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viernes, 10 de junio de 2011

Proceso de socialización de Jomío

La socialización es a Jomío lo que la higiene a Amy Winehouse, una batalla perdida. 

¿Por qué quien se iba a fiar de alguien cuyo peluche preferido es una scotch-brite salva uñas? 
Hace tres días que Jomío se niega a salir a la calle sin su scotch-brite particular. La descubrió en el fondo de un cajón de la cocina. Fue verla y ponérsele los ojos en blanco, entrar en trance, cogerla y amarla. Por la calle la gente os mira con cara de sorpresa a él y de pena a tí. 

Así que habéis activado el dispositivo de socialización: la guardería. Para que aprenda a relacionarse con otros niños, a jugar y compartir (sí, la scotch brite también).

Veredicto: tú hijo no tiene vergüenza ni la conoce.

Lejos de pasar una crisis de pena y un proceso de añoranza de su estupenda madre, el enano se lo ha pasado mejor que bien desde el minuto cero. 

 

Que vale, no pretendías que tu hijo te recibiera haciendo la ola y cantando el Aleluya. Ni que te viera entrar a cámara lenta, con el pelo al viento con música celestial y un rayo de luz divina iluminándote desde el cielo, pero un mínimo gesto de "Ah, hola rubia proveedora de mi bienestar". Ni eso.




Al entrar en su clase, han venido TODOS los bebés a recibirte menos el tuyo, TODOS, gateando o arrastrándose en oruga o marine mode, y Jomío al fondo, inmutable, impasible y dignísimo mirando un libro de texturas, mirándolo que no tocándolo, lo obserbava fijamente como si pretendiera pasar las hojas con la mente. Para todo lo que no sea destrucción masiva del entorno próximo, es un vago.

Así que con 2 bebés ajenos enganchados en tus piernas como dos koalas de belcro, y otro haciéndote entrega de una de sus zapatillas a modo de obsequio de bienvenida (en el aeropuerto de Hawai te obsequian con un collar de flores, en la guarde un hombrecito de 75 cmts te hace entrega de una zapatilla del 19) te has decidido a llamar su atención canturreando su nombre en plan madre ideal de anuncio de kinder huevo -bichitoooooo...cosiiiita....amor míiiiiiiio....-
Ni caso. Ha seguido mirando el libro y ha abierto mucho los ojos como pensando "lo estoy consiguiendo, el libro me llama".

De repente te ha parecido ver un amago de movilización pero se ha quedado en un levantamiento de 20º del anca derecha para airear un pedete, igualico que el padre. 

Has insistido -churrichuuuuuu....soy mamiiiiiii....TU mamáaaaaaa...-
El resto de bebés seguían acercándose cual tropa de zombies y trepándote por las piernas pero tu hijo ni se inmutaba.

-¡Jomío COÑO!- Y ahí ha levantado la cabeza y te ha visto. Y ya. 

Impasible. Hasta el punto de que cuando los abuelos y las tías te han preguntado qué tal en la guardería, te has tenido que inventar una anécdota graciosa y creíble para que no piensen que has parido un felpudo.

Próximo hito a alcanzar: trabajar el apego. Menos amor a la scotch-brite y más a su madre.