Jomío es lo MEJOR con diferencia que te ha pasado en la vida. Sin embargo hay días en los que el único instinto que te despierta es el asesino.
Porque cojones…. Menudos días….
No sabes si es la llegada del buen tiempo, que sabe que se avecina una mudanza, que está incubando algo o simplemente el goce y disfrute del arte del porculeo.
Si es que está incubando algo, ya puede ser la nueva mutación mejorada y aumentada del virus de la gripe ABC temporada otoño-invierno 2012 como mínimo. Llevas una semana con el Código de Emergencia activado porque tu superolfato de madre, junto con la abuela, las vecinas y sus maestras, te dice que “algo” le ronda al enano….pero nada. Ni un mal pedo. Una caca fea a lo sumo y la siguiente es abundante, hermosa y apestosa. Unas décimas una tarde y por la noche otra vez como un jabato saltando en el sofá.
Te entran ganas de gritarle: ¿¡¿¡¿¡¿Pero quieres ponerte malo de una puñetera vez y acabar ya con mi sufrimiento?!?!?!?! Necesito saber a QUÉ me enfrento, ponerle cara y ojos: catarro, neumonía, gripe, otitis, faringitis, porculitis….!!!
Pero nada. Así que cada vez toma más forma la teoría de que es porculeo en estado puro. Porculeo en su máximo esplendor.
Domingo 7:45am. Silencio sepulcral en la casa.
7:46am: ¡¡¡¡¡MAMÁAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!! A 90db, muy por encima del límite permitido y muy poquito por debajo de tu umbral del dolor. Cualquier día te mata de un infarto. Que entre tu hijo y el ambientador automático no vas a llegar a los 40 años, es un hecho demostrable en esta casa.
Como llevas días con el Código de Emergencia activado, automáticamente te levantas y tu cuerpo se dirige a su habitación cual zombie. Descalza, con pelos de loca y legañas al viento dispuesta a enfrentarte al virus, que ahora sí (POR FIN), ha decidido manifestarse.
Nada más lejos. Él y sus santos cojones están tumbados en la cuna, con las piernas en alto apoyadas contra los barrotes, con una pierna cruzada sobre la otra y jugando con su mantita.
Haces contacto visual con él y no sólo no se digna a incorporarse si no que encima te mira con cara de “¿¿y estas pintas de náufraga que me traes??”.
Así es tu despertador: un faltón de caracolitos rubios, que sabe poner ojitos y un día te provocará un ictus.
Y esto ha sido sólo el inicio de “otra” dura jornada de berrinches, pataletas, huelgas de hambre y mala jostien a tutiplén.
Echas de menos poder limpiarte el culo sin el pitufo gruñón tirando de la cadena 7 veces mientras cagas.
Coño ya...**
**el taco español relaja ^^
