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viernes, 19 de marzo de 2021

Hombre de paciencia infinita solo hay uno.

Y tiene metabolismo caribeño.

Le encanta el picante. Para él se escribe “picante” pero se lee “no hay huevos”. A punto habéis estado en alguna ocasión de ir a urgencias porque se ahogaba.

Cuanto más hace estocon la mano mejor italiano cree que habla.

En otra vida debió de ser una gallina porque come pipas y altramuces a velocidad supersónica.

Le encanta que le toquen el pelo. Le anula cualquier atisbo de voluntad.

Tiene tamaño XL pero le encanta ir en mini.

Es capaz de distinguir todas las tonalidades de la paleta de colores Pantone y de hacer combinaciones espectaculares entre ellas, pero es incapaz de combinar los colores de la ropa de los niños.

Una vez se metió 12 mentos a la vez en la boca. Se le abrió hasta el ojete.

Tiene flow. Mucho flow.

Tiene las manos muy bonitas pero los pies de belleza discutible.

Forma parte del AMPA de la escuela de vuestros hijos y es el contacto oficial de emergencia de esta casa. El día que a los gemelos les dio por hacer el Marie Kondo por la terraza y tirar de todo a la calle, todos los vecinos le frieron el móvil a llamadas y a ti ni una. 

Se preocupa porque Jomío adquiera buenos hábitos de estudio y disfrute aprendiendo. No como tú que empollabas el día antes, vomitabas el contenido el día después y llorabas porque te resultaba una tortura.

El autismo de vuestro hijo no le coarta. Le gusta ir a sitios con los niños que tú antes te lo pensarías dos veces y siempre le sale bien. El binomio papá Leo siempre funciona.

Toca el clarinete y le encanta descubrirles a los niños la música clásica y sus grandes compositores y obras. Así tenéis a Alexa, bien confundida entre Cantajuegos y el Canon de Pachelbel.

Le gusta aprender de todo y cosas muy dispares, desde el origen de la vida hasta el cambio de pelaje testicular del macaco del norte de África.

Nadie se discute con él si él no quiere.

 


No es perfecto, pero se acerca.

Feliz día del padre, hombredepacienciainifinta. 

T’estimem.

 

lunes, 19 de marzo de 2012

Padre no hay más que uno.

Dicen que el niño varón honra a la madre (si se parece al padre, claro :p). Y desde luego Jomío te requetecontrahonra porque es la versión corregida y aumentada de su padre.

El donante de material genético y progenitor de Jomío no tiene una anécdota que eclipse al resto porque cada anécdota supera a la anterior, pero no a la siguiente. 

Luego, he aquí el top 10 que convierten a vuestro PAPÁ en único e insustituible.

#10 Ponerle el pañal al revés (cualquier papá novato que se precie ha puesto por lo menos un pañal al revés).

#9 Meter a Jomío en la bañera con el pañal puesto.

#8 Cambiarle el culo con un pañuelo a la cara impregnado de colonia 
para evitar la peste y con los ojos cerrados para no marearse ante la plasta. Jomío se descojonaba de ver a su padre no atinar con las toallitas.

#7 Cuando se encarga de vestir a Jomío de motu propio te puedes encontrar 
cualquier cosa: que no lleve body, calcetines desparejados, pintas de chuloputas o sus 2 caracolitos rubios convertidos en cresta.

#6 Quedarse de “vigía” de Jomío mientras tú descansas un rato y en el minuto uno despertarte de repente con sus ronquidos desde el sofá del comedor y los lloros del enano desde su cuarto.

#5 Cuando juegan a pelota. Picarse y hacerle vaselinas al mico.

#4 NUNCA, JAMÁS, NEVER se acuerda de ponerle babero cuando le da de comer. Tiene ese don.

#3 Vistiéndolo meterle las dos piernas por la misma pernera, no darse cuenta y cabrearse diciendo que “estos pantalones le van pequeños, no le suben!!”.

#2 Zarandear al mico después de comer ignorando tu aviso de: “Tiene el estómago lleno y sabe cómo usarlo”. Camisa y pantalones a la tintorería.

#1 Cuando le lee un cuento en tono amoroso de repente se oye: Cariño!!! ¿Cómo hacen los hipopótamos? Y los osos pandas? ¿Y los guombats?? ¿¡¿Y que c*ñ* es un guombat, eso muerde?!?!”

Y si este es el top 10 de meteduras ENTRAÑABLES de pata de papá, la lista de bondades no tiene fin ^^

Te queremos hombredepacienciainifinita ;o)

Gracias a las marcas madresféricas Pequefriendly, Bebemon, Chiribambola, Mifábula, Noñoño, Menudos Zapatos, Chincha Rabincha, Lacitos on the Door, Babytendence y Peques Guapos porque con esta historieta me voy a llevar todos sus regalos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Érase una vez...


En un hermoso barrio de una lejana ciudad, una bella princesa de esbelto porte fue víctima de una maldición al nacer. Debido a esa maldición vivía recluida en el fondo de una oscura habitación custodiada por una malvada bruja de cabellos dorados.

Una mañana, en un despiste de la malvada bruja la puerta quedó entreabierta y un apuesto, testarudo y decidido caballero de caracolitos rubios que pasaba por allí se quedó prendado de la belleza de tan esbelta y prisionera damisela. Y sin más dilación corrió presto a rescatarla de las garras de la malvada bruja.

Al grito de “tatatatatatatata” y empujando el cochecito en dirección a su amada para derribar los obstáculos que la malvada bruja había puesto para impedir la liberación de su prisionera, el apuesto caballero logró agarrar con sus fuertes brazos mulliditos bracitos a la prisionera y sacarla en volandas de su prisión.

Sin embargo, la malvada bruja les esperaba al final del pasillo preparada para recuperar a su prisionera e impedir que se fugara con tan apuesto caballero. Tras una ardua pelea, forcejeos varios y grititos castrati, la malvada bruja se hizo con su prisionera ante la impotencia del caballero cuya atención se debatía entre las piruetas del pato de Baby Einstein y el rescate de su amada. 

Pero de repente apareció el Gran Mago peludo a lomos de su plateado corcel Vespa y con un par de besos y blandiendo una botella de Rioja en la mano a modo de ofrenda, la malvada bruja desistió en su empeño y pudieron así el apuesto caballero y la esbelta princesa, ser felices y comer perdices (hasta la hora del baño).

Nota: "Jomío, la escoba no es para jugar. No, no cabe en tu cuna ni tampoco en la taza del wc, su sitio está en el lavadero y sí, me vendo por una copa de vino con tu padre".

sábado, 9 de julio de 2011

¿Te gusta conducir?

A tí lo que te gustaría es ver al creativo del famoso eslogan encerrado en un coche con Jomío 6 horas.

Se le iban a pasar las putas ganas de abrir la boca para el resto de su vida.

Al quedarte embarazada corriste al concesionario a cambiar tu "maicromachin" rojo con tapicería oscura por un coche de mamá chachi negro con tapicería color crema.

Error# tapicería crema es incompatible con bebé cabrón. Ahora tienes un coche negro por fuera y a topos por dentro.

Y como no podía ser de otra manera, te iniciaste en la aventura de atravesar media España con Jomío a bordo.

Punto de origen: Barcelona
Destino: Ciudad Real
Distancia: 682 km.
Balance: 2 potitos, 7 galletas y media, 3 palitos de pan, un biberón de agua, una cagada con tropezones de color indefinido, 54 versiones de los 5 lobitos cantadas a 2, 3 y 37 voces, una llorera de Jomío de 53 minutos ininterrumpidos, 8 llamadas a tu madre, 3 a tu mejor amiga, 2 amagos de infarto, 1 afonía y varias discusiones con tu marido.

Sabias madres te habían ilustrado al respecto, como la mamá del Loulou. Pero ¿sabes cuando te dicen eso de: "NO lo hagas" y de repente te atormenta la imperiosa necesidad de hacerlo? 

- "Compra algún juguete nuevo para entretenerle": Le compraste 7. Y como si le hubieras comprado 20. Cuando hay que dar por culo, se da. Y no hay juguete molón que valga.

- "Racionalízaselos durante el trayecto y guarda alguno para la vuelta": En el primer peaje le habías dado todos los juguetes, tu móvil, el del padre y una botella de coca cola vacía que rondaba por el coche. Lo único nuevo que quedaba para Jomío era el manual de instrucciones de BMW.

- "Para cada 2 horas para "airearos": ¿Airearos? ¡Desintoxicaros! Cuanta maldad en un cuerpecito tan pequeño.

Tuviste que cambiarle el culo dentro del coche en marcha porque fuera diluviaba y el riesgo de intoxicación por inhalación de gases tóxicos rozaba el umbral del dolor.

El padre, solidarizado con su estirpe, aprovechó para instruir a su retoño en el ancestral arte de la flatulencia provocada o lo que es lo mismo: pearse y partirse, consiguiendo hacer el vacío dentro del coche. 

Y con el añadido de una lluvia incesante que os impedía hacer una parada en condiciones, que se hizo de noche, que Jomío se negó a echar una cabezadita desde que salisteis de casa y que si no cantabais lloraba, convirtió vuestro primer viaje en familia en un cásting móvil de Operación Triunfo rumbo al infierno.

La vuelta fue un poco mejor, de día y sin lluvia. Pero saboreando pedos y simulando a Bisbal #humillante.

lunes, 28 de marzo de 2011

Volando voy, volando vengo..

No contenta con tu experiencia en el medio acuático decides probar en el aire.

Así que quedas con tu amigo piloto (cualquier rubia que se precie tiene un amigo piloto) para ir a volar en su avioneta.

¡Qué ilusión!” piensas, “¡mañana voy al club aéreo y me pasearé entre pilotos y comandantes a lo Top Gun! 


Por la mañana te levantas y escoges muy meticulosamente un vestuario apropiado para la ocasión. Hace sol, bien. Te enfundas unos vaqueros pitillo (modelo pre-mamá chachi) que te quedan de muerte, unas botas altas con taconazo y una blazer (tú no llevas americana, tú llevas blazer) con una camiseta. Complementos a parte.


Llegas al aeródromo y el espectáculo no es bien bien lo que esperabas: en lugar de fornidos pilotos y atractivos comandantes te encuentras con el señor Paco que gestiona el hangar principal y pululando por los alrededores un grupo de suicidas con paracaídas del club de paracaidismo. Entre el gentío identificas a tu amigo y muy sonriente vas a reunirte con él. Tras las explicaciones básicas pertinentes os dirigís al hangar en busca de vuestra avioneta. Un modelo pequeño pero seguro te dice él. Y os subís. Te encorsetas los auriculares de rigor con micrófono, sintiéndote una auténtica aviadora y despegáis rumbo al padre de tu criaturo que os espera con un arrocito en la costa.

Tras 4 fotos con el móvil (estás monísima y no puedes dejar de colgarlas en las redes sociales) la avioneta despega. Ya no hay marcha atrás. Tu vida está en manos del piloto, el mejor amigo de tu marido. No pasa nada piensas, puedo (tengo que) confiar en él. 50 minutos te separan de volver a pisar tierra firme pero todo irá bien, ¿qué puede fallar?


A los 7 minutos de vuelo ya estás agobiada. La cabina es minúscula y tus largas piernas con taconazo que apenas puedes mover se te han dormido hasta la ingle, has martirizado al piloto con mil preguntas sobre para qué sirve cada uno de los botones y no puedes hacer nada más que mirar. Miras por la ventana y sólo ves azul, del mar y del cielo, y a lo lejos en el horizonte...más azul. Aburrido. Encima hace un sol increíble del que no puedes beneficiarte porque estás encerrada en un cubículo a 3.000 pies de altura.

¿Quieres pilotar?” te pregunta tu amigo y muy emocionada accedes. Como en todas o en casi todas las avionetas del planeta, en tu asiento dispones de los mismos pedales y palancas que el piloto. Sigues a rajatabla sus indicaciones, pones las manos en las palancas y tiras hacia tí sintiendo como el avión asciende suavemente. ¡¡¡Increíble!!! ¡¡¡Estás volando!!!

¿Te gusta?” con tu mejor sonrisa asientes. “Entonces vamos a divertirnos un poco” dice. Y de repente ese zumbido ensordecedor que emana el motor y que te está volviendo loca para en seco. Inmediatamente la (puta) avioneta cae en picado durante los 10 segundos más largos y trágicos de tu vida. Te pones literalmente HISTÉRICA y empiezas a gritar como una posesa. Y sin saber cómo de repente la avioneta vuelve a estar en posición horizontal y estabilizada mientras tu amigo descojonándose de la risa te suelta: “Acabas de hacer TODO lo que NUNCA se le debe hacer a un piloto. Has pisado todos los pedales de dirección en plan compulsivo y con las manos te has aferrado al timón cambiando el rumbo varias veces”. Pero sigues tan alterada y despeinada que no eres capaz de darle la santísima ostia que se está gestando en tu interior así que te limitas a odiarle con la mirada y a respirar muuuy profundamente.

Dicen que cuando vas a morir ves pasar toda tu vida en un instante como una proyección de diapositivas. Pues bien, las 2 últimas cosas que te pasaron por la cabeza antes de volver en tí fueron, por este orden: tu ropa interior (si hay que morir, que sea decentemente) y la imagen de tu marido con vuestro bebé en brazos ligando con cualquier pelandrusca en el parque.

Tu amigo que nota que sigues un pelín nerviosilla trata de transmitirte calma y tranquilizarte. “Mira”, te dice, “si te asomas por la ventanilla verás flamencos, son esos puntitos rosas”.
¿Puntitos rosas? ¿que me asome?.. ¡Éste se ha vuelto imbécil!" Los únicos puntitos rosas que ves son todas y cada una de tus neuronas que van muriendo agonizantes lentamente tras el amago de infarto.

El resto del vuelo lo haces agarrada a tu asiento, mirando al suelo, maldiciendo el momento en el que se te ocurrió subirte al puto trasto y rezando a San Parachute para que lleguéis cuanto antes a vuestro destino.

Cuando aterrizáis tu amigo te pide disculpas por el "sustillo" y las aceptas, pero por lo pronto decides volver en coche con tu marido y te juras a tí misma que a partir de ahora vas a vivir al límite: ¡¡para empezar esta noche te acostarás sin desmaquillar!!.


Dedicado a Llas.