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lunes, 20 de junio de 2011

Fiesta fin de curso

No estás muy segura de si la guardería va a convertir a Jomío en un bebé de provecho o en un futuro psicópata. Porque cualquier día cuando vayas a recogerle te lo vas a encontrar amordazado en la trona con un bozal en la boca en plan Hannibal Lecter.
En su informe ya te lo puso su educadora: "Jomío tiene especial interés por el rincón de la música". O lo que es lo mismo, por dar por culo a todas horas con cualquier cosa que sea aporreable en suelo, pared o cabeza de compañero. Tanto que sus educadoras y compañeros han pasado a formar parte de un programa de protección de testigos y Jomío tiene una orden de alejamiento para todos ellos.

Definitivamente tu bebé felpudo se ha convertido en un Demonio de Tasmania. Así que para asistir a la fiesta final de curso de la guardería solicitaste refuerzos: el padre.

Y allí estabais, con los 35 monstruitos de 0-3 años, una madre más abuelo (en modo caracol por el reguero de babas) por criaturo y muy pocos padres a la vista, compartiendo fruta, canapés y viruses en el patio de la escuela. Hasta ahí todo bien, alguna que otra madre histriónica perdida persiguiendo con tacones a su estirpe entre los columpios pero todo controlado y Jomío atrapado con una bandeja de fruta comiendo trozos de kiwi a dos carrillos y dos manos (por si cagaba poco).

Pero te llamó la atención la ausencia de padres y la expectación de las MADRES ante la inminente llegada de la estrella contratada por la escuela para la fiesta: un pallaso. Y menudo pallaso...

En la cabeza llevaba 4 plumas rosas fucsia a modo de (cutre) peluca , unos pantalones thailandeses naranjas desteñidos y roídos a la altura de los tobillos, unas hawaianas marrones roñosas y la cara como si después de pintársela de pallaso se hubiera pegado el morreo padre con Carmen de Mairena. 
PERO también llevaba una camisesta blanca de tirantes que dejaba ver sus dos fornidos brazos bronceados e insinuaba unos pectorales muy marcados. Parecía un stripper cubano disfrazado de drag queen. 


Los niños, que estaban todos sentaditos esperando a que llegara el "paasu", dieron un respingo y se echaron un poco atrás (y tú con ellos que con esas pintas hasta tenía que oler a choto) pero ¿¿las madres?? todas perracas perdidas arrimando la cebolleta en primera fila con el chocho hecho pepsi-cola. 
Hasta oíste a tus espaldas como una le decía a otra: "Es ÉL, el camarero de la plaza, jiji" y ambas suspiraron.

O_O Muñeca hinchable mode. Y tu marido en muñeco Ken mode.

Menos mal que siempre anda Jomío cerca para haceros reaccionar. Se puso a gritar con voz aguda de diva locaza y a aplaudir mirando a todos los presentes en plan regidor como pidiendo que todos le acompañarais. Y tal es su poder de persuasión que al minuto todos estabais apludiendo, los niños con las manos y las madres sin ellas..