lunes, 10 de octubre de 2016

#ElTemaDeLaSemana: Lo que más odias.

El despertador. Las despedidas. Cocinar. Que tus hijos enfermen. El malhumor. El oportunismo. Que se juzgue a la gente porquesí. No encontrar el mando de la tele. Cocinar. Que se te derrame el dalsy-pegajoso-asqueroso. El olor del yogur natural. Las críticas gratuitas. Hacerles lavados nasales a tus gemelos. Las joyas. La gente que en lugar de hablar grita. La cerveza caliente. Las medias tintas. Cocinar. Los tacones de 5 centímetros. Que las resacas empeoren con la edad. Los gobernantes de este país. El Fiat multipla. Cocinar. Que te contesten con un "OK" a 3 minutos de "escribiendo" en Whatsapp. Las injusticias. Que los gemelos enciendan y apaguen compulsivamente la luz de la cocina cuando estás haciendo cosas. Cocinar. Tener sueño y no poder dormir. Que te falten siempre tapas de tápers. Los mosquitos y los ascoputos. No encontrar lo que buscas. Pisar juguetes con los pies descalzos. Las aberraciones éticas y morales. La gente gris y anodina. Cocinar. Que tu marido no eche a lavar los vaqueros cuando ya caminan solos. Ir al parque. Romper las reglas. Cortar las 60 uñas de tu estirpe y que griten como si les estuvieras cortando los dedos. El entretiempo. Los callos. Hans Landa de Malditos bastardos. Cocinar. Que le pongan limón a la coca cola con hielo. Que te toque el niño porculero detrás en el asiento de un vuelo. Ser la madre del niño porculero del vuelo. Cocinar, ¿lo has dicho ya?



¡Feliz semana! 


miércoles, 5 de octubre de 2016

Cosas de (tus) gemelos.

Tus gemelos son como la báscula de Falete, pasan de 0 a 100 en dos segundos.

Igual están tan tranquilos y relajados jugando con sus cosas y rompiendo las tuyas, como de repente y sin saber cómo, se ponen a gritar poseídos por una una tribu maorí en pleno haka.

A veces cuando están comiendo tan felices cada uno de su plato, sin venir a cuento uno de ellos empieza a llorar como un energúmeno y por solidaridad se le une el hermano al concierto de berrido en llanto bemol y te montan en dos segundos la versión hogareña de Twins got talent! A ver quién de los dos llora más fuerte y durante más rato. Y se miran, y compiten, y te miran a tí, y se ponen rojos como tomates, y sudan, y uno de ellos siempre acaba con hipo porque llorar, gritar, respirar y comer a la vez es difícil, y gana el otro. Ahí se acaba el programa. Y cada uno vuelve a lo suyo y aquí paz y después gloria.

Y tú: "¿pero qué? ¿por qué? ¿cuándo? ¿qué pasa? ¿quién? ¿cómo?... ¡¡Coño!!"

Por suerte de momento en la guardería no se dan estos cambios bruscos de humor. Van muy contentos. Tanto que algún día en cuanto los has bajado del carrito han enfilado con paso directo y decidido ellos solitos hacia su clase. Primero ha entrado uno, después el otro y cuando has ido a entrar tú te han cerrado la puerta de la clase en los morros. “Not your business, mom”, punto.

Sin embargo cuando los vas a recoger la que sí puede tener un cambio brusco, pero de ánimo, eres tú. Y es que aunque siempre vienen los dos corriendo hacia ti y se te echan encima con claras muestras de alegría (bueno mentira, el que te retiró la palabra el primer día se hace un poco de rogar pero acaba viniendo) y eso te hace muy feliz, las maestras prácticamente cada día tienen algún tip que contarte sobre el comportamiento de tus cernícalos zulús delincuentes pichones.

Como que el primer día que se echaron la siesta en la guardería, uno de ellos rompió una cuna por saltar en ella con energía y frenesí mientras se descojonaba.
O que a la hora de la merienda uno de ellos se dedica a ir cogiendo un poco de comida del plato de cada niño y se hace un plato combinado de fruta, palitos de pan y galletas al gusto.

Sin embargo la peor de todas fue sin duda, el día que te dijeron que muy a tu pesar, te ha salido un vitwingo piraña y que de vez en cuando le gusta catar a sus compañeros de clase a ver a que saben. Por si viene un apocalipsis zombie tener identificado al compañero más sabroso y nutritivo.

Tus pequeños delincuentes haciendo gala de su pachorra. Si estas poses no auguran una adolescencia terrorífica 
con dos tiarrones que les pesarán los huevos, que baje Dios y lo vea.

Pero como todo acto tiene consecuencias, las de los mordiscos no se han hecho esperar y al día siguiente cuando fuiste a recogerlos y tras la buena nueva de que tu piraña no había vuelto a atacar, la maestra te dijo que había habido revancha. El niño mordido se había vengado y había sido él el que había mordido. Pero se confundió de gemelo y mordió al otro. Que aún lo tienes cabreado, dolorido y confundido. 

Desde luego criar a dos bebés de exactamente la misma edad tiene sus particularidades. Es agotador y desafiante, supone un reto diario con situaciones de todos los colores. Porque a ver cómo le explicas al gemelo mordido que no es su culpa, que es que su hermano es un terrorista y un listo y que aunque ellos se vean súper diferentes, sus compañeros de clase, y el mundontero, necesitan tiempo para aprender a diferenciarles. Sólo te queda entonar el "Be patient my twin...".

Delincuentitos con 6 meses, tan iguales por fuera y tan diferentes por dentro. 
En cualquier caso adorables siempre <3.










martes, 4 de octubre de 2016

#ElTemaDeLaSemana: Los míos son los más...

La subnormalidad profunda humana no conoce límites y su máxima expresión se manifiesta cuando se juntan dos o más progenitores en un mismo espacio-tiempo.

Cuando eso sucede, los sujetos se dedican a comparar las habilidades de su estirpe, ya sea en positivo o en negativo, pero siempre impera el “yo más, yo siempre MÁS todo” aunque sea en gilipollez extrema. La cuestión es comparar, competir y ganar.

"Pues mi Paquito es un lince en matemáticas, fíjate tú que ayer fui a cagar y cuando salí del baño se había sacado la doble licenciatura de matemáticas y ADE. Un crack, oye." Esto es comparación en positivo.

"Pues mi Pepito fatal. No hay manera humana de que con sus cinco añazos resuelva el teorema de la divergencia, me ha salido zoquete perdido. Mira si es zoquete que ayer le dimos una llave allen y dos tablones y no supo ni montarse una Tomnäs él solito. Lo dicho, un caso perdido, estamos desesperados." Esto es comparación en negativo.


Y después estás tú. Que no te decides entre la comparación en positivo o en negativo y cuando vas a ver a tu hijo jugar a fútbol y le ves haciendo de portero te pones bipolar perdida y le comentas a la mamá colindante: "Ea, si es que como si lo viera, éste ha pedido ser portero porque así no tiene que pegarse las carreras que se pegan los jugadores. Vago, más que vago, que este niño nació cansado y vive en permanente modo de ahorro de energía. Pero mírale, ya estamos otra vez en temporada de mariquitas silvestres. ¡¡¡Que dejes de buscar mariquitas en el césped y te centres, Jomío!!! Coño de niño disperso... Sólo se centra con Star Wars. Ahí sí que no hay mariquita silvestre que lo despiste, es un experto, todo un erudito, oy oy oy....se lo sabe todo, todo y todo. Nadie sabe más que él. Nadie. Nunca. Jamás. Ever. George Lucas un aficionado a su lado."



Y así.