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jueves, 24 de octubre de 2024

BORN IN USA

Que ganas le tenía a este post y a quitarle las telarañas al blog.

Ya que no sigo una cadencia constante de publicación, voy a no seguirla tampoco de contenido porque el post de hoy no va de maternidad, autismo o vikingos. Va de yankees.

Hace 6 años que la empresa en la que trabajo fue adquirida por un fondo de inversión americano ubicado en Los Angeles, California.

Desde entonces afortunadamente mi carrera profesional se ha visto impulsada y hoy en día la cobertura de mi posición no es solo española sino también internacional, incluye toda Europa y Australia. Y sinceramente, vivir en un mierdapueblo como diría Mamá en Alemania y tener un trabajo con proyección internacional lo mola todo y muy fuerte si eres un culo de mal asiento como yo. Porque pisar un aeropuerto y subirme a un avión me da años de vida.

Después de 6 años trabajando diariamente con un equipo americano (Nota: el gentilicio oficial de los estadounidenses en Estados Unidos es American, no hay palabra equivalente para estadounidense así que les llamo americanos que es más corto) creo que los conozco un poquito como para sacar mis propias conclusiones sobre el país del tío Sam.

Cuando digo que trabajo diariamente es que me paso 7 de las 8 horas diarias (sino más) de curro trabajando codo con codo con ellos. Hoy puedo decir que tengo muy buenos amigos allí.

Pues bien, si bien es cierto que los americanos son la polla y podría hacer una lista bastante larga de motivos por lo que ni jarta de vino me iría a vivir allí, también lo es que, aunque pueda sorprender, también tienen cosas buenas. Dos para ser exactos.


Tienen una autoestima de titanio.

En Europa somos imbéciles. No hay más. Los americanos cagan un ñordo del tamaño de Oklahoma y te lo venden como si fuera lo puto más y la gente lo compra. Y se lo creen. Y lo gozan. Y se forran. Y lo vuelven a gozar.

En Europa somos más ¿humildes?, ¿prudentes?... Gilipollas, lo que somos es gilipollas. No digo que seamos mejores (que podría abrir el melón :p) pero no confiamos en nuestras capacidades ni de lejos la mitad de lo que ellos creen en sus (a veces inexistentes) habilidades y capacidades. Y así les va y así nos va. 

Cuando en las típicas pelis americanas repiten una y otra vez lo de “¡¡Cree en ti mismo!!” Coño que lo dicen en serio, no solo para que soltemos la lagrimita en el clímax de la peli. Pero hay que creérselo con esa inocencia que irradian ellos, que tú les ves y piensas: “Pero míralos que bonicos, han hecho un monumento de mierda y lo venden como si fuera la Sagrada Familia, ¿no son adorables?”. 

Un poco como cuando tu hijo pequeño todo motivado te presenta su última creación que es un collar de macarrones y tú lo admiras como si fuera un collar de Cartier. Pues lo mismo. 

Esa convicción que un día tuvimos siendo niños deberíamos recuperarla. Porque ellos aunque tengan los huevos más peludos que la barba de un hipster aún la conservan.

 

Estados Unidos es el país de las segundas, terceras e infinitas oportunidades.

Aquí me quito el sombrero y lamo el suelo que pisan. Porque por estos lares lo decimos, pero no lo hacemos. Un ejemplo: Hace unos años contratamos a un técnico de selección en Los Angeles y cuando conocí a la candidata finalista me di cuenta de que sus 20 años de experiencia profesional previa eran como enfermera. ¡Era una enfermera! Y me explotó la cabeza. Hablé con mi jefa, sorprendida por la elección de la candidata finalista por su falta de experiencia profesional como técnico de selección, y me dijo: “Es perfecta. Tiene un par de cursos en Recursos Humanos y en Selección, y muchas ganas de aprender y motivación. Además su experiencia como enfermera le da un bagaje muy valioso porque saber ver a las personas. Piensa que ha tratado durante 20 años con personas enfermas y sus familiares y eso te da unas habilidades y un enfoque diferente a la hora de seleccionar personas para otros puestos.”

ZAS. En toda la boca.

En España, ese CV no hubiera pasado de la criba inicial de la bandeja de recibidos por la falta de experiencia en selección. Punto. Hoy, esa técnico de selección sigue con nosotros y es la mejor. Y oye tener a una enfermera en la casa siempre va bien.

Y a la hora de emprender no se amilanan a la primera que las cosas les salen mal. No se acomplejan por fracasar. Lo siguen intentando hasta que funciona (o se mueren en el intento eso también, que a intensitos no les gana nadie). 


De momento me quedo con estas dos aptitudes que admiro de mis colegas americanos. Que ya es mucho teniendo en cuenta que en mi primer viaje allí con esta empresa me pasó lo que siempre oyes de oídas y que dudas de si es verdad hasta que te pasa a ti. Algunos ejemplos reales que he vivido:

  • Estábamos tomando algo, sonó Guns&Roses y una chica me preguntó si en España conocíamos a Guns&Roses.
  • Otra chica me preguntó si le podía enseñar a bailar bachata. Realmente la geografía más allá de Estados Unidos no la tienen muy controlada.
  • Un chico me preguntó si en España teníamos wifi. Tenía que haberlo grabado porque ésta la había oído pero no creía que fuera real. Pues lo es.

Podría compartir alguna más pero de momento voy a esperar a ver si conservo el trabajo después de publicar este post :b


¡Feliz semana!

 

jueves, 25 de mayo de 2017

Trabajadora ha vuelto.

Hace unos meses decidiste dejar tu trabajo en Barcelona para trasladarte a vivir a Iaioland con tu familia y ganar en calidad de vida: más tiempo con tu familia, más tiempo para poder dedicarte a tus retoños, para hacer la compra, para hacer de taxista, para cuidarte, para pasear, para hacer la fotosíntesis y para a comerte los mocos en casa con alevosía y premeditación.

Nueve meses has aguantado así. Y ya es más de lo que pensabas. Porque conociéndote y con lo culo inquieto que eres, lo de quedarte in da haus haciendo de mami full time te iba a durar dos telediarios.

Nueve meses has tardado en huir del nido familiar en busca de un ecosistema que te ayudara a mantener activo el cerebro en algo más que en “¿qué cenamos esta noche?” o “¿por qué cada táper que jomío se lleva al colegio nunca jamás vuelve a casa?”. 
Lo que te debe convertir en una firme candidata al Oscar a la peor madafaca del planeta. Porque a ver ¿qué clase de madre eres si prefieres estar peleándote con exceles y personas adultas no-familiares-ni-amigos-pero-que-ves-más-horas-al-día-que-a-tu-marido que estar en casa haciendo cupcakes y esperando la llegada de tus príncipes??. Pues una normal, ni buena ni mala. Normal. Y del montón. Y un poco boca-chancla.

Y si encima has tenido la suerte de caer en una empresa como en la que has caído que es cojonuda no, lo siguiente, y tus compañeros de batalla son mejores aún, pues más claro blanco y en botella: madre normal, del montón, un poco boca-chancla y haciendo ventosa en la silla a dos tiempos e intervalos de cinco minutos. 

Porque hay empresas, buenas empresas, empresas cojonudas y después está tu empresa. Que la mires por donde la mires todo lo encuentras maravilloso, hasta la fuente de agua te parece ideal. Claro que pasar de hacer de seta en casa a hacer algo útil fuera de casa, aunque hubiera sido haciendo agujeros en la playa y después tapándolos pues también te hubiera parecido cojonudo.
Pero no, es que de verdad estás en una empresa muy buena. Con gente muy válida, compañeros muy majos, proyectos muy motivadores, facilidades a la hora de llevar a cabo tus tareas y buen ambiente, muy buen ambiente en la oficina. ¡Ah! Y unas vistas cojonudas al mar, una terraza de la ostia y un ambiente internacional que lo mola todo.

Claro que no todo el monte es orégano. También tiene sus inconvenientes. Uno para ser exactos: chicos y chicas compartís baño.

HORROR.

Porque lo peor que te puede pasar no es que te pille el de contabilidad limpiándote los dientes y sacando espuma blanca por la boca, o un tekki del departamento IT sonándote los mocos en trompeta bemol, no.

Tampoco es lo peor que te puede ocurrir que a partir de las 3 de la tarde el baño se convierta en Vietnam de tanto culo arrejuntao cagando en la misma franja horaria y el mismo espacio-tiempo, ni que tengas que tirar de la cadena mientras meas para que tus compis ideales no oigan tu chorro de vaca. 

Lo peor de todo que te puede pasar y que te va a pasar cada puto día fijo, es ese pedo traidor que se escapa cuando tratas de finalizar a toda prisa tu chorro de vaca haciendo fuerza con tu maravilloso suelo pélvico de mamá. Ole ahí. Ese pedo sonoro, con vibración de nalgas y denominación de origen propia puede arruinar tu carrera profesional en un segundo o como poco, tu reputación profesional que es igual o más importante. Porque en un momentito de nada puedes pasar de ser la nueva de HR a la bomba de metano que hace entrevistas. Y a ver con qué cara sales tú de tu cubículo receptor de maldades (aka cagadero) tras un pedo traidor y encaras una conversación con el dandy del departamento comercial mirándole a la cara: NO-HAY-HUE-VOS.

Por suerte en tu departamento compartes espacio con tres personas que se unen a las risas del festival escatológico cuando haces estas reflexiones en voz alta. Porque tenerte a ti como compañera de trabajo y tener que compartir ocho horas diarias contigo es del todo menos previsible y apto para cardíacos. 

¡Deseadme suerte! ;-)