El del dolor, el de la paciencia, el del cabreo, el del
hambre, el de la psicosis, el de huida y el de la frustración. Y ayer los
sobrepasaste TODOS. A la vez. Para siempre.
¿Cómo? Improvisando un martes una cena romántica en un
restaurante molón con la presencia de un Jomío cansado, hambriento y porculero.
¿¿¿¿A QUIÉN COJONES SE LE OCURRE????
A hombredepacienciainfinita por supuesto. De vez en
cuando necesita vivir al límite.
Porque para él, que Jomío hubiera estado todo el día en
la guardería haciendo el mal, después en clase de natación y más tarde en una
exposición de diseño para niños no le sugería que tal vez, sólo tal vez, a lo
mejor, cupiera la posibilidad de que el enano estuviera ligerameeeeeeeente extenuado. No.
Para él era el día perfecto para rematar la jornada con
una cena romántica con hijo. Y tú, que eres una rubia chica fácil y que te vendes
rápido por una copa de vino con él, accediste.
- “¿Qué van a tomar los señores? PAPAAAAAAA
PIPIIIIIIIII!!!”. 8 veces.
- “ Señora, le sugiero el...” MAMAAAAAAAA CACAAAAA”. 7
veces. Y encima de las 7, cagó 5. Tu hijo no es un niño, es un compostero y en
cada viaje al WC gritaba OXISOOO CACAAA (xoriço de caca = chorizo de caca) a todo
el que se cruzaba en su camino. Que quedara claro.
- “¿Quién va a probar el vi…? MAMI AN AIÓOOO (mami un
avió = mami un avión). Y busca y rebusca en tu bolso en busca de un puto avión,
coche o sucedáneo que le distrajera. Una pelota de goma desestresante con el
logo de tu empresa es lo más parecido a un juguete que encontraste. Le duró 4
segundos y acabó en los pies de la mesa de guiris colindante.
- “Cortesía de la casa, una tapa de butifarra con cebolla
carameliz…” E LA MAMIIIIIII (es la mami) y te daba golpes en el pecho
presentándote al camarero.
- MEMA MEMAAAA (crema = quema) cada vez que salía un
plato humeante de la cocina. Con el consiguiente respingo del camarero por el
susto del gritito.
- MONANEM A COXAAAA (ens anem al cotxe= nos vamos al coche) levantándose de su silla
cada 2 segundos porque estaba hasta los huevos de estar sentado y como ÉL ya
había cenado no entendía que cojones seguíamos haciendo allí.
Porque de otra cosa no sabes, pero de hambre éste no
muere fijo. Pantumaca con jamón ibérico de entrantes, filetazo de ternera con
patatas fritas (menú infantil homologado por la OMS en cualquier restaurante) y crema catalana de postre.
Ahora bien, tú a tu steak tartar sólo podías saludarlo.
Esta otra tregua de 5 minutos sirvió para engullir algo de vuestros respectivos platos.
“¿Necesitan algo más?” Os preguntó el maître al
devolveros a Jomío emocionado con dos tomates cherry en las manos.
“Sí. Un exorcista y la cuenta, gracias”.
Y optasteis por pedir que os pusieran la cena para
llevar.
Hoy cenáis chuletón de buey recalentado. Pero en la intimidad de vuestra casa, solos y con la bestia custodiada en su cuarto.
Ya habrá tiempo de cenas espontáneas dentro de... ¿20 años?





