lunes, 14 de noviembre de 2016

Estrategias gemelares.

Tus gemelos crecen a pasos agigantados y con ellos sus estrategias de supervivencia evolucionan para sobrevivirte. Porque a una madre inútil en la cocina no se la disfruta, se le sobrevive. 

Para empezar, tus hijos han decidido coger el toro por los cuernos en lo que a cocina se refiere y si no sabes cocinar, pues aprendes. ¿Cómo? Practicando a todas horas. Así que cada vez que tienen hambre (una media de 7 veces al día) van a la cocina, se sientan en sus respectivas tronas y ahí se quedan esperando. Esperando a que entres en la cocina. Y tienen la suficiente paciencia como para esperar lo que haga falta… Lo que te ha provocado más de un amago de ictus porque no encienden la luz y si está oscureciendo te encuentras de repente dos sombras en la penumbra acechando. Y en ese momento ya puedes estar de paso o meándote viva que si han hecho contacto visual contigo ya no puedes salir de la cocina sin poner en marcha la vitro o abrir la nevera. Y a ti, con lo poco que te gusta cocinar y menos improvisar, este lobby culinario que se han montado te viene dando lo que se dice mucho por culo.

Lo mismo cuando están hasta los huevos de estar en casa y quieren salir a la calle. Como dos ninjas silenciosos se suben al carrito y se quedan ahí esperando. Y en cuanto vuelves a hacer contacto visual con tus “agobiadores” particulares sabes que tienes 3 minutos y medio para lanzarte a la calle con ellos antes de que se arranquen por bulerías. Y les importa una mierda que vayas en pijama, para duchar o que te estés cagando, excusas.

Otra estrategia de supervivencia gemelar es la ayuda mutua. Si estás tumbada en el sofá y entorpeces su paso no dudan en aunar sus fuerzas para pasar por encima de tu estómago y ponerte el esternón por sombrero. ¿Esta barriga firme post-embarazo gemelar? De tensarla cada vez que se te sientan encima que son unas diecisiete veces al día. Normalmente uno se sienta en ella asegurándose de que estés inmovilizada y su hermano pueda cruzarte por las caderas sin romperse la crisma.

Ayer te los encontraste intentando entrar en la cocina desde la terraza y como hay un escalón que no se atreven aún a saltar, se dieron la manita e intentaron entrar los dos cogidos de la manos (les temblaba el pulso como si fueran dos abueletes). Como no lo consiguieron cambiaron de táctica, primero pasó uno a cuatro patas y cuando estuvo dentro le tendió las manos a su hermano que se había quedado fuera y le ayudó a entrar agarrado a sus manitas. Cuando estuvieron ambos dentro se aplaudieron mutuamente al grito de “bravo” mientras cagabas azúcar por los rincones y se te garrapiñaba la almorrana. Nadie está preparado para presenciar una escena semejante, NADIE.

Pero la estrategia que más te gusta es sin duda la de camuflaje. Han mejorado la ya tradicional táctica de meter la cabeza en un armario con todo el cuerpo fuera convencidos de que están escondidos de puta madre y no les vais a encontrar. Ahora que ya son conscientes de que están “repes”, cuando uno no quiere que le molestes, se esconde tras el hermano con cara de tensión a ver si así te confundes de gemelo y le dejas en paz. Muy pro.


Acababas de llamar al vitwingo zoolander que no dudó en ponerse enfrente de su hermano dándole la espalda confiando en que le darías la brasa al otro. No saben que con este cuento le pueden ir a cualquiera menos a ti MUAHAHAHAHA...

martes, 8 de noviembre de 2016

#ElTemaDeLaSemana: COSAS QUE NUNCA OS HE CONTADO

Sí hijos míos, porque aunque vuestra madre sea un cúmulo de virtudes, modestia y transparencia, hay cosas que (aún) no os he contado. Algunos ejemplos son: 

Que cuando el médico nos dijo que habíamos pillado oferta 2x1 nos quedamos en estado de shock y yo, vuestra madre, me fui de la consulta sin bragas para tirarme una semana llorando hasta que un día tú, Jomío, le dijiste a la abuela: “Mamá llora y no sé por qué”. Así que dadle las gracias a vuestro bro porque fue él quien nos hizo reaccionar.

Que hasta el tercer año de vida de vuestro hermano mayor, vuestro padre llamaba “apidural” al apiretal, seguido de la pregunta: "¿es el rojo o el naranja?"

Que mi mayor muestra de amor hacia vosotros tres son las horas que me tiro en la cocina preparando comida para los cinco porque queridos hijos míos no-me-gus-ta-co-ci-nar-he-di-cho.

Que antes de que nacierais vuestro padre y yo teníamos una vida privilegiada y una casa de diseño muy silenciosa. Ahora tenemos nuestro sueño hecho realidad y una casa de estilo inclasificable llena de gente, ruidos, risas y cosas que se aporrean contra otras cosas.

Que aunque os hubiera diseñado adhoc el mismísimo Tony Stark, no habríais salido tan bien ni perfectos como sois (y eso que vosotros dos no nos dejáis dormir, so cabrones...).

Que tengo un blog y sois sus protagonistas.


Algún día os contaré todo esto y mucho más.