Hace una semana saliste del
armario azul compartiendo públicamente que uno de tus gemelos tiene autismo. Y
oye, que maravillosa manera de recibir amor y cariño desde todas las partes del
mundo hecha un bicho bola en el sofá de tu casa. Fue una
experiencia religiosa (muy muy guay, para los millenials).
Y como escribir te debe
alinear lo chacras porque te sienta de putísima madre, no vas a dejar de
hacerlo. No pretendes erigirte como una experta en autismo porque nada más
lejos de la realidad, como dice Melissa Tuya: “Yo no soy experta en autismo, yo soy experta en mi hijo, que
tiene autismo”.
Una de las muchas cosas de
las que te has dado cuenta con el autismo de tu hijo es que no se te va el
sentido del humor ni con agua caliente y te congratulas por ello. Eso no quiere
decir que no tengas tus momentos, momentitos y momentazos de drama, llorera y
bajón, que haberlos haylos y los seguirá habiendo. Pero también hay momentos en
los que en el mismo bajón te descubres abrazada a tu hermana llorando y
diciéndole entre hipadas de mocos: “hi….hi..hiii……Leo
tiene autismo….buaaaa…buaa…..no sabemos si algún día hablará…hiiiii…..y su
gemelo ahí al lado...hiiii.....como una cotorra hablando con desconocidos…buaaa…que ya podría
ser a veces un poquito más autista como su hermano y no dar por culo al prójimo
…buaaaa…buaaa…..” Que la pobre de tu hermana no sabe si reír, llorar o las
dos cosas a la vez.
Así que como el positivismo no
hay que perderlo te has permitido la licencia de hacer una lista de las cosas
positivas que le encuentras al autismo de tu hijo, porque no va a ser todo
malo. A saber:
- Le encanta viajar en coche. Aguanta muchísimas horas y es el pasajero ideal: no da la brasa. El problema está en que para él un trayecto no se considera viaje si no necesitas el pasaporte y tres monedas distintas. Un trayecto de 8 horas en coche lo considera un paseo por el extrarradio de su casa válido para pasar un ratito, cortito.
- En casa no monta escándalos. No le gusta torturar a sus hermanos y no genera caos. Promueve la tranquilidad.
- No tiene síndrome de abstinencia de mamá. Te deja cocinar, leer, atender asuntos de trabajo y lo más importante de todo: CAGAR sola. El otro sigue pensando que la intimidad en el baño está sobrevalorada.
- No hace daño. No tiene maldad ni malas ideas. Porque tirar una escoba por la terraza desde un ático no es maldad, es una clase práctica de física mecánica y los efectos de la gravedad.
- El mundo desaparece para él cuando los números, las letras o la música entran en contacto con su materia gris. Lo que te permite echar algunas cabezaditas rápidas muy ricas porque sabes que va a estar los siguientes 20 minutos estático en su sitio.
- Tiene una memoria soberbia. Ha aprendido a contar en inglés hasta 100 y se sabe el abecedario de memoria hacia delante, hacia atrás, en castellano, catalán e inglés. Mejor que tú.
- No es nada rígido. Se adapta a todo sin dificultad. Le dices: “a dormir” y él solito se va a su cama. Al otro gemelo le dices “a dormir” y sufre convulsiones y posesiones demoníacas como poco.
En realidad, tu león de
tirabuzones rubios sólo tiene una cosa negativa:
- Tiene autismo.

