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sábado, 9 de julio de 2011

¿Te gusta conducir?

A tí lo que te gustaría es ver al creativo del famoso eslogan encerrado en un coche con Jomío 6 horas.

Se le iban a pasar las putas ganas de abrir la boca para el resto de su vida.

Al quedarte embarazada corriste al concesionario a cambiar tu "maicromachin" rojo con tapicería oscura por un coche de mamá chachi negro con tapicería color crema.

Error# tapicería crema es incompatible con bebé cabrón. Ahora tienes un coche negro por fuera y a topos por dentro.

Y como no podía ser de otra manera, te iniciaste en la aventura de atravesar media España con Jomío a bordo.

Punto de origen: Barcelona
Destino: Ciudad Real
Distancia: 682 km.
Balance: 2 potitos, 7 galletas y media, 3 palitos de pan, un biberón de agua, una cagada con tropezones de color indefinido, 54 versiones de los 5 lobitos cantadas a 2, 3 y 37 voces, una llorera de Jomío de 53 minutos ininterrumpidos, 8 llamadas a tu madre, 3 a tu mejor amiga, 2 amagos de infarto, 1 afonía y varias discusiones con tu marido.

Sabias madres te habían ilustrado al respecto, como la mamá del Loulou. Pero ¿sabes cuando te dicen eso de: "NO lo hagas" y de repente te atormenta la imperiosa necesidad de hacerlo? 

- "Compra algún juguete nuevo para entretenerle": Le compraste 7. Y como si le hubieras comprado 20. Cuando hay que dar por culo, se da. Y no hay juguete molón que valga.

- "Racionalízaselos durante el trayecto y guarda alguno para la vuelta": En el primer peaje le habías dado todos los juguetes, tu móvil, el del padre y una botella de coca cola vacía que rondaba por el coche. Lo único nuevo que quedaba para Jomío era el manual de instrucciones de BMW.

- "Para cada 2 horas para "airearos": ¿Airearos? ¡Desintoxicaros! Cuanta maldad en un cuerpecito tan pequeño.

Tuviste que cambiarle el culo dentro del coche en marcha porque fuera diluviaba y el riesgo de intoxicación por inhalación de gases tóxicos rozaba el umbral del dolor.

El padre, solidarizado con su estirpe, aprovechó para instruir a su retoño en el ancestral arte de la flatulencia provocada o lo que es lo mismo: pearse y partirse, consiguiendo hacer el vacío dentro del coche. 

Y con el añadido de una lluvia incesante que os impedía hacer una parada en condiciones, que se hizo de noche, que Jomío se negó a echar una cabezadita desde que salisteis de casa y que si no cantabais lloraba, convirtió vuestro primer viaje en familia en un cásting móvil de Operación Triunfo rumbo al infierno.

La vuelta fue un poco mejor, de día y sin lluvia. Pero saboreando pedos y simulando a Bisbal #humillante.

miércoles, 22 de junio de 2011

Un día 10 en el Jomiómetro

08.00 Me despierto rodeado de galletas y con el conejito Harry de Baby First bailando para mí.

08.05 Pedo con sordina en 3 fases.

08.07 Una horda de chicas muy guapas, sonrientes y esponjosas me cogen en brazos.


08.15 Desayuno a base de crema de cereales con miel + galletas

08.30 Gran cagada abundante.


08:33 Pedorretas en la barriga y mordisquitos en los muslos.

08.35 Eructo celebrado con regocijo y alborozo.


08.45 Rompo en mil trocitos pequeñitos 3 rollos de papel de váter y saco todas las toallitas húmedas de un paquete.

09:00 La puerta de la zona prohibida está abierta de par en par y consigo jugar con las botellas de colores malignos, se presentan como lejía, amoníaco y salfumán.

09.30 Grito y hago "música". Mis padres me miran con ternura.

10.00 Me encuentro el mando de la tele en el suelo y aprieto todos los botones.


10:10 A su lado aparece el mando de la wii y del DVD. Aplausos.

10:30 También está el portátil de mamá. Con el dedo quetodolosabe voy arrancando teclas. Entro en trance.

11:15 Aparece mi abuela y me dice repetidas veces lo guapo, listo y simpático que soy y lo muchísimo que me quieren. 

12.00 COMIDA, menú:

1er plato: deconstrucción de verduras sobre plato de Pocoyo 
2o plato: mini-porciones de ave de corral a la brasa en su salsa
postre: sopa de yogur con trocitos pan.
Esparcimiento de todos los restos en mesa, trona y pelo.

13:00 Siesta en mi cuna aplastando a Winnie the Pooh y Mickey Mouse. impresiono a Pocoyo y funda mi club de fans.

15.00 Juego en la biblioteca y rompo las tapas de 2 libros y una revista entera mientras mi madre me mira y me aplaude.

16.30 Merienda. Crema de frutas del tiempo en su punto + galletas + palitos de pan + un trozo de papel de revista.

16.50 Miro plantado delante de la tele a un palmo de la pantalla panorámica la Granja de Baby Einstein. Danzad para mí animalitos.

17.20 Juego con la fuente eterna de agua misteriosa: el bidet. Me empapo entero y dejo dos palmos de agua en el suelo del baño.


17.35 Aplaudo mientras mamá friega con el palo largo y dice cosas con el ceño fruncido mirándome. Are you talking to me?


18.00
Paseo con el cochecito por el barrio. Tiro 7 veces el chupete al suelo. ¿Cómo sonaría una octava? 8 veces.


18:25 Varias señoritas jóvenes y voluptuosas se asoman a mi cochecito a decirme lo guapérrimo que soy y me hacen ofrendas: palitos de pan y galletas.

19.00 Estamos en el parque. Gateo dando vueltas al tótem de la diversión: el tobogán. 


19:10 Como tierra.

19:15 Como papelitos sucios.

19:20 Como piedras.

19:25 Le doy a mi madre un puñado de arena para que lo guarde en nuestro cofre de los tesoros: su bolso.

19:35 Me suben al columpio y me balancean mientras las niñas piensan: "¿quién es ese jamelgo de porte digno?"

20.00 Inmersión en agua calentita de mis reales cojoncillos rodeado de mis patitos, tortugas y ranas. Todos cantando los 5 lobitos a 3 voces.


20.20 SPA: masajes con hidratante.


20.30 Cena a base de pan con tomate con tortilla a la francesa servido por Winnie The Pooh y Cristopher Robin.

21.00 Chupete on the rock's mientras hojeo la prensa del día: "El hombre del saco y el coco han muerto atropellados por un camión cargado de Narhinel. En el accidente el camión ha explotado extinguiendo todas las reservas de Narhinel y suero fisiológico del planeta".


21:05 Tumbado en mi cuna la rubia me acaricia la espalda.


21:22 Pedo de 4 segundos con 2 cambios de melodía que obliga a la rubia a salir por patas de mi cuarto.


zzzzzzzzzzzzz....ZZZZZ....zzzzzzzz..zzzzzzzz....zzz...ZZZZZZ....zzzzz.....zzzzzzzz...

domingo, 10 de abril de 2011

Nidificación

Nidificación: necesidad urgente de limpiar y hacer cambios en la casa. Los expertos manejan varias hipótesis: es una forma de afrontar la angustia que se siente ante la inminente llegada del pequeño, o una manera de prepararse para el nacimiento relacionándose esta conducta con el deseo de control de la situación. Ambos comportamientos dan sensación de tranquilidad y confianza a la futura madre.

O lo que es lo mismo, volverse idiota y ver mierda donde nunca la hubo.

Estás en la recta (más bien curva) final de tu embarazo y llevas las dos últimas semanas que no te reconoces. No sólo te pasas el día recogiendo, ordenando y limpiando la casa a todas horas si no que además llevas varios días despertándote a media noche de repente y saliendo disparada al baño. Ninguna mujer adulta, independiente y brillante que se precie se despierta de repente a las 3 de la madrugada de un miércoles con la imperiosa necesidad de ir al baño.  No podías haber caído más bajo. Tu autoestima te abandonó con el  primer pedo de madre y tu dignidad ha hecho las maletas esta semana.

Encima descubres que llevas en tus entrañas a un pequeño tirano al que aún no conoces y ya te manipula obligándote a adoptar posturas no siempre cómodas. No consigues dormir toda la noche del tirón, cuando no es la gotita de la cisterna, son los dolores, cuando no son los dolores, la acidez, si no es la acidez, te meas, y cuando no te meas, lo otro. Y cuando por fin consigues conciliar el sueño de un lado y te cambias para aliviar el peso en las costillas de ese lado, tu loable descendencia te despierta con una patada directa al bajo vientre que te hace dar un brinco del dolor. Intentas mantener la postura (porque es la postura en la que NO te duele la espalda) masajeando la zona pateada y tratando de calmarlo pero el muy cernícalo sigue dándote patadas en ese mismo punto hasta que decides volver a acostarte del lado inicial. En ese momento deja de patearte y se queda tranquilo. Pero tú no te puedes volver a dormir porque de ese lado te duele la espalda. Y encima te entran ganas de ir al baño.

Y no puedes hacer nada. Sólo aguantar y esperar a que acabe pronto. Así que ayer fuiste a la revisión de rigor con la esperanza de que te dijera que el parto era inminente ya que a día de hoy estás en perfectas condiciones higiénicas y estéticas para recibir a tu pequeñín (aunque sabes perfectamente que tu cachorro llegará un día en el que no te hayas lavado el pelo o en que lleves esas bragas horrendas pero comodísimas).

El ginecólogo te pidió tu consentimiento para que entrara un colega de profesión en  la consulta para enseñarle el funcionamiento de su ecógrafo.  Te dijo que como contigo hay “confi” (que no es cierto, porque para que la hubiera tendrías que haberle visto el rabo tantas veces cómo él te ha escudriñado la entrepierna) y estás muy avanzada en el embarazo, eres la candidata ideal para hacer de tu útero una mesa  de debate. Y si normalmente tu médico ya va a la suya durante las visitas, lo de ayer fue escandaloso. 

Tú médico (TM): -¿Ves? Se ve muy bien, la imagen es muy buena-
Otro médico (OM): -Si ya veo, como el que tenía yo pero con más resolución. ¿Y dices que se ve el líquido?-
TM: -Sí, pero como apenas aporta información no suelo hacerle caso. Mira también te indica el peso, voy a ver la longitud del fémur a ver dónde está….mmmm….ahá….-
OM: -¿Quieres que le vaya explicando a la paciente (TÚ) lo que vamos viendo?-
TM: -Como quieras, pero no es necesario ella ya lo ve.-

“¿¿¿Qué veo qué exactamente???” 9 meses y aún no se ha enterado de que no tienes de 30 años de experiencia vislumbrando sombras grises sobre fondos más grises.

OM: -Vaya parece que este mozuelo está atravesado-
TM: -Sí. Pero bueno, como está teniendo un embarazo muy bueno y el bebé está fuerte como un toro vamos a esperarnos una semana más a ver si se decide a darse la vuelta del todo.-
OM: -Me parece bien, se la ve fuerte-

"Perdona pero a ti ni te parece ni te deja de parecer. ¿Qué coño pintas tú en esta historia?" piensas.

TM: -Si no se da la vuelta, la semana que viene pensaremos en hacer una “necesárea”-
OM: -JAJAJA una “necesárea”, ¡qué bueno eres!-

¿Perdooonaaa?¿¿Una semana?? ¿¿"Necesárea"?? ¿¿Qué bueno eres?? ...
Con la embarazada de cuerpo presente, totalmente espatarrada y con unas ganas locas de que se termine todo, ese chiste fácil y malo era totalmente innecesario.

Encima se van los dos a la vez de la consulta y te dejan ahí a solas con Comadreja que con la mirada te dice: “goooooordaaaaaaaaa”. 
Se corta el ambiente con la respiración.

Tu cachorrito ya está listo y preparado para salir pero no le da la gana. No se ha encajado en posición de salida y además se ha atravesado en mitad del útero en plan “¡¡del útero de la rubia no me moverán!!” (con tonadilla del barco de chanquete).

Y para hacerlo más ameno tienes a tu familia y amigos en estado de código rojo, tanto que empiezas a sospechar una leve falta de confianza en tu capacidad de reacción ante la llegada del importante. Están todos excesivamente pendientes de ti, y no puedes llamarles sin provocarles una angina de pecho. Así que te pasas el día mirando el móvil sin atreverte a llamar a nadie si no es estrictamente necesario, nunca infravalores el poder de un teléfono móvil como arma inductora de paradas cardiorespiratorias.

Toca seguir esperando

lunes, 4 de abril de 2011

Impertinencias

Estás alcanzando cotas estratosféricas de tamaño planetario. Y mientras puedas moverte sin necesidad de un gato hidráulico para levantarte del sofá tienes que aprovechar. Así que este fin de semana te vas con tu marido a un SPA.
Estás preparando la maleta y metiendo tus microbikinis de la temporada verano pre-embarazo cuando caes en la cuenta de que tal vez tus nuevas curvas no quepan en ellos así que decides probártelos TODOS. 

Y menudo panorama... y que lástima das...pensabas que como el bikini no cubre la barriga, no tendrías problemas con el resto del cuerpo. Pero no sólo se te desparraman las tetas  por todas partes a la vez, si no que el culo te ha crecido 3 tallas y pareces una morcilla con gomitas de pollo. ¡¡HORROR!!
Buscas y rebuscas en tu vestidor y rescatas un bikini viejo, dado de sí y totalmente ofensivo para el buen gusto que (para disgusto tuyo) compruebas que te va bien.
Te observas en el espejo de frente, de lado, del otro lado, de espaldas, de frente de nuevo…¿¿¿Qué coño los pies??? A ti lo que te jode es NO poder verte la entrepierna. 
De modo que te acercas al espejo y

Sales disparada al centro de estética. 26 tirones, 2 calambres, una llorera, 50 euros y un “eres rubia por fuera pero por dentro mozambiqueña” después, te subes al coche suave como el culito de un bebé y dispuesta a olvidar en el SPA todo este sufrimiento. 

Y al subirte: ¡PRRRREEEEEEPPPP! 

Pero no es un pedo cualquiera no, es un pedo que te resulta totalmente familiar, un pedo con denominación de origen, ha sido un PEDO DE MADRE. Tu atónito y paciente marido duda entre descojonarse (aún a riesgo de recibir una patada voladora) o indignarse (acabas de desbancar a su top 1 en el ránking de bombas de metano). Y tú no sabes si justificarte o hacerte la loca. Porque los pedos de madre no son unos pedos cualquiera. Tienen un sonido muy particular: agudos pero contundentes, desagradables pero entrañables. Si alguna vez has escuchado un pedo de madre, los identificas al momento y te solidarizas con su dueña porque no hay nada más embarazoso y humillante que un esfínter hormonado y rebelde. Se acabaron los viajes al baño en manada. A partir de ahora tú y tu culo vais por libre.

Vale, te disculpas. Compras el silencio de tu marido con una bolsa de M&M, una de doritos y una coca cola y le prometes que no te dormirás durante el trayecto (no lo has logrado en tu p*** vida) pero su silencio bien vale el esfuerzo por intentarlo.

En el primer peaje te despierta de un codazo. 

...

3 codazos más tarde llegáis al SPA. 

La recepcionista se te queda mirando la barriga fijamente como si quisiera levantarte la camiseta con la mente y te pregunta: "¿Estás embarazada?"  

Con una barriga de 8 meses y ante semejante juego de obviedades no puedes evitar ser una cínica: -Noooo es que soy como las pitones, cada mes engullo la comida de una sola pieza y la digiero lentamente-
De repente se levanta y tú te temes lo peor (pollo) pero la recepcionista te ignora y se lanza con su discurso:

-Pues en ese caso no puedes hacer sauna, ni hidromasaje, ni jacuzzi, ni baño turco, ni ducha de contrastes, ni circuito termal, ni..-

-¿Y entrar? ¿Puedo entrar?-. 

Pero la tía está en modo contestador automático y sigue soltando su perorata de prohibiciones y termina su alegato con el veredicto:

-Sólo puedes bañarte en la piscina climatizada-. 

Cojonudo. Con lo bien que te llevas tú con las piscinas. 

Tu marido te anima a disfrutar del agua y te pseudo-convence. Finalmente no te queda otra que enfundarte tu viejo bikini, el condón de rigor en la cabeza y meterte en el agua muy lentamente y sin dejar de tocar fondo, no vayas a rememorar los calambres del otro día, que encima ahora podrías aderezar el panorama con pedos de madre.

Mientras tanto tu marido es conducido por una esbelta señorita de bata blanca y sonrisa aún más blanca a un circuito con piedrecitas y chorritos a distintas alturas y temperaturas. Y en tu insistencia por no perder el contacto visual con el macho alfa de tu manada de repente notas un chorro que te da de pleno en los riñones y te empuja hacia delante. Te has metido sin querer en el circuito de chorros de la piscina aún sabiendo que no puedes estar ahí así que te apresuras a abandonar el campo de minas ipso facto no vaya a darte un chorro en la barriga y te ponga el bebé por sombrero. 

Fuera de peligro le envías un mensaje amenazador a la piscina con la mirada:

-No me gustas. Yo a ti tampoco. Si me vuelves a dar un susto así, me mearé. Así que vamos a llevarnos bien y tengamos la fiesta en paz-

En zona segura, intentas disfrutar de la ingravidez del agua y de lo poco que pesa tu barriga en ella. Y en esas estás cuando te encallas literalmente en la escalinata de la piscina y aparece tu relajado marido y te sonríe.
-Soy una ballena varada y la piscina me odia-

Y él responde sumergiéndose contigo y hablándole al bebé debajo del agua -hooollaaaaaaaa hiiiiiijooooooo miiiiiiiiiooooooo sooooooy tuuuuuu paaaaadreeeeeee-. 
-No cariño, eres la versión ballenato de Darth Vader-

Pero aunque sólo sea por este ratito, ya han valido la pena todas las impertinencias del día: la porno-depilación dolorosa, los pedos de madre, tu visión de cachalote en bikini, la recepcionista "halagüeña" y tu cruzada personal contra las piscinas.