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lunes, 12 de septiembre de 2016

Antes y después.

Jomío ya tiene 6 años, y eso significa que ya hace 6 años, más los 9 meses de embarazo, que dejaste de ser una persona normal sin hijos una persona. Y cada vez te cuesta más recordar cómo eras tú y tu vida 'antes de'. Y aún no sabes si te da pena, nostalgia o risa (histérica).

La cuestión es que el viernes por la noche estabas cocinando el brontosaurio de rigor para alimentar a tu campo de nabos y de repente te descubriste alegrándote porque en cuanto hubieras terminado la cena, recogido la cocina, bañado a los niños, dado las cenas y acostado a las fieras (todo en paralelo con el padre, oju) podrías dedicarte un ratito a ti y podrías hacerte la pedicura porque considerabas que te quedaría algo de energía para ello (oye). 
Eso te pareció un planazo. Patético. Ponerte con tus uñas y talones te pareció un planazo de la ostia para un viernes noche y fue cuando te diste cuenta de que queda muy lejos la persona, animal, cosa o planta que eras antaño. 
Queda tan lejos que ya apenas recuerdas cosas, lo recuerdas muy difuminado, borroso en tu mente, así como sucio de dedazos de grasa de niño en los cristales. Y lo único que sacas en claro es que con la maternidad bajas el nivel de exigencia al inframundo:

  • Antes un planazo de viernes era básicamente vida social divertida y alcohólica. Ahora un planazo de viernes es hacerte la puta pedicura, sola, en la terraza, con una cocacolazero. O cagar sin el pestillo puesto y sin miedo a que entre una estampida de gemelos chillones y jodidamente curiosos. Eso son ahora planazos de viernes noche.
  • Antes tu marido se lo tenía que currar para impresionarte. Ahora con que llegue a casa antes de las 20h ya te tiene rendida a sus encantos. El sonido de sus llaves en la puerta te suena a música celestial, a liberación infinita, a felicidad a borbotones. Podrían ser unos ladrones e igualmente te alegrarías (¡adultos!) y les enchufarías un gemelo a cada uno.
  • Y por supuesto el sexo. Se te ha olvidado cómo era tu vida sexual antes de tener hijos, sólo recuerdas que era más frecuente, pero se te olvidan polvazos, salvo alguno épico que lo tienes fosilizado en el hipotálamo como si de pinturas rupestres se tratara. El resto de tu vida sexual, los inicios, las empotraciones antológicas, los epic fails y las mil anécdotas se van esfumando poco a poco. Sí recuerdas que antes hacías el amor, follabais, llámale X; ahora os corréis. Y ya. Y ojo que leído, visto y oído lo que cuentan algunas parejas-y-padres sobre su vida sexual, lo vuestro es de óscar, sois unos cracks, porque os aferráis a ese sexo minimalista (arf…arf…arf….¡YA!) con uñas y dientes. Antes muertos que sin orgasmos.

Desde luego con la maternidad se baja el listón de exigencia para con el mundo mucho más que las bragas, pero tú no te rindes. Cabezonaca como pocas, sueñas con el día en que puedas volver a ser exigente con tu hedonismo y un planazo de viernes vaya más allá de poder tirarte un pedo a solas. 

A ver qué planazo de viernes te espera esta semana: depilación de entrecejo, cambio de armario....ayyyy nerviosssss..... XD

jueves, 14 de enero de 2016

Sexo entre padres de familia numerosa.

Tu animal mitológico favorito ya no es el sexo durante el embarazo, es el sexo entre padres de familia numerosa. Porque no hay manera humana de alinear planetas, gemelos y obligaciones para poder jugar al tetris genital.

Que vais de culo y agotados por la vida es un hecho, pero aún y así a mandriles no os gana nadie, así que día tras día, erre que erre, insistís en intentar mantener una vida sexual buena decente normalita una vida sexual.

Tal es vuestro calentamiento global que la cosa se os ha ido de madre y habéis llegado a los mensajes subidos de tono, a los whatsapps explícitos y a las auto-fotos cutres de lavabo… 
Como dos adolescentes pero peor, porque el adolescente comunis va palote por la vida porque es su obligación, porque su cuerpo ha sido colonizado por unas pequeñas cabronas llamadas hormonas pero lo vuestro es fruto de la puñetera necesidad, y por todos es sabido que el ser humano no es consciente de lo que es capaz de llegar a hacer hasta que no tiene la imperiosa “necesidad de”. 
Ergo, vuestro current mood es: mandril julandrón perdido. 
En casa todo son comentarios, miradas, pellizcos en el culo, insinuaciones, roces intencionados por el pasillo, sobeteos bajo las mantas… Que vuestra casa parece la de gran hermano con tanto mamoneo cutre. 
Y el nivel de vuestras conversaciones roza lo obsceno, culturalmente hablando claro.



En un par de ocasiones habéis decidido iros de viaje, aparcar criaturos y darle a vuestro cuerpo alegaría Macarena. Pero igual que es fácil aparcar a dos micos de 1 año con los cangüelos (canguros y abuelos) no lo es con un niño de 5 años que necesita a sus padres más que el aire que respira, así que soléis acabar llevándooslo. Y vuestras anheladas noches de pasión desenfrenada en una habitación de hotel se acaban convirtiendo en noches de pasión contenida en el baño de la habitación frungiendo en silencio como mimos mientras Jomío ronca a pierna suelta en la cama king size.

Descargante pero frustrante.

Así que anoche, en cuanto los vitwingos entraron en coma a las 21h y Jomío se quedó frito en el sofá a las 21:08, hombredepacienciainfinita te obligó a desfilar hacia el dormitorio a hacer un simulacro de gemelos. Y tú risueña, pizpireta y cachonda perdida enfilaste hacia vuestro latifundio de amor, no sin antes asegurarte de que los tres pichones roncaban a muslito adorable suelto y de tapar a Jomío con una mantita, que una es furcia y madre a partes iguales.

Y que bien oye, que gusto volver a tocar carne aunque sólo fuera por media hora, algo es algo. Porque en cuanto arrancó el primer tiempo el padre soltó un pequeño latigazo de realidad “metámonos caña que en media hora tengo un hang out con los del máster”. Tócate los cojones. Pues bien que nos la metimos bien... Bien exprimido quedó el pater y en coma catatónico y con las patitas colgando la rubia.

Y cuánto debía hacer que no le dabas mandanga al body porque tú que estás en forma esta mañana tenías agujetas en ciertas partes del cuerpo. Muy bien todo.

Así que en un último intento desesperado por recuperar parte de la rubia que hay en mí, apelo a vuestras WIFI’s para que me ayudéis a quedar finalista en la categoría “me parto el ojete” (aka humor) en los Premios Madresféricos, por varios motivos:

  • Poder echar un polvo en condiciones en la cama de un hotel en lugar del wc (el padre ya se me ha apuntado al sarao).
  • Poder dormir a pierna suelta tras el polvo sin interrupciones nocturnas gemelares.
  • Y at last but not least, poder desvirtualizar muchas caras, pimplarme muchas unas cañas y rodearme de gentes majas y agradables con quienes compartimos aficiones (blog) y ojeras (maternidad).

Sólo hay que:
  1. Pinchar AQUÍ
  2. Cliclar en HUMOR
  3. Votar Esto es para una que lo quiere así
  4. Confirmar el voto en el mail que recibiréis al momento en la cuenta que hayáis indicado
  5. Repetir el proceso con tantos mails como tengáis (opcional, pero altamente agradecidísimo por ésta, vuestra rubia).
  6. Dar tres vueltas al ordenador a la pata coja
Y ya.

Habrás apadrinado una rubia feliz, what else? ;b

¿Nos vemos en Madrid? :-)

viernes, 19 de septiembre de 2014

Sexo en el embarazo.

Tu animal mitológico preferido es el (buen) sexo durante el embarazo.

Tal cual. 

El ámbito que más se ve afectado con la maternidad es el sexual, más incluso que la falta de sueño. 
Porque para encontrar un momento para descansar la ecuación es simple: sólo necesitas encontrar el tiempo y la víctima para encolomarle el o los bebés. Pero para echar un polvo la ecuación se complica: necesitas encontrar el tiempo tú, el tiempo el partener (a no ser que que quieras montar a tu falo biónico), la víctima para encolomarle el bebé, una distracción para el hermano mayor si lo hubiera y una triple alineación planetaria. Tocotó.

Ya los daños colaterales en el sexo empiezan durante el embarazo, sobre todo durante ESTE embarazo de dos retoños. 
En el embarazo de Jomío más o menos lograsteis mantener una pseudodecente vida sexual que en estos momentos ha digievolucionado a raquítica vida sexual principalmente por dos motivos:
  1. No teníais en casa un mico de 4 años adorable y oportuno a partes iguales al que atender.
  2. No te convertiste en la mesa camilla que eres hoy, que te están saliendo lorzas en zonas donde ni si quiera sabías que existías.
Exagerada pensaréis...¡Y un mojón!

A vosotros no sé, pero a tí que la barriga te empiece en  la espalda y el culo en el cogote pues como que no te mola, y a tu marido, aunque diga que estás guapísima (sabe que la salud de sus pelotas depende de ello) estás segura de que le cuesta. 

Porque no tiene que ser fácil para el empotrador alfa de la casa llegar al que ha sido durante años vuestro lecho de lujuria y pasión y encontrarse un ballenato varado entre las sábanas y los cojines reclamando lo suyo y lo de su prima, que se lo tiene que follar, ojo. Y sin rechistar que aquí aunque tengáis dos pimpollos polizontes, en el lecho de amor se retoza sí o sí.

Pero va a ser que no es lo mismo…

No es lo mismo que te quiten unas mini braguitas sexys entre susurros al oído a que le pidas clemencia a tu marido para que te baje la carpa de circo que llevas por bragas porque si lo haces tú se te corta el riego sanguíneo al cerebro al agacharte.

Tampoco es lo mismo ir pulcramente depilada a ir intuir que vas en modo savage porque no ves nada más allá del ombligo desde hace 2 meses y en tu última visita a la esteticién, ésta se negó a acercarse la zona cero para evitarte infecciones. Por suerte desciendes de los elfos imberbes de las costas del norte y te han confirmado que no se te ha convertido eso en una rata peluda.
 
En fin, que desnudarse con este planeta con campo gravitatorio propio alrededor de tu cintura es de todo menos sexy. Pero cuando te pones lo consigues, y te quedas en bolas. En realidad toda tú eres una bola con dos patitas de pollo. Y entonces empieza el show.

No no, así no, mejor yo encima, a ver…Uy ¿y ese color azulón en la cara? A ver si va a ser que peso demasiado… Mejor me bajo. De lado, ya verás que rico…mmmpppfff…..ya estoy…espera, ay levanta me has pillado el pelo….ahora… pásame ese cojín, no ese no, el gris que es más blandito, sí ese, trae, ahá…bajo la barriga….cojonudo nos hemos puesto del lado del gemelo pateador y no le está haciendo puta gracia…¿te importa que nos pongamos del otro lado? es que si no entre tus embestidas y sus patadas pues como que no me centro… Vale, a ver ahora…el cojín espera… ahá… vale… ¿estás?...Ay.. se me duerme el brazo de abajo…espera lo saco…jo…ahora no sé cómo ponerlo, es igual aquí…venga va dame lo mío...gñgñgñg… ¡¡AHHHHHHHHHHH!!!...¡¡Diosssmecagüensanblassss!… Me acaba de dar la madre de todos los calambres en el gemelo derecho, no ese gemelo el otro, el de la pierna…quita, quita…ayyyyyy………


Vale, creo que ahora ya está. Ven aquí que por mis cojones hoy nos corremos, aunque sea a ostias pero nos corremos. Venga ponte que ya estoy…

Muy romántico todo..

Os podéis imaginar el desenlace: jadeos, calambres, orgasmos, contracciones del Bosón de Higgs y patadas de los pimpollos, un circo de tres pistas amenizado por la llamada de la selva de Jomío desde la otra punta de la casa.
Si cuando dices que tu marido es hombredepacienciainfinita no es un decir, es una realidad porque tu marido aunque estés en modo ballenato nimfómano se esmera por darte placer aún sabiendo que se trata de un deporte de riesgo para su líbido e integridad física y nerviosa. Ains...

lunes, 14 de marzo de 2011

La mejor defensa es un buen ataque

Estás en el bus rumbo a la consulta del médico dispuesta a desarmar a comadreitor.

Andas sumida en tus pensamientos de venganza con una sonrisa maléfica dibujada en la cara cuando de repente alguien te saca de tu ensoñación al son de: “Eh tú! Sí sí la rubia, ¿te importa cederle tu asiento a esta señora?”. A lo que tu primera reacción es de indignación “Eh! Que estos asientos TAMBIÉN están reservados para mí!! ¿No ves mi barriga?” pero se acerca tu parada y cedes tu asiento. Y al instante la misma que te ha llamado la atención dice: “¡Es que no hay vergüenza!” y ahí ya no te puedes callar: “Perdone señora, pero lo que no hay es sitio.” Le enseñas tu barrigota y te bajas toda digna.

Ya en la consulta decides centrarte en lo verdaderamente importante: entender la retorcida psicología patológica de comadreitor.

Nada más entrar ves una sombra deslizarse como una serpiente y la identificas al momento, es ella. Está en posición de ataque con la Libro de las Sombras en su mano. Así que sacas a relucir tu entrenadísima sonrisa falsa y te diriges a ella con un estupendo: ¡Buenas tardes! A lo que te responde con un intento de sonrisa forzada y te dice: “métete aquí, quítate la parte de abajo y haz un pipí”. Esta señora tiene la sensibilidad de una mesa…

Pero no vas a tirar la toalla tan fácilmente, así que sigues dándole conversación y adelantándote a su ataque: “Mira tengo un problema, y es que siempre he hecho mucho deporte y ahora que no hago, engordo con una facilidad pasmosa, y eso que no como nada de grasas, ¿eh? sólo fruta, verdura y carne y pescado a la plancha, y aún y así engordo más de lo que debería. ¿Qué me sugieres que haga, Oh Comadreitor, Gurú y Oráculo de la Sabiduría preñatril? Ilumíname con tu infinita experiencia y muéstrame el camino!” te entran ganas de decirle, pero esto último no tienes huevos de decírselo.

La tienes justo donde querías: pensando que eres tontalculo y que necesitas ayuda así que en lugar de atacarte se pone condescendiente y confiada contigo “Contrólate la sal, es el verdadero enemigo de las embarazadas, puedes sustituirla por limón o vinagre para que la comida no te sepa sosa. Y ¿porqué has dejado de hacer deporte? Trata de hacer algo de deporte suave, camina pero sin cansarte”.

Eso haré, volveré caminando a casa después del trabajo cada día.” Le respondes con una mega sonrisa.

Perfecto! Pero sobretodo no camines rápido porque no es bueno para la matriz, te pegará tirones”.

Eso haré también, volveré caminando a casa después del trabajo cada día, muy despacio, aunque tarde 2 hora en llegar a casa”. Otra mega sonrisa.

Uy! Sí que has engordado sí…pero te voy a quitar estos 600gr porque el vestido que llevas creo que pesa mucho

¡¡¡¡BINGO!!!! Comadreitor-1 Rubia-1 ¡Empate! :)

Aún más cuando te mide la tensión y te dice: “¡estás perfecta!” Estás a punto de morir de gloria. Encima para rematar tu victoria antes de irse se despide con una sonrisa casi humana. Eres una crack.

Pero como todo no puede ser perfecto, en esta ocasión es tu ginecólogo el que viene a joderte la marrana.

Estás más anémica que en la última analítica, ¿te estás tomando el hierro que te receté?

¡Por supuesto!” le contestas flipando, ¡¡pero si cagas tornillos!!

”Pues voy a recetarte una dosis mayor y doble”.

Cojonudo, a partir de mañana cagarás yunques de hierro forjado.

Y no contento con ponerle el “más difícil todavía” a tu intestino en lugar de hacerte una eco se limita a ponerte una especie de megáfono encima de tu barriga y tras escuchar los latidos de tu pequeñín te dice: “ya está, puedes vestirte”.

¿Cómo?! ¿?¿?Y mi eco?!?!”

“Hoy no toca eco, hoy sólo seguimiento, en la próxima visita te haré la eco”.

“¿Entonces me voy sin ver a mi retoño? ¿!¿Tengo que esperar otro (puto) mes?!?”

“Sí”.

¿Quién eres tú y qué has hecho con mi ginecólogo?

Te quedas sólo medio feliz. Le has metido un gol a comadreitor pero no has podido verle la carita a tu retoño.

Cuando te vas empiezas a pensar que tal vez comadreitor no sea tan mala, sólo que no sabe ser otra cosa. Cuando llegas a casa decides dar con la prueba de que las comadrejas antaño eran seres amables y dulces y te pones a investigar (te metes en Google vamos) y vaya que si das con la prueba! Descubres que las preguntas más frecuentes de las embarazadas son:

“ ¿Es peligroso para el bebé hacer fotocopias durante el embarazo?”
“¿Puedo hacerme la manicura estando embarazada?”
“¿Puedo practicar sexo anal estando embarazada?

Y tu preferida:

“¿Puedo tragar semen durante el embarazo?”


Ante semejante nivel de gilipollez las comadronas no han tenido más remedio que abdicar y dejar el sentimentalismo de lado para convertirse en embajadoras del mal rollo y el puteo.