Este humilde blog ha sido escogido como plataforma de lanzamiento del área de puericultura de una web de venta de artículos de segunda mano.
Vale, este humilde blog y otros cien mil de la blogosfera. Pero el que no se consuela es por que no quiere y eres libre de sentirte LA elegida.
Difícil no lo han puesto y proponen que respondas a dos sencillas preguntas para hacerte con uno de los regalos. Así que has alineado a Zeus y Apolo (neuronas responsables del departamento de preguntas) y "pallá" que vas.
Vale, este humilde blog y otros cien mil de la blogosfera. Pero el que no se consuela es por que no quiere y eres libre de sentirte LA elegida.
Difícil no lo han puesto y proponen que respondas a dos sencillas preguntas para hacerte con uno de los regalos. Así que has alineado a Zeus y Apolo (neuronas responsables del departamento de preguntas) y "pallá" que vas.
- ¿Estarías dispuesta a comprar artículos de segunda mano para tu bebé?
DEPENDE, pero uno muy grande, con negrita, mayúsculas y subrayado. Y es que hay cosas que sí y otras que no. No comprarías de segunda mano gadgets susceptibles de pasar por el departamento de calidad de casa: la boca de Jomío. En eso eres un pelín maniática tirando para mogollón. Ahora bien, gadgets de uso lúdico-festivo tipo cochecitos, hamacas, juguetes, mantas estimuladoras, etecé. Si están en buen estado, ¿por qué no?. Insistes: siempre en buen, decente e higiénico estado. No te refieres a un buen estado del tipo: no pilles las curvas muy rápido o el bebé saldrá disparado. Te refieres a un buen estado del tipo: está impecable y sigue siendo seguro para un bebé.
Y desde luego, para probar gadgets dignos del Armario de Lascascarrias, nada mejor que probarlos de segunda mano y si pasan la prueba, plantearse la adopción oficial en tienda.
- Una vez que ya no necesitas los artículos, ¿los venderías?
No. Los donarías. Cualquiera diría que eres catalana, oi? Pero así es y eres una nefasta vendedora. Serías más que capaz de hacer una mierda de negocio en el que acabarías perdiendo dinero, tiempo y paciencia (un bien tan escaso como preciado en tu personalidad).
Ahora sólo queda esperar de brazos, dedos y ojos cruzados a que te toque un regalito cortesía de Priceminister (el ferrari, rojo por favor y los zapatos, Louboutin, gracias).