque. Y cuando vais los cinco impresiona un cojón girarse desde el asiento del copiloto y visualizar la parte trasera del coche llena de gente mirándote, que presión..
  • El día a día vitwingo es peculiar. De repente hay muchos pares de ojos, piernas y brazos. Cuando estáis todos en el sofá parecéis las figuras del tetris intentando encajar. El padre es el cuadrado, tú el palo largo y los vástagos las figuritas imposibles de forma extraña que se enganchan donde dan más por culo. 
  • Y cuanta más gente, más ruido. Siempre hay ruido, SIEMPRE, y risas, berridos, gorgoritos, estornudos, toses, pedos, bostezos… La de ruiditos que puede emitir el ser humano, cojones. Pues todos toditos todos, concentrados a un metro a tu redonda. Tienes un hogar muy zen.
  • Y muy dietético. Tú has recuperado tu peso pre-parto y el padre, muy a tu pesar, ha perdido muchos kilos. Y es que en una casa con gemelos + 1 hay momentos, MUCHOS, muy críticos en los que tienes que escoger entre cenar o dormir. Y oye que lo de digerir aminoácidos y glucosa y  lo empezáis a ver bastante prescindible y sobrevalorado. La mayoría de las veces gana el cansancio y os abandonáis al placer de la siesta de 7 minutazos hasta el siguiente berrido gemelar.
  • Berrido que por cierto no siempre sabéis con exactitud de qué gargantita procede. Si hay algo del mundo gemelar con lo que no contabais era con entrar en el cuarto de los bebés dispuestos a aplacar las ansias gritonas y el hambre voraz de la criatura que está chillando biberón mediante, y al entrar encontraros con dos pares de ojos abiertos observando toooodos vuestros movimientos con cara de ”¿berrido?¿¿qué berrido??” y no saber cuál de los dos era al que estaban torturando hace unos segundos. Salir del cuarto, oír el llanto de nuevo, entrar y sólo volver a ver ojazos abiertos y ni un llanto. Y así toda la noche como dos gilipollas entrando y saliendo del cuarto con un biberón en la mano que no se toma nadie. 



  • Y por último y no por ello menos importante, te has convertido en la celebrity del barrio. Todo el mundo te para por la calle, todos se interesan por los bebés, todos se asoman al carrito y todos hacen las mismas preguntas que debes reconocer, para tu sorpresa, que siempre finalizan con un “Enhorabuena, son preciosos” y te vas con tus ojeras ufana y orgullosa cagando amor por las esquinas.



Ay...