Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de noviembre de 2022

Mass, modo survivor limitless extrem on.

Tres hijos como tres soles y lo único que tienen en común son sus padres y que los tres son clones del padre hasta en el metabolismo caribeño.

Por lo demás, cada uno en las antípodas del otro.

Luca (aka Jomío) es un encanto lo mires por donde lo mires. Razonable, noble, empático, tranquilo y alegre. Es un poco “dramanieto” y su "dramabuelo" no puede estar más feliz. 

Hace unos días apareció a medianoche en el salón porque decía que no podía dormir porque tenía “tormentos del pasado”. Como no fueran tormentos del recreo no sé yo. Pero ahí le teníais explicándoos que a veces se alegraba cuando regañamos a su hermano Massimo y eso le hacía sentirse mala persona. Que a ver, regañar a Massimo forma parte de mi rutina diaria de ejercicios porque es para darle de comer a parte. Y Luca pobre, se sentía culpable por haberse alegrado cuando su hermano se había llevado algún moco por incordiarle hasta el infinito y más allá.

Leo es mi leoncino azul. Mi bombón autista que me tiene el corazón robado. Autismo aparte, es dulce, tranquilo, introvertido, inteligente y saltarín. No puedo con él, me tiene totalmente enamorada. A parte físicamente se está postulando como un dios vikingo en toda regla y se me cae la baba a chorretones con esas espaldas. 

Él está enamorado hasta las trancas de su señal de rotonda que ya la hemos adoptado como la cuarta hija, viene con nosotros a todos lados, la alimenta, la acuesta y la cuida. Está haciendo con ella todo el juego simbólico que no ha hecho en 7 años. Bienvenida sea la señal de rotonda a la familia. Amén.

Y después tenemos al benjamín. Massimo. Éste nació en modo survivor limitless extrem. O lo que es lo mismo, dispuesto a sobrevivir a sus hermanos, a sus padres y a toda la especie humana con alegría y porculismo a partes iguales.

Menudo tío. Siete años y ya dando por culo como si tuviera quince.

Massimo quiere ser youtuber. Y lo tiene claro no, lo siguiente.

Anoche le preguntó a Jomío: ¿Tú qué quieres ser cuando seas un niño más mayor? (porque se ve que no van a dejar nunca de ser niños, mira que suerte la mía...guiño...guiño).

Jomío: Astrofísico.

Mass: ¿Por qué?

Jomío: Porque me gusta la física y el universo.

Mass: Eso será aburrido. Yo seré youtuber. Diré “Saludos a todos, suscríbete a mi canal y dame un like”.

Se giró hacia mi:

Mass: ¿Mamá a los 12 años ya puedo ser youtuber?

Ese es mi futuro. Un mico de 7 años que quiere ser youtuber de videogames. Que a ver, si nos tiene que sacar de pobres no seré yo la que le corte las alas. Según él, a los 12 se abrirá un canal que tendrá muchos suscriptores y ya. Le veo algunas lagunas a su plan...

Si Leo nos rompió los esquemas de lo normo típico, Massimo nos terminó de sacar de la zona de confort a ostias. Que no haya un minuto de paz en esta casa.

Es un niño con una seguridad en sí mismo acojonante, no duda de sí mismo para nada. Nunca. Jamás. Ever. Él es está seguro de todo y es feliz, siempre. Y le suda soberanamente los cojones lo que el mundo piense, opine o respire, incluida su madre.

Un día random a la hora de comer:

“Mamá yo no me como la verdura porque es que a mi no me gusta” en tono condescendiente como si me hubiera equivocado al ponerle el plato.

Yo: “Pero te las tienes que comer igual”.

Me mira fijamente a los ojos, respira hondo como diciendo “Señor dame paciencia con esta mujer”.

“Mamá, es que a mi NO ME GUSTA (vocaliza bien esta parte como si no me estuviera enterando bien) la verdura, yo no como verdura. ¿Lo entiendes?”

Le falta solo darme dos palmaditas en la espalda de “ale, circula bonita”.

Hace unos días arropándole por la noche me suelta: “Gracias mamá, eres una buena chica”.

Se conoce que soy una buena chica cuando hago algo por él como arroparle, alimentarle, abrazarle… lo que viene siendo ser su madre vamos.

No tiene los cojones más grandes porque no le caben en los pantalones.

Es sincero hasta doler.

“¿Por qué en la escuela te comes los garbanzos y en casa no?”

“Por qué los de la escuela están muy buenos y los tuyos tienen un sabor así como de asco”

Menos mal que mi autoestima culinaria emigró allá por 1999 y me toca un pie ser un desastre en la cocina.

Su día ideal es un día en casa todo el día, en pijama, jugando a la play. Como un adolescente medio pero con 7 años en lugar de 15.

“Massimo vístete y acompáñame a hacer la compra”.

“Uy no, que estoy muy bien en pijama en el sofá”

“Es una orden”.

“¿En serio? Bueeeeeno, pero compramos galletas de chocolate blanco y fanta de naranja”.

Siempre poniendo condiciones a todo y negociando lo innegociable.

En la cola del súper. Con esa voz chillona y poco discreta que tiene:

“Mamá, ¿ya llevas suficiente dinero para pagar todo esto?”

En el coche.

“¿Puedo conducir?”

Y así.

No es que ve a mi futuro, es que mi futuro ya está aquí.

¡Buen fin de semana!

viernes, 11 de noviembre de 2022

Soy autismom.

Y a veces se me olvida. Se me olvida que esto es duro y es de por vida.

Y es que, aunque Leo es una infinita maravilla y nosotros lo llevamos muy bien, siempre hay días y siempre va a haberlos en los que todo se vuelve negro oscuro como el ojete de un orco de Mordor.

Esta mañana ha sido uno de esos días. Y lo ha desencadenado una soberana y efímera gilipollez, o no.

Long story, short: Los gemelos van a 3ero de primaria. Hoy tenían excursión en el colegio, pero hace un par de días que la cancelaron porque había previsión de lluvia para hoy. Informaron a los niños para que informaran a sus padres. ¿Me informaron mis hijos a mi o a su padre? No. Leo porque es autista y la comunicación es punto débil. ¿Te informó por otra vía la escuela para asegurarse de que te llegaba el mensaje? No. ¿Te molesta? Pues tampoco porque me gusta que traten a Leo exactamente igual que al resto de sus compañeros y a mi exactamente igual que al resto de las mamás.

Llegamos a la escuela esta mañana, hago el desembarco de rubios y salen corriendo hacia el edificio principal. Y veo a mi lado a un par de mamás de su clase y de repente mi sentido arácnido me dice que algo no va bien porque sus hijos llevan las mochilas normales en lugar las de excursión y confirmo, efectivamente, que hoy no hay excursión (los nubarrones del cielo también sugerían que hoy excursión poca pero a mí, que me planté un mes de junio en Estocolmo en chanclas, a optimista no me gana nadie).

Y yo: ¡Ostras! ¡No lo sabía, no me han dicho nada!

Y una de las mamás: “No te preocupes, no pasa nada”.

Y ahí AHÍ mi cerebro ha hecho un CLIC. Y supongo que se me ha notado en la cara porque han insistido: “No te preocupes mujer que no pasa nada. Verás como la maestra...blablabla” Y he dejado de oír. Se me ha puesto el corazón a mil, me he dado media vuelta, me he subido al coche y me he vuelto a casa llorando como una magdalena.

En esa fracción de segundo de CLIC he pensado, sentido y vivido en lo más profundo de mis entrañas que evidentemente mi hijo a diferencia del resto de niños no me ha informado porque es autista, y me he dejado llevar por el catastrofismo mental: nunca será autónomo, nunca podremos comunicarnos de manera efectiva, nunca tendrá amigos, será víctima de bullying, nunca, nunca, nunca y un largo etcétera de torturas mentales. 

Me he tirado llorando una hora, por suerte estaba el padre en casa que es la máquina perfecta de abrazos y la persona más tranquila y racional que conozco. Y juntos hemos echado la vista atrás recordando dónde estábamos hace 5 años cuando nos dieron el diagnóstico y dónde estamos ahora, y eso me ha devuelto la cordura. Suerte la mía de tenerle.

Llevábamos dos días en casa hablando de la excursión, entre otras cosas por la anticipación para Leo y porque soy una motivada.

Yo: “¡Qué guay mañana de excursión!”

Y ellos: ¡Siííí!

Yo: ¿Y de qué queréis los bocadillos?”

Y los dos: “¡Yo de jamón! ¡Y yo de queso!”

Yo: ¿Tenéis ganas de ir?

Ellos: ¡Síííí!

Yo: ¿Y a dónde vais?

Mass: ¡A la torre de la Carrova!

Leo: ¡A la rotonda a ver señales!


Aquí tendría que haber confirmado lo de la excursión con las otras mamás dada la discrepancia de opiniones ya que ambos iban a la misma. Lección aprendida por mi parte.

Leo tiene la excusa de su autismo pero el cernícalo de su hermano gemelo no. En su caso se conoce que el tamaño de sus cojonazos le afecta a la memoria a corto plazo. Por lo visto a parte de autismom soy cojonazosmom.

 

miércoles, 21 de abril de 2021

L·U·C·A

Esta mañana te ha dicho que mañana hará once años que vino a crear esta familia. Un enfoque muy suyo. En su día debió de veros un poco despistados y decidió venir a poner orden, ya como embrión dándoos lecciones. Sobre todo a ti que con cuarenta y dos años a veces tienes la madurez de una mesa y él con sus once tiene más inteligencia emocional que tú.

Es un buen niño bueno. Muy responsable y educado. Cada vez que salís juntos en bici va saludando a todo ser humano con el que os cruzáis, ya vaya en bici, a pie o en cosechadora. Siempre tiene una sonrisa y un “buenos días” para cada uno mientras tú vas gruñendo por lo bajini porque cuando pedaleas tienes todas las neuronas concentradas en que el sillín de la bicicleta no te haga otro hijo.

Es considerado, amable y muy sensible. Siempre preocupándose por todos los que le rodean, a veces demasiado y eso le hace sufrir. Es tan empático que va a pasarlo mal en muchas ocasiones. Esperas poder enseñarle a no sufrir o a sufrir menos, pero sin dejar de ser tan empático como es. También es un poco amante de las causas perdidas y se empecina en ayudar a quién considera que lo necesita. En eso se parece enormemente a su padre, son un par de idealistas y soñadores empedernidos.

Con él vuestra vida cambió exponencialmente a mejor, también dejasteis de dormir exponencialmente a una puta mierda, tradición que sus hermanos gemelos años más tarde mantuvieron, no se les fuera a ocurrir a sus padres dormir más de media hora seguida.

Por suerte tus genes en ellos finalmente han hecho acto de presencia en forma de marmota y ahora cada noche hibernan.

Es sincero hasta doler y eso a veces ha hecho tambalear tu autoestima de acero con sus dardos de amor. Pero dardos al fin y al cabo. “¿Ya vas a cocinar otra vez? Mejor dame besos que eso sí sabes hacerlo” o “Tienes la barriga fofa pero me gustas mucho”.

Él te inspiró a abrir el blog y fue durante años su protagonista indiscutible. Después llegaron el par de dos y tuvo que compartir cartel.

Es un digno heredero de dramabuelo, es todo un drama nieto con sus sentencias espontáneas como “Mi paciencia es escasa igual que las precipitaciones en la Cataluña seca” o como cuando se agobia de repente y sin venir a cuento porque en breve se convertirá en un adolescente y él no quiere porque “me volveré idiota de un día para otro y os contestaré mal y os enfadaréis siempre conmigo”. Dramabuelo está infinitamente orgulloso de él.

Le encanta el fútbol, claro que si a su padre le encantara la plancha extrema a él también le encantaría. Es su mini yo y tienen una de las relaciones más bonitas que has visto nunca.

En su primer partido como portero les metieron mil goles pero se lo pasó bomba, cuando terminó el partido vino corriendo hacia ti y te preguntó “¿Hemos ganado o hemos perdido?” No había ni hay niño más feliz en la faz de la tierra.

Es tan sociable que en cada viaje que habéis hecho con él habéis llegado al destino conociendo la historia de toda la tripulación de cabina y de los pasajeros colindantes. Y si su padre se lo lleva a un concierto se haces amigo de todos los que le rodean y cuando tocan su canción favorita todos al unísono gritan: "¡¡Luca es tu canción!!". Porque se ha encargado personalmente de explicarle a todo el mundo cuál es su canción favorita.

Sus hermanos gemelos son los niños más afortunados por tenerle como hermano mayor. Se preocupa por ellos y se deja mangonear todo lo que les da la gana. Nunca abusa de su posición de poder por ser el mayor e incluso deja que el competitivo de Mass gane siempre que hacen carreras de patinetes para darle el gusto. Aún no son plenamente conscientes de la suerte que tienen de tenerle.

Su hermano Leoncino no puede tener un mejor ángel de la guarda. Muestra una paciencia infinita con él (heredada de su caribeño padre) y se adapta siempre a sus ritmos. Te derrites cuando le ves metido en la cama de Leo con él haciéndole masajes para que se relaje, o explicándole cosas que sabe que a Leo le cuesta entender. De vez en cuando le achucha y le insta a que pruebe cosas nuevas pero siempre tiene la sabiduría de saber si es buen momento o no.

Como cuando con solo mirarte sabe si has tenido un buen o un mal día y en función de lo que vea se te lanza encima acribillándote a preguntas y a besos o bien hace el moonwalker hacia su habitación sin dejar de hacer contacto visual con la fiera (aka tú) por si le pegas un bufido. Y si has tenido un mal día sabe girar tu día 180 grados en un instante con su sola presencia y su verborrea.

Vienen tiempos duros, la adolescencia es una etapa súper importante para su desarrollo personal y puede llegar a ser una etapa muy dura. La afronta con una autoestima de titanio y deseas fervientemente que nada ni nadie le haga tambalear esa autoestima ni esa seguridad en sí mismo. Deseas que siga queriéndose y respetándose como lo ha hecho hasta ahora, que su padre, sus hermanos y tú le seguiréis acompañando, arropando y venerando hasta el infinito y más allá. 



T’estimem Luca.

 

miércoles, 25 de diciembre de 2019

2010 - 2020: La década prodigiosa.

Lo que dan de sí 10 años...

Un día eres joven y diez años después tienes tres hijos, una nevera americana y un detector de gilipollas a distancia, que no todo va a ser malo con la edad.

Entraste en 2010 recién casada, joven, lozana y ovada como una galera. Rebosando hormona loca por todos los poros de tu piel e ignorando por completo la que se te venía encima con la maternidad.

En abril de ese año nació Jomío y con él este blog. O exorcizabas escribiendo o matabas a alguien. Lo primero no traía consecuencias legales, de momento, y lo segundo ensuciaba.

Y durante esta década, que ha coincidido con tu aterrizaje en la maternidad, has aprendido algunas cosas. Como que tus básicos de supervivencia de antes de ser madre no tienen nada que ver con los de después de ser madre. Antes de ser madre de dragones no podías prescindir bajo ningún concepto de tiempo para ti, MUCHO tiempo para ti (aunque no recuerdas para qué cojones necesitabas siempre más tiempo para ti si tenías todo el del mundo :o).

Desde que tus rubios hicieron acto de presencia, tus básicos de supervivencia han evolucionado y ahora no puedes prescindir bajo ningún concepto de:

Leche, patatas, huevos, yogures y galletas. Antes os quedáis sin papel de váter y os limpiáis el culo con las cortinas, a que falte alguno de los básicos alimenticios de tus hijos. Porque ante hambruna inminente, por aquí se comen al hermano más débil, seguro.

Otros aprendizajes fruto de la maternidad no menos importantes han sido que dormir, follar, cagar a solas, ponerte mascarilla en el pelo, depilarte las dos piernas el mismo día, tener vida social, llevar tacones, ir a la peluquería y llevar el coche limpio está sobrevalorado.

Que las toallitas infantiles limpian tanto la mierda de un culo radioactivo como la de un horno.

Que las señoritas del turno de noche de urgencias pediátricas se llaman María Cinta y Mari Carmen.

Que si se te tiene que olvidar algún hijo en la escuela que sea el mayor que sabe volver solo a casa.

Que llevar a los tres conjuntados, repeinados e ideales de la muerte no está hecho para ti, que con que lleven una parte de arriba y una de debajo de su talla y de la estación del año correcta te conformas. Ya se peinarán en el instituto.

Pero sobre todo has aprendido que pretender ser igual que el resto del mundo es una supina gilipollez.

Porque en 2014 aterrizaron los gemelos en vuestra familia y con ellos un diagnóstico de autismo. Y lo que en un principio se os antojó un gran problema, se convirtió en catarsis.

Como si se os cayera una venda de los ojos y alguien apagara el extractor de la cocina, de repente todo lo visteis y lo SENTISTEIS claro como el agua: todos somos diferentes. ¿Y QUÉ?

No haces apología del autismo ni lo pretendes. Nunca pediste ser una autismom pero lo eres. No pediste un hijo autista pero lo tienes, y no puedes quererlo más porque no sabes querer más.

Siendo madre aprendes muchas cosas, siendo madre de un niño con necesidades especiales aprendes las mismas cosas pero con más intensidad y de un modo más desordenado e impredecible.

Siendo autismom no es que hayas aprendido a abrazar el caos, es que te has casado con él, has aprendido a sentirte cómoda sin tener el control de NADA y a decidir y amoldarte según van sucediendo los hechos. Si esto no es supervivencia en estado puro tú ya no sabes..

A raíz del autismo de Leo también has aprendido que hay ciento doce direcciones prohibidas en Iaioland y que el alfabeto de los campeones es el cirílico.

Que no hay espíritu más LIBRE que el de un niño autista.

Que igual que no hay dos niños iguales, no hay dos niños autistas iguales.

Que autista es solo uno de los muchos adjetivos que describen a tu hijo. También es inteligente, observador, decidido, tragón, feliz y bailarín.

Que tienes una capacidad de contención de impulsos asesinos nivel PRO que ignorabas por completo. Impulsos generados mayoritariamente por la falta de empatía en el mundo, no por tu hijo.

Que es muy difícil pedir ayuda y dejarte ayudar porque supone reconocer que eres incapaz de llegar a todo (y una tiene su orgullo) pero que cuando lo haces recuperas tu espacio, tu salud y tu vida personal. Lo que beneficia muchísimo a tus hijos (y marido) por tenerte más contenta y relajada.

Que a veces hay que llorar hasta decir basta para poder seguir riendo.

Que el humor es tu salvavidas. Y que le agradeces a este cerebro tuyo la capacidad que tiene que de ver lo cómico en las situaciones más controvertidas.

Que contra todo pronóstico el autismo de tu hijo te ha traído paz porque has aprendido a escoger tus batallas.

Y que no todos los ángeles tienen alas: Sandra, Inés, Cora, Bego, Rosmarí, Joana, Alba… GRÀCIES per estimar tant la vostra feina i estimar tant els nostres fills.

Que el 2020 venga cargado de salud, empatía y ángeles sin alas. 

Felices Fiestas y Feliz 2020

Bon Nadal i Feliç 2020

Árbol de Navidad IDEAL para nuestra familia, por la única e irrepetible artistaza Idoia Iribertegui que le digo "eh tú" y plasma en una ilustración a la perfección lo que SIENTO en ese momento. Y encima me pone pelazo.
Nena, esta conexión no es ni medio normal, ¡por muchos "dibus" más!

martes, 16 de octubre de 2018

El último bastión vikingo.

Se pueden poner enfermos todos los seres humanos de tu tribu que a ti no hay virus que te tosa.

Puedes vivir rodeada de vómitos, aspersores de cagarrinas, mocos y dalsy, que a ti no te duele un mísero pelo.

Te vomitan encima. Limpias vómitos. Respiras vómitos. Friegas vómitos. Quitas tropezones de vómito de las sábanas para que tu lavadora tampoco enferme por empacho de cosas sólidas.

Pones lavadoras y secadoras a las 4 de la mañana.

Cambias niños y sábanas a las 5 de la mañana.

Te vas a urgencias con pintas de vender droga a las 6 de la mañana.

Y sigues en pide de guerra, limpiando, atendiendo y mimando sin cuartel. Nada puede contigo y tú puedes con todo.

Hasta llenas tu cama de niños enfermos emisores de vómitos y cagarrinas en un intento por mantener al enemigo en cuarentena, para evitar que se propague una epidemia en tu campo de nabos. 
Pero tú duermes en el sofá que eres madre y rubia pero no gilipollas.

No obstante el virus es más fuerte que tu campo de nabos y cada minuto que pasa se contagia otro miembro. El último en caer es el padre que queda automáticamente recluido a la zona de contención con los otros dos contagiados.

Sólo queda limpio Leo, al que dejas roncar a patita suelta en su cama con la puerta cerrada evitando todo posible contacto con la zona cero y los infectados. 

Tú te mantienes limpia. Sana. Cansada, agotada y exhausta pero sana. Y con la casa reluciente a pesar de las fontanas di vomiti y de la colección de calzoncillos con derrapes de nocilla haciendo cola en el lavadero.

Eres como el último bastión vikingo. La aldea gala. La “resistance”.

Y como tú, cualquier madre. Os habéis convertido en las cucarachas del planeta, capaces de sobrevivir a cualquier armageddon biológico que asole la faz de la tierra.

AHORA BIEN...

Pasada la tempestad, asegurada la supervivencia de tu especie, cuando el sol brille más, tus hijos rebosen más energía que nunca y tu marido esté pletórico y con ganas de salir al mundo a correr bajo el sol, ese día tu culo y tú entraréis en barrena hacia la muerte.

Ese día no serás capaz de pestañear sin cagarte encima y te encomendarás a lo poco que sabes para que si te mueres, a tus hijos no se los coma la mierda porque sin ti esas leoneras van a mutar en mazmorras.

Ese día tus hijos gritarán a todo pulmón con sus cuerpos limpios de gérmenes y  tú te harás un bicho bola en el sofá con un buen Ragnar nórdico mientras deliras por la puta bajona que te habrá dado.

Y como ese día tus cuatro chicos no te mimen y te cuiden como bien mereces, no van a tener suficiente Iaioland para esconderse...
Que una es madre, vikinga y valiente, pero un poquito de puturrú de fuá de vez en cuando no viene mal.

Feliz primer informe de urgencias de la temporada otoño-invierno 2018/19.


miércoles, 20 de junio de 2018

Diagnóstico: cojonazos.


En tu casa no necesitáis que vuestros retoños cumplan 18 años y tengan los huevos peludos como la barba de un hipster para que os provoquen un engarrotamiento genérico de esfínter comunis. Con cumplir los 18 meses es suficiente.

Porque cumplir 18 meses y que Atención Temprana llame a la puerta de tu casa es todo uno.

Tres hijos, tres derivaciones a Atención Temprana. Esta familia no crece más porque si adoptáis un perro os lo diagnostican.

Os iniciasteis en el mundo de la Atención Temprana con Jomío que por suerte quedó en nada. Seguisteis con Leo y su diagnóstico de autismo, y como no hay dos sin tres, las pasadas navidades os volvieron a derivar a Atención Temprana por el otro gemelo.

En el CDIAP os quieren adoptar o algo y no saben cómo decíroslo. Ya solo falta que te deriven al padre.
Total, que la historia se ha repetido este año. El diagnóstico de autismo de Leo os cayó en junio del año pasado, y la valoración de Massimo ha caído otra vez en junio. Por si le tenías poco asco al mes de junio que es el mes por excelencia de cambios de rutinas y de jodiendas varias, os caen diagnósticos por doquier. 

Habéis pasado otros seis meses de médicos, pruebas y valoraciones. Que no haya un minuto de aburrimiento en iaioland ni una franja horaria semanal en la que aburrirse.

Al benjamín de la casa es al que más ha costado ver si había algo o no, porque signos de alarma hay, pero no determinantes. Rigidez hay, pero no siempre. Problemas de lenguaje hay, pero de repente pasa de no construir una frase con coherencia a venir corriendo para acusar a uno de sus hermanos de alguna fechoría con todas las letras y clarísimo significado: “Mamá ven, mira Leo ha cogido tu móvil”. Tocotó.

Después de seis meses de valoración os han confirmado que:
  • Autismo NO tiene. Confiabais en ello pero descartarlo con la prueba específica del autismo no está de más para poder dormir tranquilos y que se os desatrofien los esfínteres que se os habían quedado del tamaño de uvas pasas de tanta tensión.
  • Tiene retraso en el desarrollo del lenguaje. Oh, sorpresa. Que el pobre teniendo un hermano gemelo con autismo, siendo gemelos de finales de año e hijo de su padre que considera que el lenguaje verbal está sobrevalorado, POCO retraso del lenguaje tiene.
  • Y que la cabezonería nivel PRO que muestra el gemelo benjamín en algunas ocasiones responde a lo que vienen siendo COJONAZOS de toda la vida de dios.

Pero la culpa es vuestra, porque le ponéis nombre de gladiador y emperador romano: Massimo, y claro, después esperáis que se convierta en un ser humano corriente. Y todo no puede ser.


martes, 16 de enero de 2018

Navidades intensas.

Las Navidades con hijos toman otro sentido. Antes las Navidades eran sinónimo de vacaciones, nieve y resacas. Ahora son sinónimo de intensidad, en su más amplio espectro.

Todo es intenso en Navidades. La emoción de jomío, los cabreos del gemelo NT, la tranquilidad del gemelo con autismo, las resacas de gintonics, el extracto de la VISA… Todo intenso. Si de ti dependiera las Navidades pasarían desapercibidas porque eres una rancia. Una rancia de cojones para ser exactos.

Como no te gusta cocinar, te lo montas de tal manera que NINGÚN día tengáis que comer en vuestra casa. Eso quiere decir que en tu casa no entra ni una pata de gorrino, ni una tableta de turrón ni nada fuera de lo habitual que signifique fiesta y despiporre. 
Y como no vais a vuestra casa más que a dormir, no te molestas ni en decorarla. Lo más parecido a decorar que habéis hecho ha sido transportar al salón el árbol de navidad como si fuera un cadáver desde el cuarto de Jomío, donde llevaba ejerciendo de luz quitamiedos desde octubre. Y ni belén ni ostias.

No cocinas, no decoras y no celebráis en vuestra casa ninguna súbita aparición por generación espontánea de regalos. Ni Tió, ni Papá Noel, ni Reyes. Nada. Todo en casa de los abuelos. Así ellos disfrutan y tú lo gozas sin preocuparte por nada más que por comprar los regalos de las fieras. Que encima con San Amazon se reduce a hacer unos cuantos clics y los regalos llegan envueltos y listos directamente a las casas de los abuelos. Magia potagia

Lo dicho, nadie te gana a rancia. Y eso que es una época que te encanta, porque eres rancia, no gilipollas.

Te encantan las lucecitas, la música, el frío, el ambiente y sobre todo te encanta el follón familiar. Te encanta que os juntéis todos en casa de los abuelos, que haya muchos niños colgados de las lámparas por el exceso de azúcar,  te encanta ir de compras furtivas de última hora de regalos y pasar fin de año en casa sin canguro, en pijama y con pintas de venir de vender droga brindando con "agua-pica". Bueno, mentira, sueñas con volver a pasar un fin de año maquillada como una puerta y borracha como las grecas. Por cierto ya tenéis canguro confirmada para el lunes 31 de diciembre de 2018. ¡Yuhuuuuu!.

Pero sobre todo te encanta la intensidad del día de Reyes. Con niños todo se torna intenso, hasta el niño en sí. Si no que se lo pregunten a Lady O que a la llegada de los Reyes a Iaioland envió a tomar viento su flema británica y los 16 kilos de sobrina que tienes y que estaban reposadamente sentados en el cuello de su madre, tu hermana, entraron en convulsión en cuanto hizo contacto visual con Melchor. Se abalanzó hacia adelante casi cayéndose al suelo y empezó a gritar: 

“REYYYYYY, REYYYYY… ¡¡QUIERO UNAS BRAGUITAS!! ¡¡QUIERO UNAS BRAGUITAAAAAAAAAS!!"

Tu británica sobrina estaba dispuesta a descalabrarse embarcadero abajo por unas braguitas. ¿¿¿Se puede pedir a los Reyes Magos un regalo más auténtico??? Don't think so... <3

Otros sin embargo, lejos de gritar se quedaron dormidos (intensamente) encima de su padre.




Gritando o roncando pero siempre todo intenso en vuestra familia.

martes, 31 de octubre de 2017

El abuelo está malito.

Te estás planteando seriamente abrir un blog que se llame Dramabuelo porque lo de tu padre no es ni medio normal. No escribes más sobre él porque no quieres abusar pero podrías retransmitir su vida a diario y sería un éxito. No sabe la humanidad el showman que se está perdiendo.

Una de las últimas, porque cada día es una, es que está enfermo. EL ABUELO ESTÁ ENFERMO. Paren rotativas que tu padre tiene tos.

Cuando tu padre está enfermo el mundo y el planeta entero debe saberlo, la humanidad debe estar debidamente informada y actualizada en tiempo real. Porque ¿sabéis qué es peor que un dramabuelo enfermo? Un dramabuelo MANCHEGO enfermo.

Viernes. 22:25h hora zulú.

Tu padre y tu madre se disponen a ver loquesea en la televisión.

Padre: “Uy iaia…cof…cof…que ya me empieza la tos, ya he pillado un garrotillo.”

Madre: “Bueno, tómate algo.”

Tres minutos y medio más tarde.

Padre: “¡Atchúúúús! ¿Ves? Ya lo he pillado. Uf, que malo me estoy poniendo por momentos…cof…cof….”

Un minuto más tarde.

Padre: “…cof…cof….uy ya tengo el cosquilleo en la garganta que precede al dolor inaguantable que precede a la fiebre fulminante Uf…ahora verás….me quedan dos semanas por delante de encontrarme fatal, vaya jodienda coño.”

Madre: “Bueno, no te agobies. Tómate algo a ver si lo cortas.”

Padre: “…cof…cof… ¿lo oyes? Esta tos ya no es como la de antes, ya me está dando fuerte….”

Dos minutos más tarde.

Padre: “Ya noto como me empiezan a doler las articulaciones, esto es que se acerca la fiebre, verás como en menos de 12 horas estoy fatal.”

Medio minuto y…

Padre: “Uf… Empieza a dolerme cuando trago. Si es que cada año igual, con el cambio de temporada me da el garrotillo. Si es que las corrientes son malísimas, ya lo decía mi madre, “hijo, cuídate de las corrientes en casa y tápate los pies que por ahí se pilla todo” y que poco caso le hacíamos a la abuela….ains…. Cof…cof….¿ves? Ea si es que ya estoy, ya estoy bien jodido.”

Madre: “A ver iaio, si te duele tómate algo para el dolor y mañana ve al médico.”

Padre: “¿Al médico? ¿Para qué? Si ya sé lo que me va a decir y lo que me va a dar. No, no, no, voy a hacerme unas hierbas de tomillo con eucalipto con siete kilos de miel, para poder seguir dando por culo”. (la última frase es cosecha tuya pero lo pensáis tu madre, tu hermana y tú al unísono).

**tu padre se levanta del sofá con los ademanes de una embarazada de septillizos en la semana 38**

Padre: “Ay… Ya se me ha puesto el dolor en todo el cuerpo. La fiebre es inminente…cof…cof… ¿oyes cómo ha cambiado la tos ahora?"

**Tu padre se dirige al estudio en lugar de al dormitorio**

Madre: "¿Pero no vas a meterte en la cama?"

Padre: "¿Sin actualizar el excel de la fiebre????"

**Tu madre pone los ojos en blanco y repita mentalmente el mantra “ommmmmmmm”**

**tu padre se mete en la cama tras blasfemar en el ordenador, se tapa con un nórdico, una manta de lana, otra manta de lana de llama chilena y llama a tu madre para que vaya a hacerle compañía.

Tu madre santa no, lo siguiente.

Padre: “Ay, que malito estoy y que poquito me quejo…jiji… Ay..iaia…guapa…me duele todo ¿ves? Estoy fatal, no sé yo si superaré esto…cof…cof…¿le hablarás bien a mis nietos de mí??” (verídico como la vida misma)

Madre: “Iaio, que es un catarro, que te vas a poner bien. No te agobies.”

Padre: “Uy no sé yo, escucha…cof…cof…”

Medio minuto más tarde.

Padre: “¿Sabes qué es lo que me iría bien ahora?”

Madre: “¿Un analgésico? ¿Unas gárgaras? ¿una piscina de morfina?”

Padre: “Un cocido madrileño y unas manitas de gorrino.”

Cuando se encuentra mal SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE se va a morir, SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE actualiza su excel de la fiebre para poder después estudiarse a conciencia y SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE le apetece cocido. Es matemático. Se la trae al pairo que sea agosto y estéis  40 grados a la sombra, él se está muriendo y reclama su última comida: un cocido. 




Tu padre de desnutrición no se muere. Palabra. Y desde luego le va a pillar con el excel de la fiebre más actualizado que tu blog.

NOTA: Siempre pido aprobación del protagonista del post de turno y le paso el borrador para que me autorice a publicarlo. Cuando le pasé el borrador de este post a mi padre su respuesta fue, y cito textualmente: "No cambies nada, está bien así, pero pon que al final tengo razón y son ¡¡tres semanas hecho polvo!!!"

lunes, 16 de octubre de 2017

Orgía de quesos.

Este fin de semana te han invitado a una orgía de 189 quesos y 50 paladares adultos. Si eso no provoca orgasmos que venga Rocco y lo vea.

Mesa central preparada para el ataque.

Hace unas semanas te invitaron a formar parte de un jurado en un concurso de quesos en la Seu d’Urgell en la Fira de Sant Ermengol, y por supuesto fue procesar la palabra queso y aceptar sin comprobar si por agenda y logística te iba bien. Si iba a haber una orgía de quesos tú tenías que estar sí o sí, así que metiste tu culo y tu campo de nabos en el coche y para el Pirineo.

A cinco minutos de llegar a La Seu uno de los gemelos vomitó el desayuno encima de jomío y tuvisteis un pequeño momento de caos entre los gritos de asco de jomío, el malestar del vomitador y el despertar de golpe del otro que iba plácidamente dormido y no le hizo ni puta gracia encontrarse en mitad de ese festival de  arcadas y peste. Llegar llegasteis. Pero en lugar de llegar con tus tres vástagos concienzudamente conjuntados llegaste con dos hobbits con resaca y un elfo indignado, menos mal que siempre llevas mudas para todos.

Una vez allí despachaste a tu Comunidad del Anillo particular con su padre al pabellón infantil y te dispusiste a asumir tu rol de respetable miembro del jurado.

El jurado estaba compuesto por 50 personas, bueno 49 personas y tú, una fagocitadora compulsiva de queso.

Había 10 mesas con 5 miembros del jurado en cada mesa. Cuando te sentaste en tu mesa te percataste de la gravedad del asunto. Todos tenían más de 50 años menos tú. Todos eran expertos en quesos menos tú. Y todos habían sido jurado en ese concurso anteriormente menos tú.

Antes de comenzar la orgía liturgia hicisteis las presentaciones pertinentes:

“Hola, me llamo Fulanito, estoy jubilado pero he trabajado durante 45 años en una conocida casa como máximo responsable de una conocida marca** de quesos blablabla”.

“Buenas, yo soy Menganito de tal, y soy socio fundador de otra marca** conocida de quesos que blablabla”.

**No vas a hacer publicidad salvo que la marca en cuestión te envíe una nevera llena de quesos a casa, sin marcar y envasados al vacío. Aceptas desde Tranchetes hasta Cabrales. En ese caso haces publicidad y el pino puente en bolas.

Y así hasta que te tocó: “¿Y tú? ¿Qué relación tienes con el queso?”
Y tú: “¿Yo? Absolutamente pornográfica, yo he venido a gozarlo”.

A los cuatro dinosaurios con gafas de tu mesa se les saltaron hasta los empastes.

En la mesa había platos, cubiertos, copas, vino tinto, agua, pan y manzanas. No entendiste el porqué de las manzanas al principio pero cuando ibas por tu decimoquinto queso te las comías a pares.

La verdad es que fue una experiencia muy interesante de la que aprendiste muchas cosas, entre ellas:
  • Que el wasabi de los quesos es un queso que en catalán se llama “tupí” y que era como una tapa de jengibre, wasabi y amoníaco. Se te abrió hasta el culo al ponértelo en la boca.
  • Que no hay que engullir la muestra de queso como si no hubiera un mañana porque después es un follón a la hora de recordar qué queso era cada uno. Todos los platos de tu mesa quedaron llenos de queso salvo el tuyo que acabó vacío, y no quedó brillante porque te cortaste a la hora de chuparlo. En una cata de vinos hubieras sido la que no utiliza la escupidera, se bebe todo el vino y acaba borracha.
  • Que las manzanas resetean el paladar. Curioso.
  • Que no tienes un paladar muy exquisito porque te gustaron todos. Cada queso era mejor que el anterior y lo pasaste fatal cuando te instaron a decidirte por un top 3. Peor que si te hubieran preguntado a qué hijo quieres más.
  • Que tu marido se las apaña con los niños mejor de lo que creías porque pensabas que en algún momento tendrías que salir a socorrerle y para nada. Aparecieron al cabo de tres horas sonriendo y tan pichis, llenos de globos y de mierda hasta las orejas de montar en ponys, que no sabes si los montaron o los lamieron.
Disfrutaste como una enana, te pusiste de queso hasta decir basta, conociste a un montón de gente interesante, olía a pies que tumbaba e hiciste ventosa en la silla, lo que viene siendo una orgía en toda regla, vamos.