miércoles, 5 de julio de 2023

Cosas que pasan cuando no hay niños en casa.

Silencio absoluto. Solo se oyen las bombas de napalm del padre cuando va al baño.

Me veo reflejado el culo en las baldosas del baño. Los baños aguantan limpios todo el día. Lloro.

Escribo un post un miércoles a las 20:30 en cinco minutos.

No hay una montaña infinita de ropa sucia en el cesto, ni de ropa para tender o doblar y guardar. 

La nevera tiene mucha comida. No desaparecen los yogures de cuatro en cuatro en un pestañeo.

El mando de la tele no desaparece misteriosamente. Siempre está en su sitio.

Y podemos ver lo que nos da la gana a nosotros. Sin dibujos, ni canciones cansinas ni series infantiles y/o adolescentes odiosas.

Puedo trabajar desde casa sin dos monitos haciendo ruidos y pidiéndome cosas constantemente. 

No hay un rastro de caucho desde el cuarto del mayor hasta el jardín. Le obligamos a quitarse las botas de entreno en el jardín para evitar las juanolas el caucho dentro de casa y el de las botas lo evitamos, pero el que se le va cayendo del culo (literal, es portero y se reboza en el terreno de juego) no. 

No tengo la presión mental de tener que pensar en cenas. 

El padre puede ir a recogerme al aeropuerto un martes a las 23:30 de la noche.

Podemos salir a cenar solos si nos apetece sin molestar a nadie (abuelos, canguro...).

La vida transcurre lenta, la puedes contemplar y decidir a conciencia qué vas a hacer después.

Pero vaya puta mierda de vida.

Echo de menos a mis tres cernícalos. 

Echo de menos escuchar constantemente voces, conversaciones surrealistas, risas, cabreos, discusiones, toses, estornudos, risas otra vez, abrazos espontáneos entre hermanos seguidos de collejas, peleas por la última natilla (en esta casa una natilla ha sido objeto de gabinetes de crisis y consejos de guerra) y esa sensación de estar los cinco encajados en el sofá sin poder movernos súper incómodos pero muy a gustito.

No tiene sentido y lo tiene todo. 

Dos días quedan para recuperar la entropía de la casa, hasta entonces a seguir disfrutando de las bombas de napalm del padre.




viernes, 9 de junio de 2023

Leo y sus cositas.

¿Qué cómo está Leo? Él fantástico. Los que estamos vivos por los pelos somos el resto. Estamos atravesando una fase muy experimental y suicida temeraria. 

Le ha dado por poner a prueba los límites de la física. 

 

El otro día al llegar a casa encontré la escena de un crimen. Había untado a Chase (un peluche de la Patrulla Cansina Canina) de ketchup y le había metido una pata dentro de la tostadora. Y la tostadora en marcha por supuesto, de qué sirve experimentar si algo o alguien no sale herido. Le delató el pestuzo a ketchup y tela quemada y el ruido de su esterotipia de celebración (el aleteo se oía desde Peripgnan).


Cuando no está metiendo cosas en la tostadora, y por cosas me refiero a cosas: peluches, papeles, pañuelos, colores... mete lo que sea que pille, una manzana, un yogur o un bocadillo dentro del microondas. Podemos darnos con un canto en los dientes porque aún no ha metido nada metálico. Le hemos puesto una orden de alejamiento del microondas sin mencionar lo que pasa cuando metes algo metálico porque los ojos le harían chiribitas y tardaría nada y menos en ponerlo a prueba. 


Y nuestra pobre alma en desgracia, harto de no poder acercarse a la tostadora ni el microondas le ha dado por provocarse desprendimiento de retina enchufándose directamente a los ojos una linterna led. A su retina o al del que tenga más cerca. Que no haya un minuto de paz en esta casa. 


También le hemos puesto una orden de alejamiento de todo chacharro que funcione a pilas. 


Y como la electrónica y la física han quedado fuera de su alcance, ahora le ha dado por el campo de la química. Ya sea en la cocina o en el baño. En la cocina le hemos pillado dos veces llenando de agua una de las jarras y echándole aceite, vinagre, sal, edulcorante, pan rallado y todo lo que pilla a mano por la cocina. Y en el baño pone el tapón en el lavamanos, lo llena de agua y le echa todo lo que pilla por los armarios, pasta de dientes, polvos talco, jabón, colonia... 


Y cuando le llamo por su nombre completo con un buen berridomadre: ¡Leo Apellido Apellido! Oigo desde el otro lado de la puerta: ¡Mamá no se enfada! Y no es una pregunta, es una afirmación. La candidez autista tiene estas cosas, que no sabe mentir y cuando le llamo y está haciendo alguna maldad se delata diciendo: ¡Mamá no se enfada! Porque es lo que él quiere que pase a continuación y ahí sé que eso es lo que va a pasar cuando vea el desaguisado.  


Y me pongo a contar hasta 10 y a respirar profundo para no matarlo y para no reírme porque me hace mucha gracia el tono y su vocecita y me cuesta mantenerme firme en mi propósito de regañarle. Las risas de sus hermanos de fondo no ayudan a que mute en Sargento Bazoka.  


Así que en general bien. No podemos usar el microondas ni la tostadora cerca de Leo porque todos peligramos, pero bien. Buen fin de semana :)

domingo, 2 de abril de 2023

2 de abril. Día mundial de concienciación sobre el autismo.

Día 2 de abril que llega, día 2 de abril que se disfruta y se comparte.

Por estos lares seguimos navegando por aguas azules de la mano de nuestro bombón Tea y he aquí la actualización. 

Físicamente está gigante. Hace dos semanas me preguntó una señora por la calle si mis hijos eran trillizos. Lo que es bastante representativo del tamaño que gastan mis gemelos a sus 8 años. Están casi tan altos como Jomío que está a punto de cumplir 13. Tengo dos bestias pardas por hijos.  

Y tengo digeridos ya 7 años de ese maldito y bendito diagnóstico de autismo.

Echando la vista atrás es impresionante el camino. Pero en el día a día estoy tan centrada en poner las luces de corto alcance e ir superando días y semanas que no es hasta que me decido a hacer una “retro” que no me doy cuenta de lo lejos que hemos llegado.

MiLeo está gigante y fantástico.

Habla poco pero habla. No será cantante ni locutor de radio pero se comunica verbalmente. No tiene la verborrea de su hermano mayor ni la de su madre ni su dramabuelo pero se comunica sin problemas cuando él quiere comunicarse. Como su padre vamos. 

Sigue controlando su superpoder de conectarse y desconectarse del entorno próximo. Ya quisiera yo decir “voy a no pensar en nada y a no dejarme alterar por nadie” y pudiera conseguirlo como él. Leo dice “ahora no estoy para nadie” y no está. Le llamas, le molestas, le tocas, le bailas la macarena en arameo y el tío ni pestañea. No como yo que digo que voy a desconectar y me tumbo en la cama haciendo listas mentales de tareas pendientes y mierdas varias.

Sigue haciendo estereotipia con los brazos en todos los idiomas posibles, pero ya no temo que salga volando porque pesa un quintal. Y como prueba las TRES camas que llevamos con él en 1 año. Ha roto dos estereotipando encima de ellas de tanto impulso que se da y de tanto que pesa (52kg, mide algo más de 1,50 para tener la foto entera). A ver qué aguanta la tercera.
Y maldita la hora en la que le dije que en su cama no se estereotipaba, que se estereotipaba en la nuestra que es la más robusta de todas. Porque a veces le da por venir a estereotipar a las 7 de la mañana. Tú estás tan feliz soñando con tus vikingos y de repente empiezas a saltar literalmente en tu propia cama y no por un empotre a dos tiempos, sino por un mico de 52 kg estereotipando y sonriendo.

Es un experto en señales de tráfico y normas de circulación. Mucho me tendría que equivocar para no atinar al decir que será guardia urbano o profesor de autoescuela o algo así. Aunque la última vez que le pregunté que quería ser de mayor me dijo que bombero. El cuerposerrano y la fuerza los tiene, ahora bien, la cultura del sacrificio y del esfuerzo mis hijos como que no. Ninguno de los tres. Se conoce que el tamaño del cuerpo es proporcional al de los huevos y les pesan para prácticamente todo.

Recientemente he descubierto que Leo tiene picardía. Cuando me voy de casa a hacer deporte fuera (caminar, en bici, yoga o al gimnasio) Leo me coge el móvil para jugar aún sabiendo que entre semana no puede. Y cuando entro por la puerta me viene corriendo me mira a los ojos directamente y me dice: “La mama no s’enfada”. La canguro se chivó de que me decía eso porque me había cogido el móvil. Aunque tampoco era necesario porque cada vez que me pilla el móvil me lo encuentro lleno de logos de LG.

Sigue siendo el mimado de su clase. El viernes la madre de una compañera de clase me envió una foto en la que está sentado en el patio rodeado de esta compañera y dos niñas más y le están acariciando y él dejándose querer.

Y el resto de la tropa también están fantásticos, gigantes y algo porculeros.

Massimo sigue en sus trece de ser youtuber, no tener ni repajolera idea de qué hay que hacer para ser youtuber no es obstáculo para él. Él quiere ser Youtuber y será Youtuber porque no hay niño más decidido, convencido y cabezonaco. Ayer me recitó un trozo de una canción y al terminar me dice: “Mamá esto es lo mejor que has oído en toda tu vida mundial”. Dos apuntes:

Uno, no lo preguntaba, lo afirmaba. Y dos, “de tu vida mundial”, Massimo hace unas combinaciones al hablar dignas de estudio. Sigue yendo a la logopeda, no vaya a haber un minuto de paz en esta casa.

Jomío está en plena metamorfosis de gusano de seda a mariposa, está en plena fase capullo. Y aunque aún no literalmente porque sigue siendo adorable, ya tiene momentos de “déjame en paz tú no lo entiendes” y se pasa el día torturando a sus hermanos gemelos y abusando de su posición de poder. Y yo, que soy hermana pequeña, me subo por las paredes. Pero le quedan dos días porque los gemelos van a ser más grandes que él y se las van a devolver muahahahaha.

En resumidas cuentas, Leo está bien, y si él está bien todos estamos bien 😊💙

Feliz día mundial de concienciación sobre el autismo a todo el mundo especialmente a todas las familias con un pajarito azul.

En otro orden de cosas me han hackeado la cuenta de Instagram y he tenido que abrir otra mientras trato de recuperar la mía. La nueva es @estoesparauna_alba En otro post compartiré la historia del hackeo porque hay un tío en Chicago que me está echando un pulso y no le está saliendo gratis ñeñeñe :b

viernes, 25 de noviembre de 2022

Mass, modo survivor limitless extrem on.

Tres hijos como tres soles y lo único que tienen en común son sus padres y que los tres son clones del padre hasta en el metabolismo caribeño.

Por lo demás, cada uno en las antípodas del otro.

Luca (aka Jomío) es un encanto lo mires por donde lo mires. Razonable, noble, empático, tranquilo y alegre. Es un poco “dramanieto” y su "dramabuelo" no puede estar más feliz. 

Hace unos días apareció a medianoche en el salón porque decía que no podía dormir porque tenía “tormentos del pasado”. Como no fueran tormentos del recreo no sé yo. Pero ahí le teníais explicándoos que a veces se alegraba cuando regañamos a su hermano Massimo y eso le hacía sentirse mala persona. Que a ver, regañar a Massimo forma parte de mi rutina diaria de ejercicios porque es para darle de comer a parte. Y Luca pobre, se sentía culpable por haberse alegrado cuando su hermano se había llevado algún moco por incordiarle hasta el infinito y más allá.

Leo es mi leoncino azul. Mi bombón autista que me tiene el corazón robado. Autismo aparte, es dulce, tranquilo, introvertido, inteligente y saltarín. No puedo con él, me tiene totalmente enamorada. A parte físicamente se está postulando como un dios vikingo en toda regla y se me cae la baba a chorretones con esas espaldas. 

Él está enamorado hasta las trancas de su señal de rotonda que ya la hemos adoptado como la cuarta hija, viene con nosotros a todos lados, la alimenta, la acuesta y la cuida. Está haciendo con ella todo el juego simbólico que no ha hecho en 7 años. Bienvenida sea la señal de rotonda a la familia. Amén.

Y después tenemos al benjamín. Massimo. Éste nació en modo survivor limitless extrem. O lo que es lo mismo, dispuesto a sobrevivir a sus hermanos, a sus padres y a toda la especie humana con alegría y porculismo a partes iguales.

Menudo tío. Siete años y ya dando por culo como si tuviera quince.

Massimo quiere ser youtuber. Y lo tiene claro no, lo siguiente.

Anoche le preguntó a Jomío: ¿Tú qué quieres ser cuando seas un niño más mayor? (porque se ve que no van a dejar nunca de ser niños, mira que suerte la mía...guiño...guiño).

Jomío: Astrofísico.

Mass: ¿Por qué?

Jomío: Porque me gusta la física y el universo.

Mass: Eso será aburrido. Yo seré youtuber. Diré “Saludos a todos, suscríbete a mi canal y dame un like”.

Se giró hacia mi:

Mass: ¿Mamá a los 12 años ya puedo ser youtuber?

Ese es mi futuro. Un mico de 7 años que quiere ser youtuber de videogames. Que a ver, si nos tiene que sacar de pobres no seré yo la que le corte las alas. Según él, a los 12 se abrirá un canal que tendrá muchos suscriptores y ya. Le veo algunas lagunas a su plan...

Si Leo nos rompió los esquemas de lo normo típico, Massimo nos terminó de sacar de la zona de confort a ostias. Que no haya un minuto de paz en esta casa.

Es un niño con una seguridad en sí mismo acojonante, no duda de sí mismo para nada. Nunca. Jamás. Ever. Él es está seguro de todo y es feliz, siempre. Y le suda soberanamente los cojones lo que el mundo piense, opine o respire, incluida su madre.

Un día random a la hora de comer:

“Mamá yo no me como la verdura porque es que a mi no me gusta” en tono condescendiente como si me hubiera equivocado al ponerle el plato.

Yo: “Pero te las tienes que comer igual”.

Me mira fijamente a los ojos, respira hondo como diciendo “Señor dame paciencia con esta mujer”.

“Mamá, es que a mi NO ME GUSTA (vocaliza bien esta parte como si no me estuviera enterando bien) la verdura, yo no como verdura. ¿Lo entiendes?”

Le falta solo darme dos palmaditas en la espalda de “ale, circula bonita”.

Hace unos días arropándole por la noche me suelta: “Gracias mamá, eres una buena chica”.

Se conoce que soy una buena chica cuando hago algo por él como arroparle, alimentarle, abrazarle… lo que viene siendo ser su madre vamos.

No tiene los cojones más grandes porque no le caben en los pantalones.

Es sincero hasta doler.

“¿Por qué en la escuela te comes los garbanzos y en casa no?”

“Por qué los de la escuela están muy buenos y los tuyos tienen un sabor así como de asco”

Menos mal que mi autoestima culinaria emigró allá por 1999 y me toca un pie ser un desastre en la cocina.

Su día ideal es un día en casa todo el día, en pijama, jugando a la play. Como un adolescente medio pero con 7 años en lugar de 15.

“Massimo vístete y acompáñame a hacer la compra”.

“Uy no, que estoy muy bien en pijama en el sofá”

“Es una orden”.

“¿En serio? Bueeeeeno, pero compramos galletas de chocolate blanco y fanta de naranja”.

Siempre poniendo condiciones a todo y negociando lo innegociable.

En la cola del súper. Con esa voz chillona y poco discreta que tiene:

“Mamá, ¿ya llevas suficiente dinero para pagar todo esto?”

En el coche.

“¿Puedo conducir?”

Y así.

No es que ve a mi futuro, es que mi futuro ya está aquí.

¡Buen fin de semana!

viernes, 11 de noviembre de 2022

Soy autismom.

Y a veces se me olvida. Se me olvida que esto es duro y es de por vida.

Y es que, aunque Leo es una infinita maravilla y nosotros lo llevamos muy bien, siempre hay días y siempre va a haberlos en los que todo se vuelve negro oscuro como el ojete de un orco de Mordor.

Esta mañana ha sido uno de esos días. Y lo ha desencadenado una soberana y efímera gilipollez, o no.

Long story, short: Los gemelos van a 3ero de primaria. Hoy tenían excursión en el colegio, pero hace un par de días que la cancelaron porque había previsión de lluvia para hoy. Informaron a los niños para que informaran a sus padres. ¿Me informaron mis hijos a mi o a su padre? No. Leo porque es autista y la comunicación es punto débil. ¿Te informó por otra vía la escuela para asegurarse de que te llegaba el mensaje? No. ¿Te molesta? Pues tampoco porque me gusta que traten a Leo exactamente igual que al resto de sus compañeros y a mi exactamente igual que al resto de las mamás.

Llegamos a la escuela esta mañana, hago el desembarco de rubios y salen corriendo hacia el edificio principal. Y veo a mi lado a un par de mamás de su clase y de repente mi sentido arácnido me dice que algo no va bien porque sus hijos llevan las mochilas normales en lugar las de excursión y confirmo, efectivamente, que hoy no hay excursión (los nubarrones del cielo también sugerían que hoy excursión poca pero a mí, que me planté un mes de junio en Estocolmo en chanclas, a optimista no me gana nadie).

Y yo: ¡Ostras! ¡No lo sabía, no me han dicho nada!

Y una de las mamás: “No te preocupes, no pasa nada”.

Y ahí AHÍ mi cerebro ha hecho un CLIC. Y supongo que se me ha notado en la cara porque han insistido: “No te preocupes mujer que no pasa nada. Verás como la maestra...blablabla” Y he dejado de oír. Se me ha puesto el corazón a mil, me he dado media vuelta, me he subido al coche y me he vuelto a casa llorando como una magdalena.

En esa fracción de segundo de CLIC he pensado, sentido y vivido en lo más profundo de mis entrañas que evidentemente mi hijo a diferencia del resto de niños no me ha informado porque es autista, y me he dejado llevar por el catastrofismo mental: nunca será autónomo, nunca podremos comunicarnos de manera efectiva, nunca tendrá amigos, será víctima de bullying, nunca, nunca, nunca y un largo etcétera de torturas mentales. 

Me he tirado llorando una hora, por suerte estaba el padre en casa que es la máquina perfecta de abrazos y la persona más tranquila y racional que conozco. Y juntos hemos echado la vista atrás recordando dónde estábamos hace 5 años cuando nos dieron el diagnóstico y dónde estamos ahora, y eso me ha devuelto la cordura. Suerte la mía de tenerle.

Llevábamos dos días en casa hablando de la excursión, entre otras cosas por la anticipación para Leo y porque soy una motivada.

Yo: “¡Qué guay mañana de excursión!”

Y ellos: ¡Siííí!

Yo: ¿Y de qué queréis los bocadillos?”

Y los dos: “¡Yo de jamón! ¡Y yo de queso!”

Yo: ¿Tenéis ganas de ir?

Ellos: ¡Síííí!

Yo: ¿Y a dónde vais?

Mass: ¡A la torre de la Carrova!

Leo: ¡A la rotonda a ver señales!


Aquí tendría que haber confirmado lo de la excursión con las otras mamás dada la discrepancia de opiniones ya que ambos iban a la misma. Lección aprendida por mi parte.

Leo tiene la excusa de su autismo pero el cernícalo de su hermano gemelo no. En su caso se conoce que el tamaño de sus cojonazos le afecta a la memoria a corto plazo. Por lo visto a parte de autismom soy cojonazosmom.

 

sábado, 2 de abril de 2022

Mi Dios Vikingo. My Viking God.

Y no me refiero a Ragnar Pantibreaker Lothbrok, sino a tu Leo. Ay mi Leo como está y cómo se está poniendo. 

Hace ya un tiempo de la última actualización sobre mi ratón autista así que hoy vengo a compartir su último release: la versión 7.0 de Leo.

7 años hace que vino al mundo con su gemelo a joderme el sueño, las lumbares y el suelo pélvico. Bueno esto último afortunadamente no porque debido a su tamaño indecentemente gigante fueron cesárea. Menos mal, de lo contrario hoy al estornudar mi DIU aparecería en Perpignan.

7 años de su nacimiento y 1750 días de su diagnóstico de TEA. O lo que es lo mismo: 4 años, 9 meses, y 14 días. ¿Obsesionada yo con el calendario? … Y 5.555 días quedan hasta la cena a la que nos va a invitar Leo a su terapeuta y a mi. 22 añitos tendrá la criatura y aún no lo sabe pero nos vamos a pegar un festival a su costa, para celebrar lo bien que lo estamos haciendo y lo habremos hecho.

Porque si criar a un hijo tiene tela, criarlo con necesidades especiales tiene tela especial. Porque no nacemos aprendidos, aprendemos sobre la marcha a base de ensayo-error le llaman los científicos, a ostia limpia le llamas tú.

Afortunadamente Leo es un niño bastante fácil. Es un niño tranquilo, no tiene reacciones violentas (no las ha tenido nunca hasta le fecha), aprende rápido y es muy cariñoso. Encima está creciendo a una velocidad de vértigo y con sus 7 años y 3 meses mide 1,42mts y está guapísimo. 

Este niño va a ser un pibón, un Dios vikingo. Y no lo digo solo yo, lo dicen sus compañeras y compañeros de clase. Cada mañana en la escuela queda corroborado. Hay un grupo de niñas y niños de su clase que cuando le ven aparecer por la puerta salen corriendo hacia él y se discuten por darle la mano. Él, con ese don autista de ausentarse del entorno próximo cuando le place, se muestra con la mirada perdida en el horizonte con pose misteriosa y seductora, cuando en realidad está repasando mentalmente su colección infinita de señales de tráfico ajeno al revoloteo de niñas y niños a su alrededor.

Recibió una carta en casa de una compañera que le decía que era muy bueno, muy guapo y muy cariñoso.

Y tú te debatiste entre la muerte por babas intensas o el homicidio en primer grado de "pelandrusquita" de 7 años. Nada, lo primero a todas luces.

Todos los viernes vais al parque con un grupo de compañeros/as de la escuela y siempre acaba Leo y su metro cuarenta y dos rodeado de niñas que le llegan al pecho pidiéndole abrazos, jugando con él, explicándole las normas del juego con paciencia y atención, guiándole si no entiende algo o si se despista (porque entra en su campo de visión una atractiva señal de tráfico)... Y tú babeando, babeando fuerte por la suerte de tener este entorno en el que crecer.

Ha avanzado mucho en la comunicación verbal aunque queda trabajo por hacer. Cada vez se desconecta menos. Y aunque es un súper poder que se niega a abandonar al menos está aprendiendo a usarlo con moderación, a no sudar olímpicamente de todo y de todos, vamos. 

A nivel curricular sin problemas, y ya sabemos que es un niño de ciencias puras purísimas, adora las matemáticas y le da por culo (literal) leer. Lee estupendamente pero se niega a leer en voz alta. Sabemos que lee porque si le preguntas sobre el texto, responde correctamente. De comprensión lectora bien, y de cojonazos del tamaño de Oklahoma también.

Hoy es el día mundial del autismo y no querías dejar de participar compartiendo los avances de tu Dios vikingo particular. Esta tarde vas a participar en una charla sobre autismo en Iaioland, compartiendo tu experiencia como madre de un Dios vikingo niño autista.

 

Feliz día mundial de concienciación sobre el autismo.



[ENGLISH VERSION]


My Viking God.


By Viking god I don't mean Ragnar Pantibreaker Lothbrok, no. I mean Leo, my Leo. Oh my God, he’s growing so fast and he is getting so handsome!

It's been a while since my  last update on my autistic little pea, so today I want to share the latest release: Leo’s 7.0 version.

7 years ago he came into the world with his twin to f**k my sleep, my lower back and my pelvic floor. Actually, not this last one, fortunately due to their indecently gigantic size they were a c-section, otherwise today when sneezing my IUD would show up in Perpignan.

7 years since he was born, 1750 days after his ASD diagnosis. In other words: 4 years, 9 months, and 14 days. Obsessed with the calendar? Not at all… And only 5,555 days left for a dinner with his therapist that will be on Leo. He will be 22 years old and he will invite us to celebrate how well we are doing it and will have done it.

Raising a child is hard and raising a child with special needs is harder. Because we weren't born knowing how to be mothers and fathers. We learn by doing, based on trial and error according to scientists, based on the f***ing hard way according to me.

 Fortunately, Leo is a pretty easy kid. He is a calm child, he doesn’t have violent reactions (or has not so far), he is a fast learner and he is kind. In addition to that, he is growing so fast and being 7 years and 3 months he is 1.42 meters tall and he is gorgeous. This kid is going to be a Viking God. And I’m not the only one saying so, his classmates say it too. I see it every morning at school. There is a group of girls who come to him when he shows up, they run towards him and argue about holding hands with him. In the meantime, Leo has his gaze lost in the horizon with a mysterious and seductive pose, thinking on his traffic signals no noticing the fluttering of girls around him.

Once he even received a letter at home from a girl telling him that he was very good, very handsome and very kind.

At that moment you didn’t know what to do: melting to death or killing a future daughter in law. First option, of course.

Weekly on Friday we go to the park with a group of schoolmates and Leo with his 1.42 meters always ends up surrounded by girls who go up to his chest asking for hugs, playing with him, explaining carefully the rules of the game and assisting him when he gets struck by an attractive road sign and he gets lost. And you melt, melt so hard by being so lucky of having such a nice and loving environment to grow up in.

He has gone through a long way in verbal communication but there is still a lot of room to improve. He is less disconnected from the world. And despite of being his favorite super-power, he is learning to use it with responsibility which means not having this “I don’t give a shit about this” attitude all the time.

At school he is doing great. We do already know he loves math and hates language. He doesn’t like reading. He reads brilliantly but refuses to read aloud. We know he reads well because he understands what he reads. He is doing great in reading comprehension and in being stubborn as hell.

Today is World Autism Day and I want to participate by sharing the improvements of my Viking God. This afternoon I will participate in a talk on autism in Iaioland, sharing my experience as a mother of an autistic Viking God child.

 

Happy world autism awareness day.