Llevas desde el sábado dándole vueltas y no acabas de entender el porqué.
No fue por evitar que se manchara la ropa porque tiene suficiente como para llevar 3 equipos distintos cada día. Es más, si se mancha mejor, así tienes excusa para cambiarle.
Tampoco fue por evitar que manchara el cochecito porque las toallitas húmedas de las que vas siempre provista pueden con todo (ya no usas KH7, usas Toallitas Dodot Básico para limpiar el horno).
Y tampoco fue por evitar que se manchara el pelo porque como buen descendiente de rubia que es, él es pelón y los pelones nos tiramos el primer año de nuestras vidas eso, pelones.
¿¿¿Entonces porqué cojones el sábado mientras estabais tan ricamente en un parque, el padre y tú sentados en un banco al solete comiéndoos un helado, y Jomío alargó su manita y se manchó sus deditos de chocolate de tu helado, te abalanzaste como una posesa sobre su puñito y te lo metiste entero en la boca???
Cuando te diste cuenta de lo exagerado de tu reacción el puñito de tu hijo relucía como la calva de don limpio y sus ojitos abiertos como platos decían: "¡tú no eres la rubia, eres el cracken!".
Desde luego que los caminos de la maternidad son inescrutables y cada día descubres nuevos aspectos sobre ti. Por lo general del lado oscuro, pero sobre ti al fin y al cabo. La última aportación ha sido el descubrimiento del Teorema de lo Absurdo (o Teorema de la Rubia) que establece la siguiente relación directa entre los sujetos MADRE e HIJO:
Cuando el sujeto MADRE “algo”→ el sujeto HIJO pringa
Por ejemplo:
Cuando tú tienes frío, abrigas a Jomío.
Cuando tú tienes sed, bebe agua Jomío.
Cuando tú vas al baño, cambias el pañal de Jomío.
Cuando tú tienes sueño, acuestas a Jomío y no entienes por qué no se duerme si tú no paras de bostezar.
Y así hasta el infinito, pero ¿¿¿por qué???




