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viernes, 31 de mayo de 2013

Jomío's facts.

Que te debates entre el azúcar glasé y las almendras garrapiñadas no es un secreto. Lo que tal vez sí lo sea es que aunque lo disimules de puta madre, en ocasiones no es así.

Y es que el metro de mico que tienes en casa ha sacado la santa pachorra de hombredepacienciainfinita y tus santos cojones. Mala combinación para la tensión y combinación cojonuda para el ictus comunis.

Y como muestra un par de ejemplos. 

El pasado sábado fuisteis al mercado. Y con el fin de que los padres podáis hacer la compra sin estrés porque vuestro mico manosea todo lo que se le pone por delante, y por delante quieres decir un melón, la mierda del suelo o el culo de la dependienta, organizan cada semana actividades infantiles para entretener a la criaturada de cualquier edad. Para que no den por culo vamos. 
El sábado pasado había un MAGO. Un chaval de unos 20 años disfrazado haciendo trucos de manos y cartas  a un ejército de 15 reclutas de menos de un metro de altura. Y para allá que se fue Jomío. De repente el mago mostró una carta de la baraja y pidió silencio a todos los niños para que nadie la dijera en voz alta, pues él debía de adivinarla (con su fuerza jedai, digo yo). 


Y en pleno silencio, de repente se vieron unos salerosos caracolitos rubios saltando de alegría señalando la carta y gritando un alto y claro: “un vuiiiiiiiiiiiiiiit de cooooooooors!!!” (un ochoooo de corazoneeeees). 

- "Tsssht, Jomío, hay que estar muy callado."
- "Es un vuiiiiiiiiit de cooooooors!!"
- "Tsssht, pero no hay que decirlo."
- "¿No es un vuiiiiit de cooooors?"
- "Sí cielo, pero no hay que decirlo en voz alta, sólo hay que pensarlo."
- "Pensar un vuiiiiit de coooors?"
- "No, bueno sí, bueno…mira que tenemos que estar en silencio…tsssht que va a sacar otra carta."
- "Mamiiiii ara és un doooooos!!!!!"

Y así. Se te ha quedado la mirada de odio del mago y de los 15 niños grabada a fuego lento en el hipotálamo.

No contento, en una tienda de ropa te lo encontraste colgado enganchado a las tetas de una maniquí al grito de “mamelleeeeeeeees” (tetaaaaas).

- "Jomío suelta eso y deja el maniquí que lo tirarás al suelo."
- "PERO mami, té 2 mamelles!!!"
Ese PERO te hizo cagar amor, si hay tetas a disposición del público, ¿cómo no van a ser para sobarlas? Adorable.
- "Sí, pero no se pueden tocar."
- "Síiiii són gaaaaans (son grandes), i mamà mamelles petites" (pequeñas).

Tocotó. Dignidad no huyas hija de perra.

El padre por el suelo, con la mandíbula desencajada y colorao como un pimiento de tanto reírse.

Pero Jomío siempre tiene para todos, y cuando en la cola del súper le entraron ganas de hacer pis:

- "Mamá pipiiiiiiiiii. Penis té pipiiiii, Jomío té penis gan, papà té penis petit?"

Tocotó para el pater. Y OJOCUIDAO que aún tuvo el detalle de preguntarlo en lugar de afirmarlo. 

En tu caso no hubo espacio para la duda. La natación es el deporte más completo, la playa da hambre y tus tetas son pequeñas.

domingo, 10 de abril de 2011

Nidificación

Nidificación: necesidad urgente de limpiar y hacer cambios en la casa. Los expertos manejan varias hipótesis: es una forma de afrontar la angustia que se siente ante la inminente llegada del pequeño, o una manera de prepararse para el nacimiento relacionándose esta conducta con el deseo de control de la situación. Ambos comportamientos dan sensación de tranquilidad y confianza a la futura madre.

O lo que es lo mismo, volverse idiota y ver mierda donde nunca la hubo.

Estás en la recta (más bien curva) final de tu embarazo y llevas las dos últimas semanas que no te reconoces. No sólo te pasas el día recogiendo, ordenando y limpiando la casa a todas horas si no que además llevas varios días despertándote a media noche de repente y saliendo disparada al baño. Ninguna mujer adulta, independiente y brillante que se precie se despierta de repente a las 3 de la madrugada de un miércoles con la imperiosa necesidad de ir al baño.  No podías haber caído más bajo. Tu autoestima te abandonó con el  primer pedo de madre y tu dignidad ha hecho las maletas esta semana.

Encima descubres que llevas en tus entrañas a un pequeño tirano al que aún no conoces y ya te manipula obligándote a adoptar posturas no siempre cómodas. No consigues dormir toda la noche del tirón, cuando no es la gotita de la cisterna, son los dolores, cuando no son los dolores, la acidez, si no es la acidez, te meas, y cuando no te meas, lo otro. Y cuando por fin consigues conciliar el sueño de un lado y te cambias para aliviar el peso en las costillas de ese lado, tu loable descendencia te despierta con una patada directa al bajo vientre que te hace dar un brinco del dolor. Intentas mantener la postura (porque es la postura en la que NO te duele la espalda) masajeando la zona pateada y tratando de calmarlo pero el muy cernícalo sigue dándote patadas en ese mismo punto hasta que decides volver a acostarte del lado inicial. En ese momento deja de patearte y se queda tranquilo. Pero tú no te puedes volver a dormir porque de ese lado te duele la espalda. Y encima te entran ganas de ir al baño.

Y no puedes hacer nada. Sólo aguantar y esperar a que acabe pronto. Así que ayer fuiste a la revisión de rigor con la esperanza de que te dijera que el parto era inminente ya que a día de hoy estás en perfectas condiciones higiénicas y estéticas para recibir a tu pequeñín (aunque sabes perfectamente que tu cachorro llegará un día en el que no te hayas lavado el pelo o en que lleves esas bragas horrendas pero comodísimas).

El ginecólogo te pidió tu consentimiento para que entrara un colega de profesión en  la consulta para enseñarle el funcionamiento de su ecógrafo.  Te dijo que como contigo hay “confi” (que no es cierto, porque para que la hubiera tendrías que haberle visto el rabo tantas veces cómo él te ha escudriñado la entrepierna) y estás muy avanzada en el embarazo, eres la candidata ideal para hacer de tu útero una mesa  de debate. Y si normalmente tu médico ya va a la suya durante las visitas, lo de ayer fue escandaloso. 

Tú médico (TM): -¿Ves? Se ve muy bien, la imagen es muy buena-
Otro médico (OM): -Si ya veo, como el que tenía yo pero con más resolución. ¿Y dices que se ve el líquido?-
TM: -Sí, pero como apenas aporta información no suelo hacerle caso. Mira también te indica el peso, voy a ver la longitud del fémur a ver dónde está….mmmm….ahá….-
OM: -¿Quieres que le vaya explicando a la paciente (TÚ) lo que vamos viendo?-
TM: -Como quieras, pero no es necesario ella ya lo ve.-

“¿¿¿Qué veo qué exactamente???” 9 meses y aún no se ha enterado de que no tienes de 30 años de experiencia vislumbrando sombras grises sobre fondos más grises.

OM: -Vaya parece que este mozuelo está atravesado-
TM: -Sí. Pero bueno, como está teniendo un embarazo muy bueno y el bebé está fuerte como un toro vamos a esperarnos una semana más a ver si se decide a darse la vuelta del todo.-
OM: -Me parece bien, se la ve fuerte-

"Perdona pero a ti ni te parece ni te deja de parecer. ¿Qué coño pintas tú en esta historia?" piensas.

TM: -Si no se da la vuelta, la semana que viene pensaremos en hacer una “necesárea”-
OM: -JAJAJA una “necesárea”, ¡qué bueno eres!-

¿Perdooonaaa?¿¿Una semana?? ¿¿"Necesárea"?? ¿¿Qué bueno eres?? ...
Con la embarazada de cuerpo presente, totalmente espatarrada y con unas ganas locas de que se termine todo, ese chiste fácil y malo era totalmente innecesario.

Encima se van los dos a la vez de la consulta y te dejan ahí a solas con Comadreja que con la mirada te dice: “goooooordaaaaaaaaa”. 
Se corta el ambiente con la respiración.

Tu cachorrito ya está listo y preparado para salir pero no le da la gana. No se ha encajado en posición de salida y además se ha atravesado en mitad del útero en plan “¡¡del útero de la rubia no me moverán!!” (con tonadilla del barco de chanquete).

Y para hacerlo más ameno tienes a tu familia y amigos en estado de código rojo, tanto que empiezas a sospechar una leve falta de confianza en tu capacidad de reacción ante la llegada del importante. Están todos excesivamente pendientes de ti, y no puedes llamarles sin provocarles una angina de pecho. Así que te pasas el día mirando el móvil sin atreverte a llamar a nadie si no es estrictamente necesario, nunca infravalores el poder de un teléfono móvil como arma inductora de paradas cardiorespiratorias.

Toca seguir esperando