Mostrando entradas con la etiqueta barriga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta barriga. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de abril de 2011

Impertinencias

Estás alcanzando cotas estratosféricas de tamaño planetario. Y mientras puedas moverte sin necesidad de un gato hidráulico para levantarte del sofá tienes que aprovechar. Así que este fin de semana te vas con tu marido a un SPA.
Estás preparando la maleta y metiendo tus microbikinis de la temporada verano pre-embarazo cuando caes en la cuenta de que tal vez tus nuevas curvas no quepan en ellos así que decides probártelos TODOS. 

Y menudo panorama... y que lástima das...pensabas que como el bikini no cubre la barriga, no tendrías problemas con el resto del cuerpo. Pero no sólo se te desparraman las tetas  por todas partes a la vez, si no que el culo te ha crecido 3 tallas y pareces una morcilla con gomitas de pollo. ¡¡HORROR!!
Buscas y rebuscas en tu vestidor y rescatas un bikini viejo, dado de sí y totalmente ofensivo para el buen gusto que (para disgusto tuyo) compruebas que te va bien.
Te observas en el espejo de frente, de lado, del otro lado, de espaldas, de frente de nuevo…¿¿¿Qué coño los pies??? A ti lo que te jode es NO poder verte la entrepierna. 
De modo que te acercas al espejo y

Sales disparada al centro de estética. 26 tirones, 2 calambres, una llorera, 50 euros y un “eres rubia por fuera pero por dentro mozambiqueña” después, te subes al coche suave como el culito de un bebé y dispuesta a olvidar en el SPA todo este sufrimiento. 

Y al subirte: ¡PRRRREEEEEEPPPP! 

Pero no es un pedo cualquiera no, es un pedo que te resulta totalmente familiar, un pedo con denominación de origen, ha sido un PEDO DE MADRE. Tu atónito y paciente marido duda entre descojonarse (aún a riesgo de recibir una patada voladora) o indignarse (acabas de desbancar a su top 1 en el ránking de bombas de metano). Y tú no sabes si justificarte o hacerte la loca. Porque los pedos de madre no son unos pedos cualquiera. Tienen un sonido muy particular: agudos pero contundentes, desagradables pero entrañables. Si alguna vez has escuchado un pedo de madre, los identificas al momento y te solidarizas con su dueña porque no hay nada más embarazoso y humillante que un esfínter hormonado y rebelde. Se acabaron los viajes al baño en manada. A partir de ahora tú y tu culo vais por libre.

Vale, te disculpas. Compras el silencio de tu marido con una bolsa de M&M, una de doritos y una coca cola y le prometes que no te dormirás durante el trayecto (no lo has logrado en tu p*** vida) pero su silencio bien vale el esfuerzo por intentarlo.

En el primer peaje te despierta de un codazo. 

...

3 codazos más tarde llegáis al SPA. 

La recepcionista se te queda mirando la barriga fijamente como si quisiera levantarte la camiseta con la mente y te pregunta: "¿Estás embarazada?"  

Con una barriga de 8 meses y ante semejante juego de obviedades no puedes evitar ser una cínica: -Noooo es que soy como las pitones, cada mes engullo la comida de una sola pieza y la digiero lentamente-
De repente se levanta y tú te temes lo peor (pollo) pero la recepcionista te ignora y se lanza con su discurso:

-Pues en ese caso no puedes hacer sauna, ni hidromasaje, ni jacuzzi, ni baño turco, ni ducha de contrastes, ni circuito termal, ni..-

-¿Y entrar? ¿Puedo entrar?-. 

Pero la tía está en modo contestador automático y sigue soltando su perorata de prohibiciones y termina su alegato con el veredicto:

-Sólo puedes bañarte en la piscina climatizada-. 

Cojonudo. Con lo bien que te llevas tú con las piscinas. 

Tu marido te anima a disfrutar del agua y te pseudo-convence. Finalmente no te queda otra que enfundarte tu viejo bikini, el condón de rigor en la cabeza y meterte en el agua muy lentamente y sin dejar de tocar fondo, no vayas a rememorar los calambres del otro día, que encima ahora podrías aderezar el panorama con pedos de madre.

Mientras tanto tu marido es conducido por una esbelta señorita de bata blanca y sonrisa aún más blanca a un circuito con piedrecitas y chorritos a distintas alturas y temperaturas. Y en tu insistencia por no perder el contacto visual con el macho alfa de tu manada de repente notas un chorro que te da de pleno en los riñones y te empuja hacia delante. Te has metido sin querer en el circuito de chorros de la piscina aún sabiendo que no puedes estar ahí así que te apresuras a abandonar el campo de minas ipso facto no vaya a darte un chorro en la barriga y te ponga el bebé por sombrero. 

Fuera de peligro le envías un mensaje amenazador a la piscina con la mirada:

-No me gustas. Yo a ti tampoco. Si me vuelves a dar un susto así, me mearé. Así que vamos a llevarnos bien y tengamos la fiesta en paz-

En zona segura, intentas disfrutar de la ingravidez del agua y de lo poco que pesa tu barriga en ella. Y en esas estás cuando te encallas literalmente en la escalinata de la piscina y aparece tu relajado marido y te sonríe.
-Soy una ballena varada y la piscina me odia-

Y él responde sumergiéndose contigo y hablándole al bebé debajo del agua -hooollaaaaaaaa hiiiiiijooooooo miiiiiiiiiooooooo sooooooy tuuuuuu paaaaadreeeeeee-. 
-No cariño, eres la versión ballenato de Darth Vader-

Pero aunque sólo sea por este ratito, ya han valido la pena todas las impertinencias del día: la porno-depilación dolorosa, los pedos de madre, tu visión de cachalote en bikini, la recepcionista "halagüeña" y tu cruzada personal contra las piscinas.

lunes, 14 de marzo de 2011

La mejor defensa es un buen ataque

Estás en el bus rumbo a la consulta del médico dispuesta a desarmar a comadreitor.

Andas sumida en tus pensamientos de venganza con una sonrisa maléfica dibujada en la cara cuando de repente alguien te saca de tu ensoñación al son de: “Eh tú! Sí sí la rubia, ¿te importa cederle tu asiento a esta señora?”. A lo que tu primera reacción es de indignación “Eh! Que estos asientos TAMBIÉN están reservados para mí!! ¿No ves mi barriga?” pero se acerca tu parada y cedes tu asiento. Y al instante la misma que te ha llamado la atención dice: “¡Es que no hay vergüenza!” y ahí ya no te puedes callar: “Perdone señora, pero lo que no hay es sitio.” Le enseñas tu barrigota y te bajas toda digna.

Ya en la consulta decides centrarte en lo verdaderamente importante: entender la retorcida psicología patológica de comadreitor.

Nada más entrar ves una sombra deslizarse como una serpiente y la identificas al momento, es ella. Está en posición de ataque con la Libro de las Sombras en su mano. Así que sacas a relucir tu entrenadísima sonrisa falsa y te diriges a ella con un estupendo: ¡Buenas tardes! A lo que te responde con un intento de sonrisa forzada y te dice: “métete aquí, quítate la parte de abajo y haz un pipí”. Esta señora tiene la sensibilidad de una mesa…

Pero no vas a tirar la toalla tan fácilmente, así que sigues dándole conversación y adelantándote a su ataque: “Mira tengo un problema, y es que siempre he hecho mucho deporte y ahora que no hago, engordo con una facilidad pasmosa, y eso que no como nada de grasas, ¿eh? sólo fruta, verdura y carne y pescado a la plancha, y aún y así engordo más de lo que debería. ¿Qué me sugieres que haga, Oh Comadreitor, Gurú y Oráculo de la Sabiduría preñatril? Ilumíname con tu infinita experiencia y muéstrame el camino!” te entran ganas de decirle, pero esto último no tienes huevos de decírselo.

La tienes justo donde querías: pensando que eres tontalculo y que necesitas ayuda así que en lugar de atacarte se pone condescendiente y confiada contigo “Contrólate la sal, es el verdadero enemigo de las embarazadas, puedes sustituirla por limón o vinagre para que la comida no te sepa sosa. Y ¿porqué has dejado de hacer deporte? Trata de hacer algo de deporte suave, camina pero sin cansarte”.

Eso haré, volveré caminando a casa después del trabajo cada día.” Le respondes con una mega sonrisa.

Perfecto! Pero sobretodo no camines rápido porque no es bueno para la matriz, te pegará tirones”.

Eso haré también, volveré caminando a casa después del trabajo cada día, muy despacio, aunque tarde 2 hora en llegar a casa”. Otra mega sonrisa.

Uy! Sí que has engordado sí…pero te voy a quitar estos 600gr porque el vestido que llevas creo que pesa mucho

¡¡¡¡BINGO!!!! Comadreitor-1 Rubia-1 ¡Empate! :)

Aún más cuando te mide la tensión y te dice: “¡estás perfecta!” Estás a punto de morir de gloria. Encima para rematar tu victoria antes de irse se despide con una sonrisa casi humana. Eres una crack.

Pero como todo no puede ser perfecto, en esta ocasión es tu ginecólogo el que viene a joderte la marrana.

Estás más anémica que en la última analítica, ¿te estás tomando el hierro que te receté?

¡Por supuesto!” le contestas flipando, ¡¡pero si cagas tornillos!!

”Pues voy a recetarte una dosis mayor y doble”.

Cojonudo, a partir de mañana cagarás yunques de hierro forjado.

Y no contento con ponerle el “más difícil todavía” a tu intestino en lugar de hacerte una eco se limita a ponerte una especie de megáfono encima de tu barriga y tras escuchar los latidos de tu pequeñín te dice: “ya está, puedes vestirte”.

¿Cómo?! ¿?¿?Y mi eco?!?!”

“Hoy no toca eco, hoy sólo seguimiento, en la próxima visita te haré la eco”.

“¿Entonces me voy sin ver a mi retoño? ¿!¿Tengo que esperar otro (puto) mes?!?”

“Sí”.

¿Quién eres tú y qué has hecho con mi ginecólogo?

Te quedas sólo medio feliz. Le has metido un gol a comadreitor pero no has podido verle la carita a tu retoño.

Cuando te vas empiezas a pensar que tal vez comadreitor no sea tan mala, sólo que no sabe ser otra cosa. Cuando llegas a casa decides dar con la prueba de que las comadrejas antaño eran seres amables y dulces y te pones a investigar (te metes en Google vamos) y vaya que si das con la prueba! Descubres que las preguntas más frecuentes de las embarazadas son:

“ ¿Es peligroso para el bebé hacer fotocopias durante el embarazo?”
“¿Puedo hacerme la manicura estando embarazada?”
“¿Puedo practicar sexo anal estando embarazada?

Y tu preferida:

“¿Puedo tragar semen durante el embarazo?”


Ante semejante nivel de gilipollez las comadronas no han tenido más remedio que abdicar y dejar el sentimentalismo de lado para convertirse en embajadoras del mal rollo y el puteo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Pregnant homework

Hay dos cosas que toda embarazada que se precie debe hacer durante su embarazo.

La primera es ir a comprar ropa pre-mamá. A pesar de que tu barriga dista mucho de ser una barriga redondita y gustosa, te plantas con tu barriga pseudomorfa con lorza incluida en una de las tiendas de ropa pre-mamá de Barcelona más cool (super chachi en lenguaje de preñatiz). Tras echar un vistazo a todo el surtido de modelitos y escoger unos 12, te diriges al probador y compruebas que todo en la tienda es XXL excepto el vestidor. ¿Cómo pretenden que tu maxi bolso, Garban, los 12 modelos y tu culo quepan aquí dentro? Y peor aún: ¿y que encima te desvistas y te vistas?...

Muchos años de danza clásica avalan tu elasticidad y consigues encajonarte en el zulo, colgar las prendas y desvestirte. Justo cuando estás en tanga (rosa chicle) y sujetador se abre la puerta y aparece la dependienta con una semi esfera de plástico transparente con gomas elásticas y te la da. ¡¡Es una barriga de plástico!! Le gritas a la pobre mujer de metro y medio que deduce que no sólo es lunes si no que encima le ha tocado a la novata dominguera y escandalosa. Y te la coloca. Es una barriga de plástico de 8 meses para comprobar que la ropa te irá cediendo a medida que la tripa vaya aumentando de tamaño. ¡¡Y qué bien te queda oye!! ☺

Al momento sales del probador con tu barriga postiza y el primer modelito y te pones a posar delante del espejo como una embarazada profesional:  mano en los riñones con cara de cansancio, caricia con mirada maternal sobre barriga, media vuelta a la izquierda, otra a la derecha, doble giro con mano en los riñones y cara de náusea…ante el sigiloso movimiento de alejamiento de la dependienta de la zona VA (Vergüenza Ajena) asumes que ya has hecho suficiente el mongolo y debes empezar a fijarte en la ropa que llevas y no en tu estupenda y espontánea barriga de plástico.

Varias combinaciones después decides qué prendas vas a llevarte: todas farda-barriguita. A la hora de pagar la dependienta te pide que le devuelvas la barriga pero tú no quieres quitártela, te queda tan bien, es tan mona y pesa tan poco que quieres llevártela puesta, pero la dependienta insiste y dos forcejeos más tarde te ves obligada a renunciar a la barriga y se la devuelves refunfuñando y ofendidísima.

La segunda cosa que decides hacer en ese momento es ir a la Casa del Libro. Ya es hora de culturizarse un poco en manos de profesionales. Así que preguntas por la sección especializada en maternidad y te personas ipso facto delante de una infinita estantería de sabiduría y conocimiento acumulado esperando a ser descubierto por una preñatriz como tú. Entre las maravillas que te encuentras, descubres auténticas “perlas” como éstas:

- Manual de supervivencia para mamás estupendas (o sea…)
- Guía para el padre novato (librito de 50 hojas con muchos dibujitos y frases cortas)
- La aventura de ser mamá (o la putada, según se mire)
- Tenemos que hablar de Kevin (Costner José…cuando ignorancia y mal gusto van de la mano)
- Como la seda (a ésta le fue muy bien)
- Con tal de no morir (a ésta no)
- A punto de estallar (gráfica manera de describir el embarazo)
- Puta linda (puta sí, linda discutible)
- El secreto de las madres felices (no tener hijos)
- La mujer: reina e indomable. ¡Vive lo que tú eres! (guía de autoayuda para feministas mal folladas)
- Mamá es sexy: manual de supervivencia sensual para madres (mamá y sexy en la misma frase?..)
- Estoy embarazada ¿y ahora qué? (reza)
- …

Compras los dos primeros y uno que te han aconsejado sobre la lactancia materna para ilustrarte un poco sobre el tema. La verdad es que el primero te deja bastante que desear, se trata de la experiencia de una periodista especializada en moda que en su primer embarazo engordó 25 kilos y se pasa medio libro diciendo qué sí puedes y qué no puedes comer, en realidad parece una guía para embarazadas bulímicas.

El segundo está muy bien, es divertido y muy gráfico. No sabes si tu marido se hará un experto en la materia pero desde luego se pasa el día con las narices metidas en el libro y haciéndote preguntas del tipo: ¿sabías que el parto puede durar hasta 36 horas?...

¡¡Si es que es peor el remedio que la enfermedad!!