Mostrando entradas con la etiqueta cabreo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cabreo. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de mayo de 2011

API (Anormalidad Profunda Irreversible)

Ahí vais. Avanzando a pasos agigantados hacia la anormalidad profunda. Y sin posibilidad de darle a CTRL+Z.

Por más que miras al enano no puedes dejar de pensar que de otra cosa no sabrás, pero que lo de retozar con tu marido se te da de perlas. En otra vida debiste de parir un troll porque has parido un niño guapísimo y listísimo (eso sí, ese troll debió de ser un santo varón porque este se mueve más que un gremlin).

Fíjate si tu hijo es listo, que adopta el lenguaje de cada uno para comunicarse. Cuando le coges tú en brazos todo son sonrisas, gorgeos y alegría. Ahora bien, cuando lo coge su padre e identifica al macho alfa de la manada empieza a tirarse pedos, sacar mocos y su función estelar: estornudar y cagar a la vez. Que arte. Y si encima le pilla mientras le cambia el culo, entonces es sencillamente apoteósico. En ese momento no puedes evitar pensar:

Embarazo de 9 meses --> 13 kilos de sobrepeso
Césarea indeseada --> un montón de puntos en la línea del bikini
Muchas noches sin dormir --> ojeras negro pantone process black de serie

Ver el careto de tu escrupuloso marido mientras recoge en sus pulcras manos el chorizo verdoso y calentorro que va expulsando Jomío para evitar que manche la toalla, no tiene precio ^_^

Cagar y estornudar a la vez: ¿¿es o no es listísimo??

Pero es que además tiene cabreos preventivos. Antes siquiera de que le hayas cogido en brazos, se pone a llorar por si no le gusta lo que vas a hacerle, así va adelantando trabajo. Como cuando te acercas a la caja de tissues, antes de que llegues a ella él se pone a llorar, no sea que te de por atraparte con algún moco que se halle tranquilamente pastando en sus fosas nasales.

Otro indicio de anormalidad profunda irreversible materno-paternal es el síndrome mi-bebé-más-y-mejor. Cuando otro padre dice: "A Paula le salieron los dos incisivos inferiores a los 6 meses". Vosotros pensáis "¿Dos? A nuestro bebé le saldrán siete, antes, más grandes, más blancos y más bonitos".

Y esta anormalidad empieza a afectaros en vuestra vida cotidiana porque esta tarde habéis ido al mercado a comprar fruta y verdura. Y cuando os ha tocado la vez la dependienta pregunta: 

- ¿Qué os pongo pareja?- Y tu marido y tú, con esa mirada cómplice y repelente de los padres novatos, le habéis respondido al unísono con voz pastelosa: 
- Un par de plátanos (y aquí, totalmente poseídos por el espíritu almibarado de la paternidad, habéis acompañado el comentario con una mirada extremadamente cursi hacia el cochecito donde la fiera os observaba con vergüenza ajena) es que es para la papilla de frutas del bebé ¿¿¿sabe???-

Pues no. No sabe, estampa de anormales. Porque en ese momento os habéis dado cuenta de lo cansinamente empalagosos que habéis sido y de lo mucho que sobraba el comentario de marras porque a la verdulera le tocaba un puto pie si los plátanos eran para el bebé o si eran para metéroslos por el c***.

Lo dicho: anormalidad profunda irreversible.