Acabáis de aterrizar en el hogar, dulce (nuevo) hogar tras las vacaciones y no sabes por dónde
empezar a exorcizar estos últimos dos meses que te han cundido como seis. El año pasado tres semanas de vacaciones se te atragantaron así que este año has decidido hacer dos meses de vacaciones a ver si así ya te daba el parraque final. Y algo te ha dado, pero aún sigues entre los vivos, se necesitan más de tres fieras para acabar contigo, y no es porque tu estirpe no lo haya intentado, ellos le han puesto toda su voluntad.
Tu primogénito, esa flor de loto que cuenta mariquitas en el césped en pleno partido de fútbol y que no soporta ensuciarse de barro y/o pintura, este verano se ha empeñado en aparecer en 101 maneras estúpidas de morir, ya fuera estampándose en una piscina de bolas o jugando con el secador de pelo en la piscina. Un susto tras otro. Y cuando no estaba intentando acabar con su vida (y la tuya) trataba de hacerte abuela antes de tiempo ya que también le ha dado por fijarse en las chicas mayores que él. Pero
no mayores tipo ‘él es de abril y ella de enero’ no, mayores tipo “tengo más tetas que tu madre, chaval” y te has pasado medio mes
de agosto pidiendo disculpas a las adolescentes que merodeaban los parques
infantiles porque tu Romeo se lanzaba a presentarse y hacer preguntas indiscretas
curiosas inocentes preguntas.
Los vitwingos por su parte también han aportado lo suyo. Uno de ellos se ha convertido en un acosador de abuelos profesional. Es entrar un abuelete (o señor susceptible de serlo) en su campo de visión y echarse a correr hacia él con los brazos abiertos soltando sonrisas picaronas y grititos adorables. A la víctima al principio le hace gracia y comete el fatídico error de hacer contacto visual con el pigmeo acosador, y ahí ya no hay quien le pare porque se viene arriba y se le engancha como un koala de belcro. Cuando la víctima trata entonces de quitárselo y huir, el mico se agarra aún más fuerte clavando uñas y tirando de los pelos, hasta que tú y sólo tú, consigues arrancarle la garrapata cabezona al señor pálido desconocido que sale cagando ostias. Ahí tu mico aplaudía y se reía a lo MUAHAHAHA.
Mientras tanto el otro vitwingo jugaba a meterse todo lo que encontrara en el suelo en la boca. Bueno todo lo que se encontrara no, sólo todo lo más guarro,
asqueroso, peligrosos y susceptible de provocar enfermedades mortales o cosas
muy chungas. Hace dos semanas que le ha dado por comerse las cagadas de las palomas y
chupar sus plumas. Terrible. No podíais quitarle un ojo de encima, y teniendo
en cuenta que habéis pasado el mes de agosto en una casa de pueblo rodeados
de animales, de muchos animales con plumas, perros y demás, pues relajados relajados tampoco.
Y para rematar la faena ambos han coincidido además en que la playa es una p*** mierda. Ya es oficial que a tus
gemelos NO les gusta la playa, es más, la odian. Y teniendo en cuenta que
vivís al ladito de la playa y que sois carne de arena, mar y sol, pues mal, muy mal. No
ha habido manera humana, cíborg o alienígena de que la disfrutaran. Era verla, llorar y fosilizar con cara de asco durante 7 minutos. Al cabo de ese tiempo se ponían ambos a berrear a pleno pulmón como si les desollaran vivos, y todo porque un átomo de arena había osado rozar sus reales pelotillas.
Con trajes de neopreno y en parapeto de Decathlon para bebés "antiarénicos".
Nada. Muertos de asco y calor.
En bolas. Nada. Muertos de asco y calor.
Probasteis incluso a llevarlos con su primita, Lady O, una mini británica adoradora de la arena y de todo lo que suponga guarreo in extremis y nada. Mientras ella hacía la croqueta y ofrecía en sacrificio a los dioses del verano su cuerpo serrano rebozado en arena, tus pichones blasfemaban.
Así que sólo habéis podido ir a la playa dos veces y han sido estresantes de la ostia. En general, como todo lo que lleváis de verano en Iaioland. Pero vienen vientos de cambio y la semana que viene empiezan las escuelas y con ellas tu nueva vida de mujer-no-trabajadora-por-cuenta-ajena-de-momento-y-madre-full-time-de-momento-también, a ver qué te dura el nuevo estatus... ;-)
Así que sólo habéis podido ir a la playa dos veces y han sido estresantes de la ostia. En general, como todo lo que lleváis de verano en Iaioland. Pero vienen vientos de cambio y la semana que viene empiezan las escuelas y con ellas tu nueva vida de mujer-no-trabajadora-por-cuenta-ajena-de-momento-y-madre-full-time-de-momento-también, a ver qué te dura el nuevo estatus... ;-)