Ir de shopping con niños es MAL.
Una se cree que todos los niños son como Lolita y siguiéndola de cerca una se viene arriba, se engorila y se cree que puede ir de compras con Jomío. Y con Jomío se
puede ir a la guerra pero de compras, no.
No habías pasado tanta tensión desde la última vez que
cagaste sin pestillo.
No sólo está contraindicado para la salud sino que
encima es un modelo educativo nefasto para el heredero. Una mentira tras otra.
- “Cariño, esta tarde vendrás con mamá de compras”
- “Nooooooooo comprar nooooooo buaaaaaa”.
Y se te aleja por
el pasillo haciendo la croqueta.
-“Si será sólo un ratito, muy cortito”
MENTIRA #1: 3 horas no es un "ratito cortito"
-“Nooooooooo quiero parqueeeeeeeeeee”. Croqueta.
-“Después iremos al parque”
MENTIRA #2: Que el parque
entre en tu campo de visión NO se considera ir al parque.
-“Ven con mami, verás que divertido.”
MENTIRA #3: Meterse
en un cubículo de 4 metros cuadrados con una tarada y 8 prendas es todo menos
divertido.
-“Mamá se prueba este último vestido y nos vamos al
parque”
MENTIRA #4: Vendrán 6 más y MENTIRA #5: Se te habrá hecho tarde y no habrá tiempo para el parque.
Y así.
Y encima tienes que afrontar el GRAN dilema: ¿Me llevo el
carrito o lo dejo?
A/ Te lo llevas: No lo querrá; y su presencia le ofenderá y será motivo de dramón grecorromano.
B/ No te lo llevas: Lo querrá; y su no-presencia le ofenderá y será motivo de dramón grecorromano.
Esto es así.
Pero si lo que te gustan son las emociones fuertes de verdad entonces llévate la bici de paseo del mico. A la ropa sólo podrás saludarla pero ¿y el tipín que se te queda de correr tras él?
Tú, rubia de nacimiento y suicida de vocación, fuiste de rebajas con dos cojones y sin lumbares, esto es, con mico, sin carro y con bici. No se lo deseas a nadie. Mil
bolsas colgadas en un omoplato, el mico en el otro y la puta bici en el sobaco. Llegaste a casa
arrastrando los nudillos como los orangutanes, sudadísima y apestando a sobaco
turco. Muy ideal todo.
En el transcurso de la sesión consumista se dieron todo
tipo de situaciones: desapariciones súbitas de estirpe bajo montañas de
complementos, ropa tirada, perchas caídas, “mamá pipí”, “mamá caca”, “mamá
agua”, “tetaaaaaaaas” … lo típico.
Pero lo que te hizo desistir de volver a intentarlo
hasta que le salgan pelos en los huevos fue su entrada de golpe en tu probador
al grito de Jerónimo montado en la bici y arrancando la cortina. Y que tú, que
en ese momento estabas agachada con el culo en pompa quitándote un vestido azul por los pies
perdieras el equilibrio y Jomío, bici, cortina y rubia cayerais de bruces al
suelo.
P'haberos matao.
Lo siguiente que recuerdas son dos señores
flipando, una dependienta colocando la cortina, tú a cuatro patas en ropa interior
buscando algo de tu maltrecha dignidad y Jomío gritando "caca" ante la panorámica de tu trasero. Cogiste a Jomío del pescuezo y lo fulminaste con tu mejor cara de mamá psicópata. ¿Su respuesta?
“Mamà guapa, amb vestit bau” (mamá guapa, con el
vestido azul). Y OJO que en ese momento ibas prácticamente en bolas, ¡puto enano
manipulador!
Pero entonces te lanzó los bracitos para que le cogieras y te
plantó un beso en tós los morros con un entrañable pequeño gran abrazo incluido.
Diarrea de almíbar.
Estás genéticamente programada para no ofrecer
resistencia a sus bracitos y resetearte cuando te besa, y así no se puede ir de shopping, ni educar, ni tener dignidad, ni ná de ná.
Pero lo que sí puedes tener es la best ilustración EVER para este post. Obra de Idoia, creadora de Lolita Butterfly, y a partir de ya colaboradora de ésta, la tarada que escribe.
Idoia me va a ayudar a darle un new look al blog, la rubia y su Jomío. OCHOMILTRILLONES DE GRACIAS IDOIA =)